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Los nombres del Mar Muerto


Mar Muerto (del latín Mare Mortum), es el nombre más común en idiomas occidentales, como el español o el inglés (Dead Sea). Se debe a que no tiene peces, ninguna forma de vida puede sobrevivir a su alto nivel de salinidad (34%), diez veces superior al del oceano. Fuentes griegas como Aristóteles y Jerónimo de Cardia, mencionaban un lago con cualidades extraordinarias ya en el Siglo IV A.C.

Otro nombre que aparece en fuentes greco-romanas: Mar de Asflato (del latín Asphaltites). Distintos geógrafos e historiadoes griegos y romanos, cuentan que grandes bloques de asfalto solían flotar en el Mar Muerto. Los pobladores de la zona los construían balsas para llevarlos a la orillas y vender el material. El asfalto tenía varios usos, por ejemplo: servía para reparar e impermeabilizar barcos, se vendía a Egipto donde se usaba para la momificación de cadavares. Galeno, uno de los más influyents médicos de la antigüedad, mencionaba sus cualidades curativas. El famoso historiador Flavio Josefo, cuenta que era uno de los ingredientes para la fabricación del misterioso perfume de Ein Guedi.

Por supuesto, antes de los escritos en griego y latín, aparece en la Biblia con otros nombres en hebreo. Por primera vez en Génesis 14, como Valle de Sidim (Emek Sidim) o Mar de la Sal (Yam Hamelaj), el lugar donde lucharon varios reyes y donde cayó prisionero Lot, el sobrino de Abraham.
Curiosamente, también este capítulo menciona el asfalto: "Y el valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto; y cuando huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, algunos cayeron allí" (Génesis 14:10, RV1960). Yam Hamelaj (Mar Salado o Mar de la Sal), es el nombre que se sigue usando hoy en día en hebreo moderno.

Los otros nombres del hebreo bíblico, Mar del Aravá (Yam HaAravá) y Mar Oriental (HaYam HaKadmoní), tienen que ver con su ubicación geográfica. Hoy en día decimos que el Mar Muerto está en el Desierto de Judea, Aravá le llamamos a otra zona desértica de Israel que está al sur del Mar Muerto. Pero supongo (no estoy seguro) que en tiempos bíblicos el término Aravá incluía tambien la zona del Mar Muerto. El nombre Mar Oriental parece más claro, el Mar Muerto y el Río Jordán marcan el límite este de la Tierra Prometida, así como el Mar Mediterráneo marca el límite occidental. Yam HaKadmoní, podría traducirse también más literalmente como "Mar de Adelante". En la antigüedad se consideraba que el oriente está adelante, de ahí viene la palabra orientación. Orientarse es entender dónde uno está ubicado, entender dónde es "adelante" y por lo tanto dónde es "atrás". En contraste al "Mar de Adelante", el Mar Mediterráneo es llamado Yam HaAjarón (Deuteronomo 11:24), que significa "Mar de Atrás", "Mar Último" o Mar Occidental.

En árabe, al igual que en otras lenguas, el nombre más común es Mar Muerto (al-Bahr al-Mayyit). Pero también tiene otros nombres relacionados con los pasajes del Corán (Sura 26) y la Biblia (Génesis 19), que relatan la destrucción de Sodoma y Gomorra. Para los musulmanes, Lot fue un profeta enviado para advertir a los habitantes de Sodoma que obedecieran a Alá y dejaran el pecado. Pero sus vecinos no creyeron y Sodoma fue destruida. Antes de la destrucción, Lot huyó a la ciudad de Zoar. De ahí provienen los nombres Mar de Lot (Baḥr Luṭ) y Mar de Zoar.

En el post anterior comentaba que el Mar Muerto se está secando. ¿Que pasará con el Mar Muerto, Mar de Asfalto, Mar de la Sal, Mar del Aravá, Mar Oriental, Mar de Lot o Mar de Zoar? El profeta Ezequiel, pronostica que en el fin de los tiempos un río saldrá desde el Templo de Jerusalén, fluirá hacia el oriente, llegará al mar y lo volverá dulce. Tendrá tantos peces como el "Mar Grande" (Mar Mediterráneo), aunque también quedarán pozos salados (Ezequiel 47:1-12).

Pescar en el Mar Muerto



El Mar Muerto contiene un 34% de sal, diez veces más que el oceano. Ninguna forma de vida puede sobrevivir en ese hábitat, no tiene peces de ningún tipo, por eso se llama Mar Muerto. En la Biblia aparece como Mar de la Sal, nombre que se le da hoy en hebreo moderno. La sal tenía una importancia enorme en la economía de la antigüedad, cuando no existían los refrigeradores, era necesaria para mantener la carne por mayor tiempo sin echarse a perder. En una época en que el Imperio Romano sufría de gran inflación y la moneda romana perdía rápidamente su valor, los soldados romanos recibían su paga en bolsas de sal, de ahí proviene la palabra salario. Otra curiosidad: la moneda romana se llamaba denario y de ahí viene la palabra dinero.

Hoy en día no se extrae sal del Mar Muerto, pero sí se extraen otros minerales como potasio y magnesio. Sigue teniendo una gran importancia económica para la industria y el turismo. La combinación de minerales es muy buena para la piel, el baño en el Mar Muerto ayuda a aliviar síntomas de enfermedades como la psoriasis. La mayor parte del turismo que llega a Israel es turismo religioso, pero también tenemos turismo medicinal, viajeros que vienen para tratar sus problemas de la piel en el Mar Muerto. La fama del Mar Muerto y sus propiedades curativas naturales es aprovechada también para vender cosméticos.

Para entender mejor al Mar Muerto vamos a plantear tres preguntas:

1. ¿Por qué es tan bajo? El Mar Muerto es el lugar más bajo de la tierra, 430 metros debajo del nivel del mar. Si bien geográficamente Israel está en Asia, geológicamente se encuentra en la Placa Tectónica Africana. El Reino de Jordania, en la otra orilla del Mar Muerto, se encuentra en la Placa Tectónica Arábiga. Las dos placas se están separando y se forma un hueco entre ellas. En ese mismo hueco, además del Mar Muerto, también están por debajo del nivel del mar el Río Jordán y el Mar de Galilea.

2. ¿Por qué es tan salado? El principal afluente del Mar Muerto es el Río Jordán, que le lleva agua dulce con un ínfimo porcentaje de sal. Naturalmente, el agua fluye por gravitación siempre hacia abajo. Una vez que llega al lugar más bajo del mundo no tiene hacia donde continuar fluyendo, el agua puede salir del Mar Muerto solamente por evaporación. El Mar Muerto es una de las zonas más cálidas de Israel como concecuencia de su baja altura, por eso el agua se evapora. A diferencia del agua, la sal y otros minerales no se evaporan, con el tiempo se van acumulando. Este proceso lleva miles de años, por eso el Mar Muerto es tan salado.

3. ¿Por qué se está secando? El Río Jordán procede del Mar de Galilea. El Mar de Galilea, a pesar de su nombre, es un lago de agua dulce, una de las principales fuentes de agua potable del Estado de Israel moderno. Israel extrae agua del Mar de Galilea, el Mar de Galilea baja en altura, el Río Jordán recibe menos agua del Mar de Galilea, el Mar Muerto recibe menos agua del Río Jordán. Mientras tanto, el agua sigue saliendo del Mar Muerto por evaporación. Se calcula que la orilla del Mar Muerto se está alejando a un metro de distancia cada año. El Mar Muerto se está muriendo. Para resolver el problema habría que dejar de usar el agua del Mar de Galilea. Israel ha desarrollado la tecnología que le permite desalinizar y potabilizar el agua del Mar Mediterráneo, ya existen plantas desalizinadoras, habría que construir más. Otra posibilidad sería construir un canal que una al Mar Rojo con el Mar Muerto, para llenar el Mar Muerto con agua del Mar Rojo. Ambas soluciones serían muy caras, para implementarlas hacen falta políticos que piensen en el futuro del país más que en su beneficio personal. Encontrar un político así es más dificil que pescar un pez en el Mar Muerto.

En camino a Masada

Lo ideal es llegar a Masada al amanecer para contemplar desde allí la salida del sol. Para eso se puede pasar la noche anterior en Arad o en el Mar Muerto y salir muy temprano. Pero es más común llegar desde Jerusalén. De cualquier modo conviene hacer la visita en la mañana para evitar el calor del mediodía, sobre todo en verano. Y para aprovechar el resto del día visitando otros sitios de interés en la zona: como la Montaña de Sodoma, el oasis de Ein Gedi, las ruinas de Qumrán y, sobre todo, aprovechar la increible experiencia de flotar en las aguas del Mar Muerto.

La fortaleza de Masada fue construida por el Rey Herodes (reinó bajo tutela de Roma entre los años 36-4 a. C.), como refugio ante una posible revuelta en su contra. O ante una invasión de Marco Antonio, cuya amante Cleopatra deseaba sumar el Mar Muerto a sus posesiones, con su ya entonces producción internacional de perfumes, cosméticos y pociones curativas. Para comprender las construcciones de Herodes hay que considerar dos de sus características: era totalmente paranoico (1) y megalómano (2). Era tan paranoico que mató a su mujer y a varios de sus hijos por miedo a que lo depusieran. Ya que su mujer, Miriam, era descendiente de la dinastía hasmonea, teóricamente los legítimos herederos al trono. Tan paranoico era que construyó su fortaleza de escape en una meseta por entonces casi inaccesible, extremadamente difícil de atacar y la abasteció con comida para 30 anos. Tan megalómano que todo lo que construía lo hacía lo más lujoso y lo más enorme posible (¿qué diría Freud?): el Templo de Jerusalén, el puerto de Cesarea, la fortaleza de Masada.

Décadas después de la muerte de Herodes, en el año 66 d. C., estalló la mal llamada Gran Rebelión (no fue la más grande) de los judíos contra los romanos, que acabó el año 70 con la destrucción de Jerusalén y el Templo. Destrucción por la cual los judíos guardamos luto hasta el día de hoy. Un pequeño grupo de rebeldes continuó la resistencia desde el último bastión: Masada. Los romanos, que no eran de dejar las cosas sin terminar, menos cuando de aplastar rebeliones se trataba, sitiaron Masada y lograron tomarla en el ano 73. Cuando por fin llegaron a la cima no encontraron resistencia, sino 900 cadáveres. Los rebeldes prefirieron suicidarse que dejarse capturar vivos, evitando que las mujeres fueran violadas y los ninos vendidos como esclavos. En Masada es costumbre leer el emotivo discurso de Eleazar Ben Yair, comandante de los rebeldes, pronunciado en vísperas del suicidio colectivo, según Las guerras de los judíos del historiador Flavio Josefo.

A Masada se puede subir a pie o en aerocarril. Arriba visitaremos los depósitos de comida, la cisterna de agua, el baño romano con sus cuatro salas, el piso superior del palacio norte, la sinagoga, etc.

La meseta de Masada.
Datos de la imagen aquí

Advertidos quedan

Lo admito, tengo un fetiche: los carteles. Mientras mis compañeros fotografían los edificios, paisajes, plantas o personas, yo tomo fotos a los carteles. Me gustan sobre todos los carteles de advertencia, le dan un sentido de peligro y aventura a cada paseo. Como por ejemplo el siguiente:

Disfrute de su visita, les desea la Autoridad Nacional de Parques de Israel. Ah, y no se lancen boca abajo desde el borde del precipicio que puede ser peligroso. Advertidos quedan, luego no se aceptan reclamaciones.

El lugar donde se encuentra el cartel, en la Montaña Tzukim, puede ser un excelente comienzo para un paseo a pie por el sur del Desierto de Judea, cruzándolo casi por completo de oeste a este. El Desierto de Judea, a pesar de ocupar un territorio muy pequeño, ofrece una gran variedad de paisajes. Si se presta atención se puede observar cómo van cambiando cada pocos kilómetros. Pero sin duda el momento más impactante se da cuando, después de caminar un largo rato sin ver más que piedras hasta el horizonte en todas direcciones, de pronto uno se encuentra con el Mar Muerto, surgiendo como una revelación entre las orillas de un profundo canal. Si aguantamos los repentinos deseos de desobedecer al cartel de advertencia y no salimos corriendo a saltar de cabeza hacia abajo, podemos disfrutar de una vista maravillosa:


Esa pequeña medialuna con edificios que se ve a lo lejos, como si el canal la pariera, es Ein Bokek, la zona hotelera del Mar Muerto, que recibe su nombre del manantial Bokek. Allí es a donde queremos llegar, para acabar el paseo por el caluroso desierto como se debe: entrando al supermercado a comprar helado. La bajada no es fácil, pero en el camino se puede parar para refrescarse en uno de los pocos arrollos del desierto donde corre agua casi todo el año, el arrollo Bokek.

Duración aproximada: seis horas, contando hora y media en paradas para comer, descansar y disfrutar de las vistas.
Precauciones. Las habituales: llevar tres litros de agua por persona, gorro, protector solar. No se recomienda hacerlo en verano o en estado de ánimo suicida. Hay que arreglar con un chofer que los lleve hasta el punto de comienzo y los vuelva a busca al finalizar. Creanme que si vienen en su coche privado sin chofer van a preferir abandonarlo donde lo han dejado antes que hacer el camino de vuelta en subida.