La Rebelión de Bar Kojba y el Templo de Jerusalén


A lo largo de la historia una de las características de la independencia de un país ha sido la acuñación de monedas. Porque la soberanía de un país reside en su moneda. Así lo hizo Juan Hircano para reforzar la independencia de Judea tras la revuelta macabea (167-160 a. C.) frente al Imperio Seleúcida. Así lo hizo el gobierno provisional durante la Gran Revuelta Judía contra Roma (66-73). Y así lo hizo también Bar Kojba, comandante de la rebelión que durante 4 años (132-136) consiguió devolverle a los judíos la independencia en la tierra de Israel.

Varias fuentes históricas - más o menos objetivas, más o menos rigurosas - narran al detalle los acontecimientos de la revuelta macabea y de la Gran Revuelta Judía (o Primera Guerra Judeo-Romana). Pero poco sabemos acerca de la Rebelión de Bar Kojba. Y cuando las fuentes escritas escasean la única solución se halla en la arqueología.

Se deduce a partir de los hallazgos arqueológicos (y de la interpretación de los mismos) que la rebelión liderada por Simeón Bar Kojba tuvo un éxito abrumador durante los primeros años. Los judíos lograron eliminar a toda una legión romana entera - la Legio XXII Deiotariana - y recuperaron el control de su país.

Una de las evidencias que afirman el hecho de que los judíos proclamaron la independencia es la acuñación de monedas. Sin embargo, existe un punto de la investigación en el que los expertos no se ponen de acuerdo. ¿Llegó Bar Kojba a Jerusalén? ¿Consiguió la rebelión reconquistar la capital?

Moneda de la época de Bar Kojba. En el lado izquierdo: relieve del Templo de Jerusalén, y la inscripción "Shimón". En el lado derecho: etrog y lulav y la inscripción "año primero de la liberación de Jerusalén"


Algunos investigadores sostienen que las monedas con el relieve del Beit Hamikdash reflejan solamente el anhelo de los judíos de recuperar el control de Jerusalén. Otros opinan, en cambio, que el hallazgo de dichas monedas, precisamente en Jerusalén, representa una prueba fehaciente de que la rebelión de Bar Kojba consiguió llegar a la ciudad santa e, incluso, reanudar los sacrificios y demás servicios del Templo.

A esta evidencia arqueológica se suma un versículo del Talmud que relata la entrada de Rabí Ismael ben Elisha (alumno de Rabí Akiva, líder religioso que apoyó a Bar Kojba en su rebelión) al Sancta Sactorum en el día de Yom Kipur.

"Rabí Ismael ben Elisha dijo: Yo entré una vez a la parte más íntima del Santuario (Kodesh Hakodashim) para ofrecer incienso, y vi [...] al Señor de los Ejércitos, que estaba sentado sobre un exaltado y elevado trono. Él me dijo: Ismael, hijo mío, ¡bendíceme! Yo le dije: Que sea tu voluntad que tu misericordia suprima tu enojo. Y que tu misericordia prevalezca por sobre tus otros atributos. Y que trates a tus hijos con el atributo de la misericordia, y que te comportes con ellos mejor de lo que la ley requiere. Y Él asintió con su cabeza" (Brajot 7a).

Rabí Ismael ben Elisha, que vivó entre los años 90-135, pudo entrar a la parte más sagrada del Templo cuando teóricamente no había Templo. Pero es posible, sin embargo, que estemos ante otro relato talmúdico que cobra vida en un hallagazgo arqueológico. En ese caso el relieve del Templo en las monedas de Bar Kojba puede no haber sido una mera ilusión.

¿Llegó Bar Kojba a Jerusalén? ¿Se reanudaron las labores del Templo? ¿Entró Rabí Ismael ben Elisha al Sancta Sanctorum? Tal vez el tiempo (y la arqueología) nos aclaren las respuestas.

P.D. El relato del Talmud se ha convertido, de la mano de Avraham Fried, en una famosa canción jasídica:


9 comentarios:

Ruben dijo...

No sé suficiente para tomar partido en debates arqueológicos, pero me suena más convincente la teoría de que esas monedas expresaban un deseo que no llegó a cumplirse, Bar Kojba no conquistó Jerusalén. Por eso se las encuentra por miles en Judea pero no se encontró más que tres o cuatro en Jerusalén. El Talmud fue escrito tres siglos después, no es del todo fiable. Tampoco tiene por qué serlo, no es ni pretende ser un libro de Historia.

Lo cual no quita que el cuento de Rabi Ismael sea hermoso. Ni deja de ser emocionante ver al Talmud cobrar vida mientras paseas por Jerusalén o Séforis. ¡Muy buenos tus últimos dos posts!

LG_RDT dijo...

La rebelión de Bar Kojba produjo por un lado, la muerte y la diáspora para millones, ya que el exilio se prolongó por 2000 años, el Holocausto puede considerarse indirectamente consecuancia de ésto, pero por otro lado fue la misma rebelión de Bar Kojba la que salvaguardó la identidad del pueblo judío, es probable que, de no haber existido ésta rebelión, de haber soportado el yugo romano sin levantar la cabeza, hoy en día el pueblo judío ya no existiría, sólo sería una mención en las páginas de los libros de historia antigua, como tantos otros. Felicitaciones por el blog, me encanta leerlo, saludos cordiales. Leonora G. Arditti

LG_RDT dijo...

Me encanta ésta discusión. Yo creo que los 2 tienen razón. Es cierto que Bar Kojba fue un fanático ciego, pero también es cierto que estaba desesperado, el pueblo judío sentía que no había salida, por eso lo acompañó en su rebelión suicida. Quizás no exactamente igual a Mordejai Anielevich y los mártires del gueto de Varsovia, porque ahí sí que no había salida. Era cambiar una forma de muerte, mansa y entregada, por otra heroica. Morir de pie o arrodillado. La disyuntiva de Bar Kojba era morir de pie, o vivir arrodillado. Quizás para él, y para la mayoría del pueblo judío de esa época la vida en esas condiciones fuera peor que la muerte. Pero a partir de ahí, y como resultado de esa decisión, tuvimos 2000 años de martirio, persecuciones, y derramamiento de más sangre y lágrimas de las que se puedan contar... indudablemente eso imprimió un sello indeleble en la identidad del pueblo judío. El pueblo judío forjó su identidad en los shtetls en Europa, en las juderías de España, allí adonde fueran, absorbiendo algo de cada lugar (y aportando mucho, por cierto). Pero sabiendose siempre extranjeros, muy pocas veces bienvenidos, la mayor parte del tiempo en constante peligro. Herzl decía que si nos dejaran en paz por 2 generaciones, desapareceríamos. Quizás si la Rebelión de Bar Kojba no se hubiera producido, si los romanos nos hubieran dejado en paz, ya hubiéramos desaparecido hace mucho. Y el Talmud sería solamente una reliquia, un libro antiguo escrito por un pueblo extinto.

mh dijo...

Ariel, Felicidades por el post esta muy interesante! y fexible a conclusiones del publico.
הוא מטיב הוא ייטיב לנו הוא גמלנו הוא גומלנו הוא יגמלנו לעד

xavi dijo...

lei que para los romanos tambien fue un fracaso la primera guerra debido al numero de soldados y medios economicos que se pusieron para sofocar dicha revuelta ,que no era mas que una parte pequeña del imperio , lo toma de masada fue un desgaste de miles de trabajadores y soldados para no conseguir nada en , ese sentido tambien fue una derrota para roma pues las segunda revuelta debe ser igual .

Esther Zalisnak dijo...

siempre muy interesante todo lo que publicas; generalmente no leo los intecambios de opinions, pero aqui me ha resultado interesante, y con respeto

Anónimo dijo...

yo creo que la base de la hipotenusa es mayor que la del lado del cateto y si los sumamos el area que da es mas grande mi culo

Miguel dijo...

en el 132 el Templo ya no existia. fue destruido en el 70 d.c. eso demuestra que los relatos estanfuera de lugar. aunque sean talmudicos. hay que considerarlos poesia o deseos o sueños que se tuvieron. como visiones. despues del 70 no se ha podido recosntruir el Beth ha mikdash.

Anónimo dijo...
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