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Monte Merón: de la epidemia del Siglo II a la catástrofe del 2021.

El Monte Merón a lo lejos, visto desde Safed.

Hace pocos días, durante los festejos de Lag Baomer en el Monte Merón, en la Alta Galilea, murieron 45 personas y varios cientos resultaron heridos, aplastados en una avalancha humana. Al parecer algunos tropezaron en las escaleras de salida, provocando un efecto dominó que acabó en tragedia. A los festejos habían concurrido cien mil judíos, en su mayoría ultra-ortodoxos, generando un amontonamiento de gente excesivo y peligroso para un sitio relativamente pequeño con salidas estrechas. Y eso que este año la concurrencia estuvo muy por de bajo de lo habitual, en años anteriores rondaba el medio millón de personas. El año pasado las celebraciones fueron canceladas por la pandemia de COVID, este año se renovaron después de que la pandemia en Israel quedara relativamente bajo control, gracias a la exitosa campaña de vacunaciones. La Tumba de Rabi Shimon Bar Iojai ("Rashbi"), en el Monte Merón, es el segundo sitio santo judío más concurrido, después del Muro de los Lamentos. Pero a diferencia del Muro mundialmente famoso, la Tumba de Rashbi no es muy conocida. ¿Qué es la Fiesta de Lag Baomer y qué tiene que ver con Rashbi? La respuesta es compleja.

Lag Baomer significa día 33 de la Cuenta del Omer. La Cuenta del Omer, es un período de cincuenta días entre las fiestas de Pésaj y Shavuot. O cincuenta días que transcurrían entre la cosecha de cebada y la cosecha de trigo, o más precisamente, los cincuenta días entre que se ofrecían en el Templo de Jerusalén las primicias de las dos cosechas (Levítico 23). Una de las grandes discusiones entre fariseos, saduceos y esenios, (distintos ramas del judaísmo en tiempos de Jesús), era cómo calcular cuando exactamente empezaba y terminaba la cuenta. Los cristianos adoptaron una postura que, curiosamente, en este punto coincide con la de los saduceos. Los saduceos empezaban la cuenta siempre un domingo y acababan siempre en domingo, igual que los cincuenta días que van desde el Domingo de Resurrección, a la fiesta de Pentecostés que también siempre cae en domingo. El judaísmo actual heredó la versión de los fariseos, nuestra cuenta empieza el tercer día de la semana de Pésaj, que puede caer cualquier día de la semana.

En el Siglo II d. C., según una leyenda, hubo un año en que una terrible epidemia azotó a Israel, y en el transcurso de esos cincuenta días murieron 24.000 alumnos de Rabi Akiva, uno de los rabinos más importantes de la Historia judía. En la Edad Media, esos cincuenta días eran un período de luto en distintas comunidades judías. No sabemos exactamente cuándo o por qué la Cuenta del Omer se transformó en tiempo de luto. Rabinos medievales interpretaron que el motivo del duelo era la muerte de los estudiantes en el Siglo II. Tampoco sabemos por qué en algunas comunidades, precisamente en el día treinta y tres (osea en Lag Baomer), puasaban el duelo por un día, y en otras comunidades daban el período de luto por finalizado. Algunos interpretaron que los estudiantes habían muerto sólo hasta el día treinta y tres, aunque eso contradecía todas las versiones escritas de la leyenda. Las interpretaciones que conectan el fin del duelo con Rashbi surgen recién en el Siglo XVI. Rashbi había sido el alumno más importante de de Rabi Akiva, a él se le atribuye el desarrollo de la Cábala, la mística judía. Según una versión, Rashbi empezó a estudiar de Rabi Akiva en Lag Baomer. Según otra, Rashbi murió en Lag Baomer. Por un motivo u otro, surgió la costumbre de honrar a Rashbi en Lag Baomer, encendiendo antorchas junto a su tumba en el Monte Merón.

¿Por qué la costumbre surgió precisamente en el Siglo XVI? Anteriormente, judíos acostumbraban honrar al Profeta Samuel, encendiendo fuego junto a su tumba en una fecha cercana, que según la tradición es el aniversario de su muerte. Se encendían antorchas, como quien prende velas junto al sepultura de un ser querido. También se acostumbraba cortar el pelo a los varones de tres años junto a la Tumba de Samuel, tradición relacionada con el relato del nacimiento de Samuel, el voto de su madre de no cortarle el pelo, su entrada al servicio del Sacerdote Elí más o menos a los tres años (1 Samuel 1). Los musulmanes, por su parte, consideran a Samuel como profeta del Islam y su sepulcro también es sagrado para ellos. En el Siglo XVI, los turcos otomanos prohibieron a los judíos la entrada a la Tumba de Samuel. Cabe suponer que las costumbres se "mudaron" a Merón, cuando se perdió el acceso a la Tumba de Samuel. Pero eso es Historia, y en esta tierra la Tradición siempre es más fuerte que la Historia. En las últimas décadas, las celebraciones en Merón se han vuelto cada vez más populares y multitudinarias.

Ojalá que los heridos se recuperen pronto. Qué las autoridades sepan tomar las medidas para que no se repita la tragedia. Qué los responsables por las fallas de seguridad respondan ante la justicia.

Safed, la ciudad de la cábala

Ciutats maleïdes

Sinagoga de Cafarnaüm de l'època bizantina
(G. Colodro)

Seguint l'exemple de Sodoma, Jesús va maleir tres ciutats i, encara que no immediatament, aquestes tres ciutats van deixar d'existir. Són Corazín, Betsaida i Cafarnaüm.

"Ai de tu, Corazín! Ai de tu, Betsaida! Si a Tir i a Sidó s’haguessin fet els miracles que s’han fet entre vosaltres, ja fa temps que, en senyal de penediment, s’haurien posat cendra i roba de sac i s’haurien convertit. I tu, Cafarnaüm, et penses que seràs enaltida fins al cel? Al país dels morts, baixaràs! Perquè si a Sodoma s’haguessin fet els miracles que s’han fet dins teu, encara avui existiria" (Mateu 11:20-23).

Les tres ciutats maleïdes per Jesús es troben molt a prop geogràficament de la Mar de Galilea. Eren ciutats jueves a les quals Jesús constantment predicava i feia miracles. I s'enfada amb els seus habitants perquè no accepten l'Evangeli.

Durant els períodes romà i bizantí les tres ciutats van ser centres importants de la comunitat jueva, tal com s'observa en les sinagogues trobades a les excavacions arqueològiques de Cafarnaüm i Corazín. Però la maledicció de Jesús, si bé es va fer esperar diversos segles, finalment va arribar. L'any 749 d. C. un terrible terratrèmol va destruir gran part de Terra Santa. Moltes ciutats, entre elles les tres maleïdes per Jesús, van quedar sota terra i mai es van tornar a reconstruir.

Ruïnes de Cafarnaüm (G. Colodro)

Fins al dia d'avui aquestes ciutats romanen deshabitades. Únicament queden les seves ruïnes i restes arqueològiques, com a testimonis de la profecia complerta de Jesús de Natzaret. Ai de tu, Corazín! Ai de tu, Betsaida! Ai de tu, Cafarnaüm!

Recorrido histórico: Tiberíades

 

Periodo romano

17 d. C. Tras recibir por herencia la Tetrarquía de Galilea y Perea, decide Herodes Antipas, hijo de Herodes el Grande, construir la ciudad de Tiberíades a orillas del Mar de Galilea. Imitando a su padre, que años atrás había construido el puerto de Cesarea en honor al césar Augusto, Antipas le dedica la ciudad al emperador Tiberio.

30. Comienza el ministerio público de Jesús de Nazaret, que se desarrolla principalmente en las inmediaciones del Mar de Galilea. Jesús, sin embargo, evita entrar en la ciudad de Tiberíades debido a que en esa época la mayoría de sus habitantes son paganos.

67. El general Vespasiano conquista Tiberíades, cuya población se rinde sin presentar batalla, en la Gran Revuelta Judía contra Roma. Tres años después, en el año 70, las legiones romanas incendian Jerusalén y destruyen el Templo.

135. Tras la Rebelión de Bar Kojba, la mayor parte de la comunidad judía, los grandes rabinos y los cohanim se trasladan a Galilea. Muchos judíos se asientan en Tiberíades.

230. El Sanedrín se traslada de Séforis a Tiberíades.

Periodo bizantino

324. Durante el siglo IV d. C. Tiberíades se convierte en el principal centro judío de Israel. Grandes rabinos de la época viven en la ciudad, que cuenta con importantes sinagogas y escuelas talmúdicas. La mayoría de la población es judía.

400. Finaliza en Tiberíades la redacción del Talmud de Jerusalén.

425. Muere Rabán Gamaliel VI, el último presidente del Sanedrín. El emperador bizantino Teodosio II prohíbe el nombramiento de un sucesor y abole la institución del Sanedrín. La situación de los judíos, en Galilea en general y en Tiberíades en particular, se deteriora paulatinamente bajo un liderazgo cristiano cada vez más opresor.

527. Sube al poder el emperador Justiniano. Fortifica la ciudad de Tiberíades y construye iglesias. La persecución de judíos y samaritanos se convierte en política de estado. Debido a la inestabilidad, gran parte de la comunidad judía se traslada a Babilonia.

Periodo árabe antiguo

635. Los árabes conquistan la ciudad y la convierten en capital regional. Construyen mezquitas y nuevos edificios públicos. Regresan a Tiberíades algunos de los judíos que se habían trasladado a Babilonia huyendo del antisemitismo cristiano.

749. Un terremoto de 6.5 grados en la escala de Richter sacude la zona de Galilea y el Golán. El seísmo, mencionado en las fuentes judías como el Terremoto del Año Sabático (Rash Hashviít), provoca unas 35 mil victimas mortales. Tiberíades, Beit Shean y Cafarnaúm quedan completamente destruidas.

950. Los escribas judíos de la escuela de Tiberíades, llamados masoretas, inventan el sistema de vocalización tiberiano.

Periodo cruzado, ayubí y mameluco

1099. Los cruzados destruyen la ciudad romana de Tiberíades y posteriormente la reconstruyen unos 2 km al norte, en donde se ubica la actual zona turística y hotelera.

1140. Tiberíades se convierte en centro de peregrinación cristiana. Los cruzados construyen la Iglesia de San Pedro, que hoy en día está a cargo de los franciscanos.

1187. Tras la Batalla de los Cuernos de Hattin, Tiberíades es conquistada por el sultán Saladino. La ciudad pasa a manos de la dinastía ayubí.

1205. Muere Maimónides en Egipto. Su cuerpo es trasladado a Tiberíades para ser sepultado.

1240. Los cruzados recuperan el control de la ciudad tras llegar a un acuerdo con los ayubíes.

1260. El ejército mameluco dirigido por Baibars conquista Tiberíades y expulsa a los cruzados. Durante este periodo la ciudad permanece desolada y en ruinas. Se marchan las pocas familias judías que aún quedaban. Durante los siguientes 7 siglos Tiberíades estará bajo control musulmán ininterrumpido hasta la llegada de los británicos.

Periodo otomano

1561. Beatriz de Luna Miques, conocida también como Doña Gracia, miembro de una familia judeoconversa de origen aragonés, obtiene el permiso del sultán Suleimán para crear un centro judío en Tiberíades. Con la fortuna de su familia costea la creación de sinagogas y escuela judías, y consigue rescatar a muchos judeoconversos de la Inquisición.

1738. El gobernador local Daher el Omar fortifica la ciudad y la convierte en capital regional. Construye murallas, edificios públicos y mezquitas.

1742. Daher el Omar invita a Tiberíades al rabino Haim Abulafia. Se funda la sinagoga Etz Haim y muchas familias judías se mudan a la ciudad. Conviven en Tiberíades de manera pacífica judíos, cristianos y musulmanes.

1764. Llega a Tiberíades una oleada de inmigrantes judíos jasídicos de Europa, discípulos del Baal Shem Tov y del Maguid de Mezritch.

1911. Se construye el primer barrio judío fuera de las murallas gracias a las donaciones del barón Edmond James de Rothschild. Nuevamente, la mayoría de la población es judía.

Periodo británico y Estado de Israel

1938. El 2 de octubre un grupo de árabes de las aldeas aledañas se infiltra en la ciudad. Asesinan a 19 judíos, incluyendo mujeres y niños, y prenden fuego a sus casas. También incendian una sinagoga. Este ataque es conocido como la Masacre de Tiberíades.

1948. Tiberíades es la primera ciudad mixta en ser liberada por la Haganá. El 28 de abril, dos semanas antes de la declaración de independencia, la ciudad es proclamada "territorio hebreo libre". En esa misma ceremonia se iza la bandera de Israel y se canta el Hatikva.

Métodos de sepultura en el judaísmo (III): la época de la Mishná y el Talmud

Necrópolis judía de la época de la Mishná y el Talmud (Beit Shearim)
 
La Gran Revuelta Judía (67-73) y la Rebelión de Bar Kojba (132-135) generan una nueva realidad en la historia del pueblo judío. A partir de esos acontecimientos, los judíos comienzan a vivir fuera del territorio de Judea en contra de su propia voluntad. La situación es tan inestable que surge el temor, bastante razonable, de que al cabo de 12 meses ningún familiar pueda regresar al nicho del difunto para recolectar sus huesos y colocarlos en el interior de un osario, como era costumbre durante la época del Segundo Templo. Debido a que se trata de un sistema de enterramiento que consta de dos fases, la consecuencia halájica de no completar el procedimiento es que el difunto no ha sido enterrado. Y en el judaísmo enterrar a los muertos es una obligación. Por eso, el pueblo judío se ve nuevamente en la necesidad de modificar, esta vez por razones prácticas, el método de sepultura.

A mediados del siglo II d. C., la mayor parte de la comunidad judía se traslada a la zona de Galilea, en el norte del país. Allí adoptan el método de entierro más común entre los paganos, que consiste en depositar el cadáver del difunto en un sarcófago el día de su muerte. O en otras palabras: consiste en completar el proceso de sepultura el mismo día para no tener que regresar a la tumba al cabo de un tiempo determinado. Las cuevas mortuorias pasan a ser, en la época de la Mishná y el Talmud, enormes almacenes de sarcófagos amontonados.

Sarcófago judío del siglo III d. C. hallado
en la necrópolis de Beit Shearim
 
Los rabinos sabían que eran tiempos difíciles y que no todos los judíos podían vivir en Israel. Y en esa misma época desarrollan una idea teológica destinada a preservar el vínculo entre el pueblo judío y su tierra. Dice el Talmud de Babilonia: "El que está enterrado en la tierra de Israel es como si estuviera enterrado bajo el altar del Templo" (Ketuvot 111). Es decir, el judío que no tiene el privilegio de vivir en Israel al menos deberá esforzarse por ser enterrado en Israel.
 
En la época del Segundo Templo el cementerio más popular se encontraba en el Monte de los Olivos, pues la tradición afirma que allí comenzará la resurrección de los muertos de la era mesiánica. Pero en la época de la Mishná y el Talmud (siglos II-V d. C.) Jerusalén es una ciudad pagana (Aelia Capitolina). Los judíos no tienen permitido vivir en la ciudad, mucho menos ser enterrados en ella, de modo que se crea una pequeña disyuntiva. Por un lado, los judíos quieren ser enterrados en Israel. Por otro lado, el acceso a Jerusalén y al Monte de los Olivos está prohibido. ¿Acaso existe en Israel otro lugar digno para ser sepultado? La solución se halla en una ciudad de Galilea llamada Beit Shearim.
 
Sinagoga de Beit Shearim del siglo III d. C.
 
Junto con la mayor parte de la comunidad judía, también los grandes rabinos, los cohanim y el Sanedrín se trasladan a Galilea a raíz de la Rebelión de Bar Kojba. Entre ellos se encuentra Rabí Yehuda Hanasí, compilador de la Mishná y principal líder político y religioso de la época. El Talmud de Jerusalén relata que a su muerte, en la primera mitad del siglo III, fue enterrado conforme a su deseo en el cementerio de Beit Shearim. Este hecho convertirá a esta ciudad de Galilea en la principal necrópolis del pueblo judío de la época de la Mishná y el Talmud.
 
Los arqueólogos israelíes Benjamin Mazar y Nahman Avigad hallaron en las excavaciones de Beit Shearim más de 30 cuevas que contienen cientos de sarcófagos de piedra. Y es que judíos de todos los rincones de la diáspora encuentran en Beit Shearim, al lado de la tumba de Rabí Yehuda Hanasí, un lugar alternativo a Jerusalén para ser sepultados. De este modo, la necrópolis de Beit Shearim sustituye al Monte de los Olivos durante los siglos III-IV d. C., época de máximo esplendor de Aelia Capitolina, al tiempo que la tradición de los osarios, popular en la época del Segundo Templo, es relevada por sarcófagos.
 
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Tras los pasos del rabino de Nazaret

 
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Cámara y edición: Gabriel Colodro.
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La Sinagoga de Baram

¿Para qué van los judíos a la sinagoga? Primero que nada: a rezar.

Hoy en día las sinagogas tienen importantes funciones sociales, no solamente religiosas. Los judíos van a la sinagoga no solamente a rezar, sino a encontrarse con los parientes, amigos y otros miembros de la comunidad, por eso en hebreo se le llama "Beit Kneset", casa de encuentro. Para algunos el rol social de la sinagoga es más importante que los rezos. Pero aún así, se sobreentiende que la función primera y original de una sinagoga son los servicios litúrgicos. Muchos judíos se sorprenderían al saber que, históricamente, en las primeras sinagogas no se rezaba.

Mientras existió el Templo de Jerusalén, el culto religioso consistía en los sacrificios de animales y demás rituales que se llevaban a cabo únicamente en el templo. Hasta que el escriba Esdras estableció la lectura pública de la Torá. Esdras fue el primer gran reformista y revolucionario del judaísmo: sacó al judaísmo del dominio exclusivo de los sacerdotes y lo trasladó al pueblo. Tal vez haya sido en sus días o poco después, en el siglo V a.c., que surgieron las primeras sinagogas. Aunque las más antiguas que se han encontrado son del Siglo I d.c. Cuartos pequeños y modestos donde se estudiaban la Torá y sus preceptos. No fue hasta el Siglo II, décadas después destrucción de Jerusalén, que las sinagogas cobraron su importancia actual, reemplazando al desaparecido Templo como centro espiritual de la vida judía. Recién entonces los rabinos instauraron las plegarias como sustituto a los sacrificios. Naturalmente, las sinagogas crecieron en tamaño y esplendor.

De qué época es esta sinagoga:

Parque Nacional de Baram
 
Hasta hace 25 años todos los estudiosos coincidían que la Sinagoga de Baram, en la Alta Galilea, data del siglo II o III, guiándose por el estilo arquitectónico romano típico de entonces. Pero en las excavaciones arqueológicas a fines de los 80s se encontraron debajo del piso de la sinagoga, monedas del siglo V (período bizantino). Bah, qué minucias, dirá el lector, siglo más o siglo menos, a quién le importa. Pero los arqueólogos son gente rara, este tipo de misterios les quitan el sueño. Hoy parece una trivialidad, cualquiera puede construir un edificio que imite en su estilo la arquitectura de tiempos pasados, pero eso era inconcebible en la era clásica. Y lo que era aún más inaceptable en aquellos tiempos, era construir edificios importantes que no fueran perfectamente simétricos.
 
La explicación: en algún lugar de la Galilea de cuyo nombre no me quiero acordar, había una sinagoga muy bonita del siglo III. En el siglo V las autoridades cristianas bizantinas, prohibieron la construcción de sinagogas nuevas. Los habitantes de Baram para no quebrantar la ley, en lugar de construir una nueva, tomaron la sinagoga de hace dos siglos, la desarmaron piedra por piedra, la transportaron a Baram y allí la armaron de nuevo. Igual que hicieron sus vecinos judíos de Cafarnaúm y otras partes de la Galilea. O tal vez no fueran las prohibiciones bizantinas que impulsaron la mudanza, simplemente era más rápido y más barato comprar y trasladar una sinagoga ya hecha que construirla de cero. Sean cuales sean los motivos, al rearmarla se las tuvieron que ingeniar lo mejor posible, improvisando cuando no encontraban qué piedra iba exactamente dónde, por eso les quedó un poquitín chueca.
 
Obrero judío construyendo una sinagoga en el Siglo V.
 
¡Shaná tová umetuká!
¡Feliz 5773!

Rabí Yeshúa ben Yosef

El Monte de las Bienaventuranzas, situado en las proximidades del Mar de Galilea, es uno de los lugares más visitados por los cristianos durante su peregrinación por Tierra Santa. Según la tradición cristiana, es el lugar en el que Jesús predicó el llamado Sermón del Monte, que incluye sus principales enseñanzas. La misma tradición relaciona el monte con el lugar en el que Jesús escogió a los doce apóstoles.

Vista del Mar de Galilea y del Valle de Genesaret (Kinéret)
desde el Monte de las Bienaventuranzas

La sección más conocida del Sermón del Monte es la que contiene las Bienaventuranzas. Se trata de nueve oraciones que comienzan con la expresión "bienaventurados" o "dichosos" (Mateo 5:1-11):

Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Dichosos los que sufren, porque ellos serán consolados.
Dichosos los humildes, porque ellos herederán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Dichosos los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por ser justos, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Dichosos seréis cuando os injurien, os persigan y digan contra vosotros toda suerte de calumnias por causa mía.

Los recursos empleados por Jesús para predicar a sus seguidores no son novedosos en la tradición judía. En Salmos 27:10 está escrito: "Y el impío no existirá más. Mirarás al lugar donde estaba y verás que no está más. Pero los humildes heredarán la tierra". Y en Isaías 61 el profeta proclama "buenas nuevas al humilde" para "consolar a los que sufren".

Resulta evidente que Jesús estaba familiarizado con los escritos del salmista y del profeta, ya que se basa en los textos del Tanaj para predicar sus bienaventuranzas. Más adelante, también como parte del Sermón del Monte, Jesús deja clara su postura sobre el judaísmo: "No penséis que he venido a derogar la Torá y los Profetas; no he venido a derogar, sino a cumplir. Porque os aseguro que, mientras no pasen el cielo y la tierra, ni un punto ni una coma desaparecerán de la Torá hasta que todo se cumpla. Por tanto, el que quebrante una sola de estas mitzvot, por pequeña que sea, y lo enseñe así a los hombres será tenido por el menor en el Reino de los Cielos. Pero el que las cumpla y enseñe será tenido por grande en el Reino de los Cielos" (Mateo 5:17-19).

Jesús vino a cumplir la Torá. Y enseña que aquel que quebrante las mitzvot de la Torá será tenido por el menor en el Reino de los Cielos. El versículo del Evangelio de Mateo no deja lugar a dudas: Jesús no vino a abolir la Torá. De este modo Jesús cumplió el mandamiento entregado a Moisés: "No añadiréis ni quitaréis palabra de cuanto os prescribo, sino que guardaréis los mandamientos del Eterno vuestro Dios" (Deuteronomio 4:2).
 
Sermón del Monte, óleo de Carl Heinrich Bloch (siglo XIX)

El Sermón del Monte también incluye la fórmula de la regla de oro del cristianismo: "Por tanto, todo lo que queráis que hagan con vosotros los hombres hacedlo vosotros con ellos, porque en eso consisten la Torá y los Profetas" (Mateo 7:12). Esta fórmula, que resume toda la Ley, fue establecida por Hillel el Sabio varias décadas antes del nacimiento de Jesús.

Cuenta el Talmud de Babilonia que en cierta ocasión un gentil se acercó a Hillel para que le resumiese la Torá en una sola frase. Su respuesta: "No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti. Todo lo demás son comentarios." Hillel fundó en el siglo I a. C. una escuela liberal de interpretación de las escrituras, basada en el cumplimiento de las normas éticas, en la piedad personal, en la humildad y en la preocupación por el prójimo.

¿Pudo Jesús de Nazaret ser discípulo de Hillel el Sabio? Es probable. Sus enseñanzas del Sermón del Monte demuestran que Jesús tenía una importante formación rabínica, y tal vez pertenecía a la escuela de interpretación de la Torá de Hillel, opuesta a las normas rígidas y estrictas de la escuela de Shamái.

La relación entre las bienaventuranzas del cristianismo y la tradición judía también está presente en la liturgia. Existe una oración en el judaísmo compuesta por tres frases que comienzan con las expresión "ashréi", que significa, precisamente, bienaventurados. Esta oración, de acuerdo a la halajá, debe ser pronunciada dos veces en el rezo de la mañana y una vez en el rezo de la tarde, es decir, tres veces por día. Esto implica, curiosamente, que los judíos observantes pronuncian cada día nueve bienaventuranzas, el mismo número de bienaventuranzas que Jesús pronunció en el Sermón del Monte.

Ashréi yoshevéi beiteja, od yehaleluja, sela.
Ashréi haam shekaja lo, ashréi haam she Adonái elohav -
Dichosos los que moran en tu casa, siempre te alaban.
Dichoso el pueblo que está en esa situación; dichoso el pueblo cuyo Dios es Adonái (x3).

Dos mil años de tradición cristiana han conseguido desjudaizar casi por completo la figura de Jesús. Pero lo cierto es que sus enseñanzas bien podrían tener cabida en la Mishná. Y Jesús -Rabí Yeshúa ben Yosef- bien podría ser considerado un taná de renombre en el judaísmo.
 
En el monte, además de disfrutar de una excelente panorámica del Mar de Galilea y del Valle del Kinéret, se puede visitar una iglesia de la Orden Franciscana, financiada por la Italia fascista de Benito Mussolini y diseñada por el famoso arquitecto Antonio Barluzzi. Pero eso ya es tema para otro post. 

Iglesia de las Bienaventuranzas, diseñada por el arquitecto Antonio Barluzzi


La Mona Lisa de Galilea

En el Museo del Louvre de París hay un cuadro muy especial con el retratro de una mujer. Una de las tantas peculiaridades de ese cuadro es que, no importa desde qué ángulo uno mire a la mujer retratada, siempre ella devuelve la mirada. O al menos eso parece. Ese cuadro se llama La Mona Lisa, y su autor es Leonardo Da Vinci.

Esa extraña sensación se debe a una avanzada técnica pictórica que, según casi todas las enciclopedias de arte, tiene su origen en el Renacimiento. Pero hay algo que muchas de esas enciclopedias ignoran. En 1986 una delegación arqueológica de la Universidad Hebrea de Jerusalén descubrió en una de las casas de la antigua ciudad de Séforis (Tzipori), en Galilea, el siguiente mosaico que data del siglo III d. C:


La mujer que aparece en el mosaico de Séforis está hecha exactamente con la misma técnica empleada por Da Vinci. Por ese motivo los expertos la bautizaron con el nombre de la Mona Lisa de Galilea. Actualmente este mosaico es una de las grandes atracciones de interés con los que se encuentra el turista que visita Galilea, en el norte de Israel.

Séforis fue durante los siglos II y III d. C. la principal ciudad judía de Israel, que en esa época todavía se encontraba bajo dominación romana. Destacados tanaím -Rabí Yosi, Rabán Shimón ben Gamaliel y Rabí Yehuda Hanasí, entre ellos- vivieron en Séforis. Fue también la sede del Sanedrín durante la primera mitad del siglo III.

La relación entre la arqueología y las fuentes escritas no suele ser un acontecimiento frecuente. Dice la Torá: "Cara a cara habló el Eterno con vosotros en el monte, en medio del fuego" (Deuteronomio 5:4). Este versículo fue cuestionado por los alumnos de Rabí Yojanán, un importante taná, quienes se preguntaron cómo es posible que Dios hable con cada uno "cara a cara", es decir, por separado. La asombrosa respuesta de Rabí Yojanán cobra relevancia en el hallazgo arqueológico: "Así como el icono de esa mujer mira a todos y a cada uno, incluso si la miran mil personas a la vez, y cada uno siente que ella le devuelve la mirada, del mismo modo Dios habló con todos en el monte" (Pesikta Rabati, Éxodo).

Rabí Yojanán vivió en el siglo III d. C. en la ciudad de Séforis. La casa en la que se encuentra el mosaico de la mujer data del siglo III d. C. Significa esto que existe la posibilidad de que Rabí Yojanán se encontrara frente a la Mona Lisa de Galilea en el momento en que daba la respuesta a sus discípulos. O como mímino conocía ese mosaico.

El mosaico -hecho con más de un millón de piedras de 28 colores- se encuentra en el triclinium de una enorme casa de dos pisos con jardín frente al teatro de la ciudad. Debido a que se trata de la casa más grande y lujosa hallada en Séforis se sospecha que pudo haber sido la casa de recepción del gobernador romano o de un gentil acomodado.

¿Quién era esa mujer? ¿A quién pertenecía realmente la casa? ¿Por qué un importante rabino del siglo III d. C. hace una analogía entre el mosaico de la casa de un gentil y el mismísimo Dios? El innegable hecho de que Rabí Yojanán conocía el icono es motivo suficiente para plantearse esos y otros muchos interrogantes. Pero eso es tema para otro post.

Cardo de Séforis

El aviso en la pared



El Meitzad Ateret en hebreo, Chastelet du Gué de Jacob en francés, o en español el Castillito del Puente de Jacob, fue un de las más pequeñas fortalezas cruzadas y también la que duró menos tiempo, apenas cuatro meses. Construida por el Rey de Jerusalén Balduino IV y destruida por Saladino en 1179.

El lugar llamado Puente de Jacob se encuentra pocos kilómetros más al norte, desde tiempos prehístoricos por allí se cruzaba el Río Jordán. Un sitio estratégico en el camino que conectaba Tiberíades con Damasco. La orden de los Caballeros del Templo de Salomón, asentados en Safed, temían que desde allí los musulmanes ayubis invadieran (como efectivamente ocurrió pocos años después). Balduino y Saladino habían firmado un acuerdo en 1175 por el cual el pasaje quedaba abierto sin fortificaciones por ninguno de los dos lados. Por presión de los templarios Balduino violó el acuerdo y las obras comenzaron en diciembre de 1178. Al principio Saladino intentó resolver el conflicto por la vía diplomática y ofreció al Rey de Jerusalén la suma de mil dinares de oro para que detuviera la construcción. El rey rechazó la oferta y Saladino juró que destruiría el Chastelet y lo cumplió. Sus tropas le pusieron sitio, cavaron hasta llegar a las bases de la torre hechas en parte de madera y le prendieron fuego. Murieron unos mil guerreros cruzados.

Lo que no sabían los cruzados, ni los musulmanes que más adelante tuvieron la mala fortuna de construir allí una mezquita, es que el Chastele está justo encima de una falla geológica. La falla geológica sirio-africana que comenzó a formarse hace 20 millones de años, separa entre dos placas tectónicas. Uno puede pararse frente a la pared del Chastelet con un pie en el pie izquierdo en la Placa Africana y el derecho en la Placa Arábiga. La Placa Arábiga se mueve en dirección norte más rápido que la Africana. Este es uno de los únicos lugares donde es posible ver la actividad de las placas tectónicas en los últimos siglos, que ha dejado sus huellas sobre un edificio construido por el hombre. Durante los terremotos de 1202 y 1579 la mitad de la pared se mudó 2.2 metros hacia el norte.


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Tel Aviv no es un tel

Imaginemos una ciudad muy antigua que se encuentra a poca altura. Llega un invasor desde tierras lejanas y arrasa con la ciudad. Los sobrevivientes vuelven a construir la ciudad en el mismo lugar, cubren con tierra las ruinas que dejó el invasor y construyen por encima. Un siglo más tarde un terremoto destruye de nuevo la ciudad. Otra vez más, la ciudad es construida encima de las ruinas que a su vez están arriba de otras ruinas anteriores. Dos siglos más tarde ocurre un incendio y la ciudad vuelve ser destruida. De nuevo, vuelta a empezar. Cada vez que la ciudad es reconstruida sobre una nueva capa de ruinas va subiendo en altura. Así se forma lo que en arqueología se denomina tel. Una colina formada no por la naturaleza, sino por la acumulación de capas de ruinas de edificios construidos por el hombre. Los tels son un fenómeno muy raro en el mundo, los hay en el Medio Oriente aunque tampoco son muy frecuentes. Sin embargo en Israel los hay por decenas.

El ejemplo más impresionante es el de Meguido. Asentamiento destruido y vuelto a construir no menos de 25 veces. Sí, han leído bien, 25 veces. La última vez hace más de 2500 años. Quizás no sea casualidad que justamente en ese lugar, que ha visto tanta destrucción, es donde según la fe cristiana comenzará el fin del mundo, la gran batalla final entre el bien y el mal. En hebreo lo llamamos Tel Meguido o Ar Meguido, y fue traducido al griego como Armagedón en el Nuevo Testamento (Apocalipsis de San Juan). Un lugar que vale la pena visitar. Recomiendo no esperar hasta que estalle la guerra entre Gog y Magog para la visita.

Para conocer el Armagedon no hace falta un transbordador espacial,
alcanza con un avión que lo lleve a Israel.


¿Por qué construyeron la ciudad tantas veces en el mismo lugar donde fue destruida? No fue por masoquismo. La ubicación era excelente, ya que reunía las cuatro condiciones: su altura en medio de un valle le otorgaba una importante ventaja estratégica para su defensa militar (1); contaba con su propia fuente de agua potable (2); con buenas tierras para la agricultura (3); sobre el camino (4) internacional que une a Egipto con Mesopotamia. A modo de comparación, Jerusalén en la antigüedad sólo cumplía con una de esas condiciones: el agua (gracias al manantial Guijón). En la Tierra de Israel eran pocos los sitios que reunían las condiciones, no había mucho de donde elegir. Por eso la gente volvía a instalarse en los mismos lugares cuando eran arrasados y por eso se formaron tantos tels. Pero no es el caso de Tel Aviv, que fue construida por primera vez en 1909 al nivel del mar. ¿Por qué se llama Tel Aviv entonces? Eso es tema para otro post.

Esto no es una pipa un tel


Aunque Meguido sea quizás el tel más importante por la asombrosa cantidad de capas y su significado religioso, a mí personalmente los que más me gustan son Tel Dan y Tel Banias (Cesaria de Filipo). Me encanta cómo las ruinas de distintos períodos se mezclan con la tupida vegetación que las cubre casi por completo. Como si las ruinas se asomaran de entre las entrañas de la tierra para enviarnos saludos desde tiempos remotos. Los arqueólogos no han destapado más que un porcentaje diminuto, ¡quién sabe cuántos tesoros queden escondidos bajo las raíces de esos arboles!

Esto sí es un tel: Tel Dan.

En la foto se ve parte de un altar del siglo VIII a. C.
construido según el modelo del Templo de Salomón.