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¿A cuántos de sus propios familiares mató Herodes?

El Evangelio de Mateo cuenta que el Rey Herodes dio la orden de matar a todos los niños de Belén por temor a que allí hubiese nacido el mesías, es decir el legítimo rey de la dinastía de David. No tenemos otros registros históricos de la Masacre de los Inocentes, pero encaja con lo que sabemos a partir de otras fuentes acerca de la personalidad de Herodes el Grande y sus acciones. Herodes no dudaba en matar a cualquiera que pudiera significar una amenaza a su poder, incluidos varios miembros de su familia. Ni siquiera sus hijos estaban a salvo, el César Augusto decía que es más seguro ser el cerdo de Herodes que uno de sus hijos (al cerdo no lo mataría porque no es kasher y como judío no lo comería).

Gruta de los Santos Inocentes, debajo de la Iglesia de la Nativdidad, en Belén. Imagen de wikipedia.
Gurta de los Santos Inocentes, debajo de la Basílica de la Natividad.
Imagen de wikipedia.


Recordemos que Herodes no era descendiente del Rey David y por lo tanto no podía ser el rey legítimo. Tampoco descendía de los hasmoneos, una familia de sacerdotes judíos que lideró la rebelión contra el imperio griego-seléucida a partir del año 167 a.C. Los hasmoneos - también llamados macabeos - tampoco descendían de David y Salomón, pero contaban con prestigio y apoyo popular. Los líderes hasmoneos tardaron varias generaciones en atreverse a ostentar el título de Rey, al principio se conformaban con el cargo de Sumo Sacerdote y otros títulos honoríficos. Uno de ellos, el "Presidente" (נשיא) Juan Hircano I (134 al 104 a.C.), anexó a sus dominios el territorio de Idumea (centro-sur de Israel actual) y convirtió a sus habitantes al judaísmo por la fuerza, entre ellos a la familia de Herodes.

Herodes fue designado rey por los romanos, para la mayoría de los judíos no era más que un usurpador. Para intentar dar legitimidad a su corona, contrajo matrimonio con Miriam de la familia de los hasmoneos. Pero la unión con los hasmoneos era un arma de doble filo, Herodes temía que algún miembro de la familia intentara reemplazarlo, así que fue eliminándolos uno por uno. Aquí una lista de los familiares que Herodes mató, hasmoneos en su mayoría:

Aristóbulo III, hermano de Miriam. El pueblo apenas soportaba a Herodes como rey, no habría consentido que se apropiase también del cargo de Sumo Sacerdote, otro foco de poder, que en teoría debía ocupar un descendiente de Aharón, hermano de Moisés. Herodes tenía que conformarse con acomodar a alguien que le fuera fiel. Pero Alexandra, madre de Miriam y Aristóbulo, suegra de Herodes, insistía en que nombrara a su hijo. Acudió a su amiga Cleopatra, la legendaria reina de Egipto, para que intercediera a su favor ante el general romano Marco Antonio, amante de Cleopatra y patrón político de Herodes. En el 35 a.C. Herodes sucumbió a la presión y otorgó el cargo a su joven cuñado, que tenía sólo 17 años. Aristóbulo fue muy aclamado, el pueblo estaba feliz de ver a un hasmoneo de nuevo en el puesto. Herodes temió que la popularidad de Aristóbulo sirviera a los hasmoneos para reclamar también el trono. Al poco tiempo de su nobramiento, Aristóbulo fue ahogado mientras nadaba en la piscina del palacio de Jericó. Herodes fingió pena y le organizó un magnífico funeral.

Juan Hircano II, abuelo de Miriam. Había gobernado bajo los romanos del 63 al 40 a.C. Su sobrino Matatías Antígono lo depuso con ayuda del Imperio Parto, el gran enemigo de Roma. También le cortó la oreja, para que no pudiera volver a ocupar el cargo de Sumo Sacerdote, que según las leyes judías no podía ocupar alguien que tuviera defectos físicos. Y así Juan Hircano II se fue al exilio con una oreja menos. Herodes, por entonces gobernador de Galilea bajo Juan Hircano II, huyó a Roma. Regresó con tropas romanas, se casó con Miriam, derrotó a Matatías Antígono y accedió al trono en el 37 a. C. Herodes también negoció con los partos el regreso a Judea del desorejado. Pero años más tarde en el 31 a.C. lo mandó matar. Lo acusó de conspirar con el rey de los nabateos, contra quien Herodes estaba en guerra. Pero el verdadero motivo era el miedo a que César Augusto buscara reemplazante para Herodes. Juan Hircano II hubiera sido un buen candidato, considerando que ya había gobernado antes bajo auspicio romano. Ese mismo año, Augusto había derrotado a Marco Antonio en la Batalla de Actium. Herodes, cuyo poder había dependido hasta entonces de Marco Antonio, temía los cambios que pudiera implementar César Augusto. Al final el emperador confirmó a Herodes en el cargo e incluso le otorgó más territorios.

Miriam. A Herodes le llegaron rumores que su esposa le había sido infiel. Supuestamente, mientras Herodes viajaba a encontrarse con Augusto, para recibir el veredicto del César sobre la continuación de su reinado, su mujer se acostaba con otro. A su regreso la envió a juicio y fue condenada a muerte.

Alexandra, madre de Miriam. Era su suegra. ¿Acaso hacen falta más motivos? 

Alexander y Aristóbulo, hijos de Herodes y Miriam. Acusados de conspirar para deponer y asesinar a su padre. Difícil saber si la acusación era producto de la paranoia de Herodes o había algo de cierto en ella. No les faltaban motivos para odiarlo, considerando que para entonces Herodes ya les había matado a la madre (Miriam), la abuela (Alexandra), el bisabuelo (Juan Hircano II) y el tío (Aristóbulo III). Además Herodes había nombrado como principal heredero a Antípatro, hijo primogénito de Herodes con una mujer que tuvo antes de Miriam. Alexander y Aristóbulo consideraban que la herencia les correspondía a ellos, por ser mitad hasmoneos.

Antípatro, hijo primogénito de Herodes. Acusado de conspirar para asesinar a su padre, junto con su tío Feroras, hermano de Herodes. Herodes no pudo matar también a su hermano Feroras, porque la supuesta conspiración fue descubierta cuando Feroras ya estaba muerto.

Costóbaro, cuñado de Heródes, casado con su hermana Salomé. También de orígen idumeo como el propio Herodes, había sido desginado gobernador de Idumea. Acusado de intentar independizar Idumea del reino de Herodes. 

Esa es la lista, espero no haber dejado fuera a ninguno. De cualquier modo, queda en evidencia que estar emparentado con Herodes era muy malo para la salud.

Herodión: resumen histórico.

De Herodes a Herodión 

Herodes el Grande es conocido por dos cosas: los grandes edificios que construyó y la gran cantidad de gente que mató. Según el Evangelio de Mateo, mandó a matar a todos los niños de Belén por miedo a que allí hubiese nacido el mesías, el legítimo rey. Según Falvio Josefo, Herodes mandó a matar a una de sus esposas y dos de sus hijos, también por miedo a que intentaran quitarle el trono. Se decía que era más seguro ser el cerdo de Herodes que ser su hijo (a los cerdos no los mataría porque no son kasher y como judío no los comería). Pero al parecer, incluso un hombre tan sanguinario como Herodes amaba a su mamá.

En el año 40 A.C., cuando Herodes aún no era más que el gobernador de Galilea, la región fue invadida por los partos. El Imperio Parto, enemigo acérrimo del Imperio Romano, provenía de Persia, actualmente Irán. Herodes era aliado de los romanos y tuvo que huir con su familia. Junto a una colina cercana a Belén se desató una batalla con sus perseguidores, de la que Herodes salió victorioso, pero en medio de la lucha volcó el carro en el que iba su madre. Herodes temió haber quedado huérfano, hasta que vio que su amada madre estaba ilesa. Luego continuó su huida y llegó hasta Roma. Tres años más tarde, en el 37 A.C., regresó con tropas romanas, derrotó a los partos y fue coronado rey.

Aquella colina, donde Herodes casi había perdido a su madre, cobró para él un valor especial. Durante su reinado, Herodes el Constructor levantó grandes ciudades, puertos, templos, teatros, además de una docena de fortalezas y palacios a lo largo y ancho del reino. Pero fue precisamente en aquella colina donde construyó la única fortaleza que llevaría su nombre: Herodión. Y fue también allí donde decidió ser sepultado. Para que el sitio se transformara en un gran monumento a su persona, mandó tapar la fortaleza con toneladas de tierra, cambiando la forma de la montaña en una especie de cono cortado, parecido a un volcán, que se distingue con facilidad a la distancia. A mitad de la montaña erigió un magnífico mausoleo.

Restos de la fortaleza sobre la cima del monte.

Judíos contra Roma

Herodes murió y fue enterrado en el año 4 A.C. Siete décadas más tarde, en el 66 D.C., estalló la Gran Rebelión de los judíos contra Roma. En el año 70, los romanos tomaron la ciudad de Jerusalén y destruyeron el Templo, otra de las grandes obras de Herodes (véase "Qué es el Muro de los Lamentos"). Después de la destrucción de Jerusalén, aún quedaban unos pocos focos de rebeldes judíos atrincherados en fortalezas herodianas, incluyendo Herodión y Masada. Al igual que en la más famosa Masada, también en Herodión los rebeldes construyeron una sinagoga, una de las sinagogas más antiguas del mundo cuyos restos se pueden ver hasta el día de hoy. Aunque se sirvieron de sus fortificaciones, cabe suponer que los rebeldes no sentían simpatía por el difunto Herodes, lo consideraban servidor de los romanos, opresor del pueblo y usurpador del trono. Tal vez expresaron su desprecio destruyendo el mausoleo y desechando sus huesos. Finalmente los romanos también tomaron Herodión en el año 71, al parecer sin demasiada dificultad, sin necesidad de un sitio prolongado y un gran operativo militar como el que aplicarían luego en Masada.

La antigua sinagoga.

La Gran Rebelión fue derrotada, pero el descontento de los judíos ante el dominio romano subsistió. Cuando el Emperador Adriano decidió transformar a Jerusalén en una ciudad pagana y construir un templo a Júpiter sobre las ruinas del Templo de Jerusalén, estalló la Rebelión de Bar Kojba. Los judíos lucharon lo que hoy llamaríamos una guerra de guerrillas. Bar Kojba, el líder de la rebelión, sabía que no se podía derrotar al poderoso ejército romano en un enfrentamiento frontal. Los rebeldes se escondían en cuevas y pasadizos subterráneos, de allí salían a atacar a los romanos por sorpresa y volvían a ocultarse. En Herodión se pueden visitar impresionantes túneles y pasajes ocultos, excavados para este fin. Así resistieron durante tres años, del 132 al 135, hasta que los romanos vencieron otra vez. Herodión quedó abandonado casi por completo hasta la época moderna.

Pasadizos subterráneos.

En busca de la tumba perdida

En 1972, el profesor Ehud Netzer de la Universidad Hebrea de Jerusalén, comenzó a excavar Herodión con el propósito de encontrar la tumba de Herodes. Pero los restos de la tumba, quizás destruida por los rebeldes judíos en el Siglo I, no aparecían por ningún lado. El eminente arqueólogo tardó 35 años en descubrir su ubicación exacta. El hallazgo por fin fue anunciado en el 2007: restos de un majestuoso mausoleo con tres sarcófagos rotos y vacíos, que posiblemente habían contenido los cuerpos de Herodes y otros dos miembros de su familia. Al poco tiempo el Profesor Netzer sufrió un trágico accidente, cayó cerca de la tumba que tanto había buscado y murió. Que su recuerdo sea bendito.

Hoy en día los restos del mausoleo y los sarcófagos se exhiben en el Museo de Israel, en la sección de arqueología.

Modelo del mausoleo.

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La Torre de David

Torre de David. Imagen de Wikipedia.

La Torre de David es una de las imágenes icónicas de Jerusalén. Está ubicada dentro de los muros de la Ciudad Antigua, en el Barrio Armenio. A pesar de su nombre, no tiene absolutamente nada que ver con el Rey David. Fue construida por el Rey Herodes, una de tres torres de vigilancia en la esquina de su palacio. Entre el Rey David (Siglo X A.C.) y el Rey Herodes (Siglo I A.C.) hay casi mil años de diferencia. ¿Por qué entonces la llamamos Torre de David? Cuando los cruzados llegaron a Jerusalén en el Siglo XI vieron una gran torre a la entrada a Jerusalén y así razonaron: Jerusalén es la Ciudad del gran Rey David, una torre tan imponente tiene que ser la Torre de David. No sabían que Jerusalén en tiempos de David estaba uno cientos de metros hacia el este (donde hoy se encuentra el Parque Ciudad de David). Los cruzados llegaron a Jerusalén impulsados por un gran fervor religioso, iban identificando sobre el terreno los sitios nombrados en las escrituras, no siempre con gran acierto.

La Torre de David es mecionada en el Cantar de los Cantares, en el Antiguo Testamento. En la tradición judía, el Cantar de los Cantares suele ser interpretado como una alegoría del amor entre Dios y el Pueblo de Israel. A un nivel no tan espiritual, se puede leer como poesía erótica entre dos amantes: el Rey Salomón y la Reina de Saba. Entre otras alabanzas a la hermosura de la Reina de Saba, el Rey Salomon le dice: "tu cuello es como la Torre de David" (Cantares 4:4). Un piropo un tanto extraño, si se mira bien a lo que hoy llamamos Torre de David que es bastante ancha. Imagino que el Cantar de los Cantares se refiería a otra torre más fina y esbelta que ya no existe, a menos que la reina fuera muy gorda y así le gustaran las mujeres a Salomón. De todos modos, en Jerusalén la tradición es más fuerte que la Historia. Aunque hoy nadie duda de que la torre es de los tiempos de Herodes, igual le seguimos llamando Torre de David. Incluso el museo de historia que allí se aloja, se llama Museo de la Torre de David.

El Palacio del Rey Herodes era enorme, ocupaba todo el actual Barrio Armenio. Algunos investigadores especulan que podría ser el Pretorio, sitio nombrdo en los evangelios, donde Poncio Pilato juzgó a Jesús. Aunque según la teoría más conocida, respaldada por la tradición, el Pretorio era otro edificio en otra parte de la ciudad: la Fortaleza Antonia, en el actual Barrio Musulmán. Cuando los romanos tomaron Jerusalén en el año 70 A.D. destruyeron las tres grandes edificaciones de Herodes: el Templo de Jerusalén, el Palacio y la Antonia. Dejaron la Torre de David en pie, tal vez para que quien la viera pudiera hacerse una idea de cuán grandes y espléndidos habían sido esos edificios, cuán terrible fue la destrucción. Para que sirviera de lección y nadie osara volver a revelarse contra los romanos.

Le llamamos también Ciudadela de David (no confundir con el Parque Ciudad de David que es otro sitio). Una ciudadela es una fortificación adicional en la ciudad. Si el enemigo consigue penetrar en los muros, todavía queda otro bastión amurallado donde refugiarse. La Torre de David, reparada y ampliada, cumplió esa función durante siglos. Cuando los cruzados conquistaron Jerusalén en el 1099, masacraron a toda la población de la ciudad sin distinción: judíos, cristianos, y musulmanes. La crónicas cruzadas, algo exageradas, dicen que la sangre llegaba hasta las rodillas de los caballos. Las autoridades de la ciudad se refugiaron en la Torre de David, negociaron su rendición y salieron con vida.

Qué es el Muro de los Lamentos

Muro de los Lamentos o Muro Occidental. Fotógrafo: Gabriel Colodro.

Hace dos mil años, el Rey Herodes comunicó a los ancianos de la ciudad que quería agrandar el Templo de Jerusalén, pues no era tan grande ni tan magnífico como en los días del Rey Salomón. El Rey Salomón había construido el Primer Templo aproximadamente en el año 1000 A.C. El Templo de Salomón fue destruido por los babilonios en el 586 A.C. Unas décadas más tarde, cuando los judíos regresaron del exilio de Babilonia a Jerusalén, construyeron el Segundo Templo. Herodes quería ampliar el Segundo Templo, aunque su plan eran tan ambicioso, que el Monte Moriá o Monte del Templo, no era lo suficientemente grande para el Templo que pretendía construir. Herodes no era de esos que dejara que minucias como la madre naturaleza impidieran sus colosales planes arquitectónicos (véase por ejemplo: el puerto de Cesarea Marítima). Así que agrandó el monte artificialmente: lo rodeó de cuatro muros, lo aplanó donde quedaba más alto que los muros, rellenó el espacio entre el monte y los muros hasta dejar una superficie llana. Por eso cuando hoy miramos hacia el Monte del Templo desde el Monte de los Olivos, no vemos una colina sino una plataforma plana.

El Templo de Jerusalén, sobre una plataforma plana, rodeada de cuatro muros.
Maqueta de Jerusalén a fines del período del Segundo Templo, Museo de Israel.

El Muro de los Lamentos es un pequeño resto de uno de los muros que construyó Herodes, el muro que estaba al oeste del Templo, por eso se lo conoce también como Muro Occidental. El muro de Herodes era mucho más grande, cerca de 500 metros de largo y 30 de alto, la pequeña parte que hoy llamamos Muro Occidental es la mitad de alto y tiene sólo 70 metros de largo (sin contar las partes que están bajo tierra y se ven en los túneles, etc). Originalmente no era una parte integral del templo propiamente dicho, no tenía una función religiosa sino de ingeniería: sostener la plataforma sobre la cual se eregía el Templo. Pero después que el Segundo Templo fue destruido por los romanos en el 70 D.C. fue una de las pocas partes que quedó en pie. No la única, pero sí la más cercana al Lugar Santísimo o Santo Santuario, la parte más sagrada del Templo, donde sólo entraba el Sumo Sacerdote una vez al año, en Yom Kipur, a pedir perdón por los pecados del Pueblo de Israel (y donde hoy en día está el Domo de la Roca con su cúpula dorada). Por eso, con el tiempo, el Muro de los Lamentos se fue transformando en lugar de oración, hasta convertirse en el principal sitio de culto del mundo para el pueblo judío. Aunque el lugar más sagrado sigue sin ser el muro en sí mismo, sino el Lugar Santísimo que está detrás.

El Domo de la Roca, construido en el 691 D.C.
Donde antes estaba el Santo Santuario.

¿De qué nos lamentamos en el Muro de los Lamentos? De la destrucción del Templo, la destrucción de Jerusalén y la expulsión de los judíos. Los judíos mantenemos hasta la actualidad costumbres de luto para lamentar la destrucción de Jerusalén. Un día al año de ayuno, Tishá Beav, para recordar la caida de los dos templos, el primero y el segundo, y otras desgracias acontecidas a nuestro pueblo casi en la misma fecha (no confundir con Yom Kipur o Día del Perdón, otra fecha en la que también se ayuna). Cuando una pareja judía se casa, la ceremonia termina con el novio pisando y rompiendo una copa, simbolizando la destrucción de Jerusalén. Antes de pisar la copa el novio recita el Salmo 137: "Si me olvidare de ti Jerusalén, se olvide mi mano derecha, se pegue mi lengua al paladar, si no recordare, si no pusiere a Jerusalén por encima de mi propia alegría" (traducción propia). Tan central es el recuerdo de la destrucción de Jerusalén, que incluso lo ponemos por encima de nuestra alegía (על ראש שמחתי), incluso en el día más alegre de nuestras vidas (bueno... depende... con quién se case uno, pero supongamos que es el día más alegre). El mismo salmo también se recita antes de la circunsición, cuando se celebra el nacimiento de un hijo varón.

Se acostumbra dejar papelitos con peticiones en los orificios del muro. No sólo los judíos, también gente de otras naciones y creencias. Cuando Salomón construyó el Primer Templo, pidió a Dios que cupliera allí todas las peticiones, incluyendo las de los extranjeros. "Asimismo el extranjero, que no es de tu pueblo Israel, que viniere de lejanas tierras a causa de tu nombre (pues oirán de tu gran nombre, de tu mano fuerte y de tu brazo extendido), y viniere a orar a esta casa, tú oirás en los cielos, en el lugar de tu morada, y harás conforme a todo aquello por lo cual el extranjero hubiere clamado a ti, para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre y te teman, como tu pueblo Israel, y entiendan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo edifiqué." 1 Reyes 8:41-43 (RV 1960).

Dejando una petición en el Muro.

Cesarea de Filipo: Breve resumen histórico

Arroyo Banias.

Cesarea de Filipo es también conocida como Banias. El nombre Banias, en árabe, proviene del griego Panias, que hace referencia al dios Pan, a quien allí se rendía culto. En la mitología griega, Pan, hijo de Hermes y Penélope, tenía cuerpo mitad de cabra y mitad de hombre. Se lo consideraba el dios de pastores y rebaños, la música ruprestre y demás. Se le rendía culto sobre todo fuera de las ciudades, en cuevas y fuentes de agua. Como en árabe la letra pe y la be se pronuncian igual, el nombre del lugar mutó a Banias. Se le llama Banias también a la reserva natural y al arroyo de agua que allí surge, una de las fuentes del Río Jordán.

En el año 332 A.C. Alejandro Magno conquistó la Tierra de Israel, así comienza el período helenístico en esta zona. Tal vez haya sido en ese período que los itureos, un pueblo de origen árabe o arameo, se asentaron en lo que hoy es la región del Golán y el Monte Hermón. Tras la muerte de Alejandro en el 323 A.C., su imperio fue dividido entre los diádocos, sus antiguos generales, entre ellos Ptolomeo y Seleuco. La tierra de Israel quedo en manos del Imperio Griego-Ptolomeico, con base en Egipto. En el año 200 A.C. hubo una gran batalla en Banias, la Batalla de Panio, tras la cual el control pasó al Imperio Griego-Seléucida, con base en Siria.

A fines del Siglo II A.C., los itureos construyeron el Templo al dios Pan. Unas décadas más tarde llegaron los romanos. El general Marco Antonio, enamorado de Cleopatra, entregó Banias a su amada en el 36 A.C. Cleopatra la arrendó al líder de los itureos, el Rey Zenodoro. El Emperador Augusto, prefería a Herodes el Grande, que pagaba puntualente a Roma los debidos impuestos. Tras la muerte de Zenodoro en el año 20 A.C., su territorio fue anexado al reino de Herodes. En agradecimiento, Herodes construyó allí un templo a Augusto, conocido como Augusteo, cuyos restos pueden verse hasta el día de hoy. 

Tras la muerte de Herodes, su reino fue dividido entre cuatro de sus hijos, conocidos como los Tetrarcas. Uno de sus hijos, llamado Filipo, fue el que recibió el territorio que incluía Banias. En el año 2 A.C., Filipo construyó allí una ciudad, que llamó Cesarea, en honor a Cesar Augusto. Para distinguirla de otra ciudad construida por su padre (también llamada Cesarea por la misma razón), ésta es conocida Cesarea de Filipo.

Cesarea de Filipo, según los evangelios de Mateo (16) y Marcos (8), es el lugar donde Jesús es reconocido por primera vez en forma explícita como Mesías e Hijo de Dios, por el Apostol Pedro:

Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo. Evangelio de Mateo 16:13-21.

En el Siglo I, Agripas II, sobrino nieto de Filipo y bisnieto del Rey Herodes, último rey de la dinastía, construyó su palacio en Cesarea de Filipo. Agripas cambió el nombre de la ciudad por Neronias, en honor al Emperador Nerón, por unos pocos años, desde el 61 D.C. hasta el suicidio de Nerón el 68 D.C. En el año 98 D.C., al cumplirse cien años de la fundación de la ciudad, la visitó el Emperador Trajano, quien fundó alli un Templo a Zeus. En el años 210 D.C. también fue construido un altar a la Diosa Némesis. Si bien Cesarea de Filipo comenzó como una ciudad pagana, contó con población judía y cristiana. Se convirtió en un centro importante para la comunidad cristiana, tanto que el obispo de la ciudad partició del Concilio de Nicea en el 325 D.C. 

Cesarea de Filipo siguió existiendo durante el período bizantino y el primer período árabe. Fue una pequeña fortaleza en el período cruzado, destruida en 1164 por Nur a Din. Sobre sus restos una pequeña aldea musulmana, que quedó abandonada tras la Guerra de los Seis Días, en 1967.

El Segundo Templo (2/2)


(Se recomienda reproducir a 720p)

Documental relacionado:
El Segundo Templo (primera parte)

El Segundo Templo (1/2)


(Se recomienda reproducir a 720p)

Documental relacionado:
El Segundo Templo (segunda parte)

¿Una columna del Templo de Jerusalén?

La Plaza de Batéi Majasé (Casas de Refugio) fue uno de los últimos lugares en resistir el asedio jordano al Barrio Judío de la Ciudad Vieja de Jerusalén durante la Guerra de la Independencia. Decenas de sus habitantes se agruparon en esas casas en vísperas de la caída de Jerusalén hasta la rendición, el 28 de mayo de 1948. Los últimos combatientes judíos fueron llevados a Jordania como prisioneros de guerra, mientras que los civiles (mujeres y niños) fueron trasladados por la Puerta de Sion a las afueras de la Ciudad Vieja. Tras la Guerra de los Seis Días (1967) el edificio principal de la plaza, donado en sus orígenes por la familia Rothschild, fue restaurado en su totalidad, y las casas de alrededor fueron tansformadas en un colegio público para los niños del Barrio Judío.

Durante las excavaciones que llevó a cabo Nahman Avigad fueron hallados varios restos arqueológicos que datan de la época del Segundo Templo, uno de los cuales puede verse hoy en día en uno de los extremos de la plaza. Se trata de una espléndida columna coronada por un capitel jónico:

 
Hay investigadores que opinan que la columna corresponde a la época hasmonea, pero el arqueólogo Nahman Avigad tiene una teoría mucho más atractiva e interesante. Según su opinión, la conjunción de los elementos hallados en la columna con ciertos datos históricos permite formular la hipótesis de que se trata de una columna perteneciente al Segundo Templo de Jerusalén.
 
1. El anillo superior de la columna tiene la inscripción "9" en números romanos de una manera especial: VIIII en vez de IX. Esta curiosa manera romana de numerar era habitual únicamente entre los siglos I a. C. y I d. C.
 
2. A ambos lados de las volutas del capitel hay varios ornamentos florales tallados directamente en la piedra, así como cornucopias (cuernos de la abudancia) y ovas y dardos, típicos de los capiteles jónicos de los templos de arquitectura helénica.
 
3. En el siglo I a. C. Herodes el Grande comenzó una masiva renovación y expansión del Templo de Jerusalén. Herodes fue famoso por su crueldad contra aquellos que se le oponían, pero también adquirió fama como gran constructor, a tal grado que el Talmud declara que "quien no haya visto el edificio de Herodes no ha visto un edificio hermoso en sus días".
 
4. Al sur del recinto del Templo edificó Herodes un ostentoso pórtico real para deleitar a sus invitados. Al respecto escribe el historiador Flavio Josefo en Antigüedades judías que se trataba de "una estructura más digna de mención que cualquier otra bajo el sol". Según Josefo, desde el pórtico real "la altura del precipicio era enorme" hasta tal punto que "si alguien miraba desde la azotea se mareaba y su vista quedaba incapacitada para llegar al fondo de una profundidad tan insoldable".
 
¿Y cómo llegó la columna a la Plaza de Batéi Majasé (hallada in situ)? En el siglo VI d. C. el emperador Justiniano edificó la Iglesia Nea y amplió el cardo principal de Jerusalén para conectarla con la Iglesia del Santo Sepulcro y realizar procesiones religiosas entre ambas. En la construcción de la Nea se utilizaron piedras de edificios públicos antiguos. En esa época -época bizantina- el Monte del Templo permanecía desolado y destruido, y el Imperio bizantino no tenía ningún interés en construir sobre el monte para mantener vigente la profecía de Jesús: "No dejarán de ti piedra sobre piedra" (Lucas 19:44). Por tanto, cinco siglos después de la destrucción del Templo de Jerusalén, todavía quedaban restos antiguos de valor que podían reutilizarse en nuevos proyectos (en arqueología esta práctica se conoce como "spolia").
 
Es probable que el anillo superior de la columna haya sido el anillo nº 9 de una serie de anillos que formaban una de las tantas columnas del pórtico real de Herodes. Y el hecho de que la columna estuviese formada por un mínimo de nueve anillos es una clara evidencia de la magnificencia y la gran altura de dicho pórtico, tal como relata Flavio Josefo. Si a eso le sumamos que este tipo de capitel jónico solamente se colocaba en templos de la antigüedad y que la arqueología data el hallazgo entre los siglos I a. C. y I d. C., tal vez nos encontremos ante el único testimonio extraído directamente de la explanada del Templo de Jerusalén.
 
La Plaza de Batéi Majasé, con el edificio donado por la familia Rothschild y la columna hallada por Nahman Avigad durante las excavaciones arqueológicas

Cesarea Marítima: breve resumen histórico

Cuenta el historiador Flavio Josefo que en el lugar había un pequeño puerto fenicio, hasta que el Rey Herodes el Grande construyó la ciudad de Cesarea del 22 al 10 a. C. Llamada así en honor a su patrón político, el Cesar Octavio Augusto. La máxima obra de Herodes en Cesarea fue la construcción del gran puerto artificial. En el año 6 d. C. el hijo de Herodes, Arquelao, fue despojado del poder por los romanos y enviado al exilio en Galia, a partir de entonces gobernaron los procuradores romanos, asentados en Cesarea, entre ellos Poncio Pilatos.

Restos del Palacio de Herodes. ¿Habitado luego por Poncio Pilatos?
Las trifulcas entre los habitantes judíos y paganos de Cesarea en el año 66 d. C., fueron uno de los detonantes de la Gran Rebelión de los judíos contra Roma. En el año 70 d. C., luego que los romanos aplastaran la rebelión y destruyeran Jerusalén, Cesarea pasó a ser la capital de la provincia. En el Siglo IV el Imperio Romano se convirtió al cristianismo (período bizantino), Cesarea también: los templos paganos fueron sustituidos por iglesias, cesaron las luchas de gladiadores en el anfiteatro, etc. Durante el período bizantino el obispado de Cesarea rivalizaba en su estatus político con el de Jerusalén. La ciudad continuó creciendo hasta alcanzar su máxima extensión.

El hipódromo, originalmente para carreras de caballos.
Convertido luego en anfiteatro para luchas de gladiadores.

Cesarea fue una de las ciudades que duró más tiempo como capital en Tierra Santa, perdió su posición luego de casi seis siglos, con la primera conquista árabe en el 640 d. C. Sin llegar a recuperar el esplendor ni la centralidad que tuvo en los tiempos romanos y bizantinos, Cesarea volvió a ser una ciudad importante tras ser conquistada por los cruzados en el año 1101. Pasó de manos entre cristianos y musulmanes un par de veces más, hasta que fue conquistada en el año 1265 por el Sultán mameluco Baibars. Temiendo que los cruzados pudieran volver a invadir por mar, Baibars destruyó hasta los cimientos las antiguas fortalezas cruzadas sobre la costa del Mediterráneo, entre ellas Cesarea. Desde entonces Cesarea permaneció en ruinas y despoblada por más de 600 años. En 1872 se estableció allí una aldea de musulmanes provenientes de Bosnia, que fue evacuada durante la Guerra de 1948.

Minarete de la mezquita bosnia.

Hoy en día Cesarea es una de las ciudades de más alto nivel socio-económico de Israel, entre los adinerados que la habitan, se cuenta el actual Primer Ministro, Benjamín Netanyahu. El Parque Nacional de Cesarea, con sus ruinas romanas, bizantinas y cruzadas, es uno de los más visitados del país. Parada obligatoria si salen desde Tel Aviv hacia la Galilea por el Camino de la Costa. También se recomienda visitar el acueducto en la playa apenas al sur del parque arqueológico.


Posts relacionados: El puerto sumergido, Cesarea y los inicios del cristianismo.

Nota: fotos tomadas de Wikimedia Commons.

Herodes al poder

Corría el año 40 a.c. Bajo el auspicio de Roma, Herodes era el gobernador de Galilea, su hermano Fasael gobernador de Jerusalén, su aliado Hircano II ostentaba el cargo de Sumo Sacerdote. Hasta que llegados desde el norte, invadieron los poderosos partos, un gran imperio surgido a orillas del río Eufrates, que en pleno auge expansivo osó hacer frente a los romanos. Los partos coronaron a Matatías Antígono, último rey de la dinastía judía de los Hasmoneos. Herodes huyó de Galilea a refugiarse en Jerusalén, allí fue sitiado junto a su hermano y su aliado por Matatías. Matatías les exigió que se entregaran. Fasael hizo caso y se entregó, pero una vez que estuvo en manos de Matatías fue torturado duramente hasta que acabó suicidándose. A Hircano, Matatías ordenó cortarle la oreja para que no pudiera volver a ejercer el sacerdocio (según la ley religiosa, los sacerdotes del Templo no podían tener defectos físicos). Herodes en cambio optó una vez más por la huida, esta vez al desierto de Judea, con 800 de sus fieles y familiares. Fue alcanzado por las tropas de Matatías y estalló la batalla, contra todo pronóstico Herodes salió victorioso. Años más tarde, construyó en el sitio de su gran victoria, sobre la cima de la colina, la fortaleza de Herodión. Eventualmente Herodión se convertiría en mucho más que otra plaza fuerte, antes de su muerte Herodes ordenó convertir la colina en un cono gigante a modo de enorme mausoleo en honor a sí mismo, allí fue sepultado. Vale la pena visitarlo:

Vista aérea de Herodión
La victoria en Herodión le dio tiempo para continuar en su huída. Dejó a su familia resguardada en la fortaleza de Masada y siguió viaje hasta Petra, donde esperaba recibir refuerzos de otro aliado suyo, Jartat, Rey de los Nabateos. El séquito de Herodes casi se muere de sed en Masada, donde los depósitos de agua resultaron insuficientes. Más tarde Herodes mandaría ampliar los depósitos para que pudieran abastecer a todo un regimiento durante años. Vale la pena ir a darles una ojeada, sobre todo para quien ya conoce Masada y desea explorarla desde otro ángulo.
Restos del baño romano en Masada. No le faltaba agua. 
El Rey de los Nabateos, temeroso de los partos, no prestó a Herodes la ayuda que éste esperaba, así que tuvo que ir a buscarla más lejos. Continuó hasta a Alejandría y desde allí se embarcó a Roma. Llegó justo a tiempo, encontró a Octavio y Marco Antonio preparándose para salir a la guerra contra los partos. Les sugirió que coronen a su cuñado Aristóbulo III, también miembro de la dinastía Hasmonea. Pero el dúo romano tuvo una mejor idea: al diablo con los Hasmoneos, a pesar de su origen gentil - nieto de edomeos convertidos a la fuerza - el próximo rey sería Herodes. Herodes llegó de vuelta a Judea en el año 39, pero esta vez reforzado por soldados romanos. Fue recuperando Judea lentamente, paso por paso, hasta que en el 37 a.c. finalmente se hizo con Jerusalén y se convirtió también de facto, ahora sí, en el rey de los judíos. Además de ampliar el Templo, construyó en Jerusalén varios edificios monumentales. Entre ellos su palacio con sus tres grandes torres, una de ellas en honor a su difunto hermano, el torturado Fasael. No se sabe a ciencia cierta, pero se especula que lo que hoy llamamos Torre de David, no es otra cosa que la Torre de Fasael con agregados de períodos posteriores:
Debajo de la mal llamada Torre de David, ¿los cimientos de Fasael?
Nota: todas las fotos las saqué de Wikimedia Commons.

El puerto sumergido


Cesarea Marítima fue construida por el Rey Herodes entre los años 22 al 10 a.c. Como toda ciudad romana que se preciara de tal, tenía su teatros, hipódromos, baños públicos y templos. Pero sin duda el edificio más asombroso era el puerto. Con un muelle que se adentraba ochocientos metros hacia el mar, era el puerto más grande de la época en todo el este del Mediterráneo. Pero lo sorprendente no era sólo su tamaño sino el hecho de no estar basado en una bahía natural, sino en la construcción artificial. ¿Por qué no construyó su puerto en la Bahía de Haifa, poco más al norte, donde hoy se encuentra el principal puerto de Israel? Por un motivo sencillo: esa zona no formaba parte de sus dominios, la Provincia de Judea, sino que pertenecía a la Provincia de Siria. Cesarea era lo más al norte que podía construir sobre la costa, y Herodes no era de esos que dejara que minucias como la madre naturaleza impidieran sus colosales planes arquitectónicos. Ordenó traer de Italia cantidades industriales de un tipo de ceniza volcánica que se vuelve sólida al sumergirse en agua salada, para construir su gran muelle.

Sobre la colina adyacente al puerto, mirando hacia el mar, construyó un gigantezco templo que los navegantes podían ver desde las lejanías, dedicado a la diosa Juno, a la gloria de la ciudad de Roma y al César Augusto. En honor a este último tambén dedicó el nombre de la ciudad. Qué nadie diga que Herodes no era agradecido con quien lo colocó en el poder. Ni que construía templos sólo a sus súbditos judíos, al parecer no tenía problema en honrar al Dios de Israel y a los dioses paganos a la vez, la política por encima de la religión. Del templo a Juno no queda más que el recuerdo, cuando el Imperio Romano se convirtió al cristianismo fue desmantelado y en su lugar se construyó una iglesia, que a su vez fue destruida siglos más tarde. Tampoco el puerto puede divisarse hoy en día casi, salvo con equipo de buceo. El muelle comenzó a fracturarse unos cien años después de la muerte de Herodes y ya no hubo quién lo reparara. En los siglos siguientes la naturaleza se cobró su venganza y las aguas acabaron por tragárselo. Nos queda la imaginación, (con un poco de ayuda de la maqueta y el video en el centro de visitantes), para ver el puerto como se veía en su momento de mayor esplendor, hace unos 2000 años.

En camino a Masada

Lo ideal es llegar a Masada al amanecer para contemplar desde allí la salida del sol. Para eso se puede pasar la noche anterior en Arad o en el Mar Muerto y salir muy temprano. Pero es más común llegar desde Jerusalén. De cualquier modo conviene hacer la visita en la mañana para evitar el calor del mediodía, sobre todo en verano. Y para aprovechar el resto del día visitando otros sitios de interés en la zona: como la Montaña de Sodoma, el oasis de Ein Gedi, las ruinas de Qumrán y, sobre todo, aprovechar la increible experiencia de flotar en las aguas del Mar Muerto.

La fortaleza de Masada fue construida por el Rey Herodes (reinó bajo tutela de Roma entre los años 36-4 a. C.), como refugio ante una posible revuelta en su contra. O ante una invasión de Marco Antonio, cuya amante Cleopatra deseaba sumar el Mar Muerto a sus posesiones, con su ya entonces producción internacional de perfumes, cosméticos y pociones curativas. Para comprender las construcciones de Herodes hay que considerar dos de sus características: era totalmente paranoico (1) y megalómano (2). Era tan paranoico que mató a su mujer y a varios de sus hijos por miedo a que lo depusieran. Ya que su mujer, Miriam, era descendiente de la dinastía hasmonea, teóricamente los legítimos herederos al trono. Tan paranoico era que construyó su fortaleza de escape en una meseta por entonces casi inaccesible, extremadamente difícil de atacar y la abasteció con comida para 30 anos. Tan megalómano que todo lo que construía lo hacía lo más lujoso y lo más enorme posible (¿qué diría Freud?): el Templo de Jerusalén, el puerto de Cesarea, la fortaleza de Masada.

Décadas después de la muerte de Herodes, en el año 66 d. C., estalló la mal llamada Gran Rebelión (no fue la más grande) de los judíos contra los romanos, que acabó el año 70 con la destrucción de Jerusalén y el Templo. Destrucción por la cual los judíos guardamos luto hasta el día de hoy. Un pequeño grupo de rebeldes continuó la resistencia desde el último bastión: Masada. Los romanos, que no eran de dejar las cosas sin terminar, menos cuando de aplastar rebeliones se trataba, sitiaron Masada y lograron tomarla en el ano 73. Cuando por fin llegaron a la cima no encontraron resistencia, sino 900 cadáveres. Los rebeldes prefirieron suicidarse que dejarse capturar vivos, evitando que las mujeres fueran violadas y los ninos vendidos como esclavos. En Masada es costumbre leer el emotivo discurso de Eleazar Ben Yair, comandante de los rebeldes, pronunciado en vísperas del suicidio colectivo, según Las guerras de los judíos del historiador Flavio Josefo.

A Masada se puede subir a pie o en aerocarril. Arriba visitaremos los depósitos de comida, la cisterna de agua, el baño romano con sus cuatro salas, el piso superior del palacio norte, la sinagoga, etc.

La meseta de Masada.
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