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Cesarea Marítima y los inicios del cristianismo

Una vez una pareja de peregrinos me pidió quitar la visita a Cesarea Marítima de su itinerario por Tierra Santa: "no nos interesan las ruinas arqueológicas, queremos ver los lugares santos". Yo les expliqué que justamente Cesarea es una visita casi obligatoria para el peregrino cristiano. Si bien hoy en día no tiene iglesias ni es un lugar de culto, es allí en Cesarea donde comenzó la expansión del cristianismo, el puerto donde embarcó la "Buena Noticia" (en griego: "Evangelio"), desde la Provincia de Judea al mundo.


Cesarea Marítima: mucho má que un simple montón de ruinas.

Según Hechos de los Apóstoles, en Cesarea Pedro bautizó al centurión Cornelio, el primer gentil en convertirse a la nueva fe. Cornelio tuvo una visión, un ángel se presentó y le ordenó mandar a llamar a Pedro desde Jope (actual Yaffo, al sur de Tel Aviv). Al día siguiente también Pedro tuvo una visión, vio un manto lleno de animales impuros prohibidos para comer según las leyes alimenticias judías (kashrut) y escuchó una voz que lo incitaba a comer, Pedro se negaba a comer, pero la voz insistía. Pedro se preguntaba por el significado de la visión cuando llegaron los enviados de Cornelio. Un día después se fue con ellos hasta Cesarea. Pedro contó a Cornelio, sus familiares y amigos acerca de Jesús. Cuando terminó de hablar el Espiritu Santo bajó sobre los oyentes, para sorpresa de muchos: 
"Los creyentes convertidos del judaísmo se asombraban al ver que el don del Espíritu Santo también se concedía a los paganos; ya que los oían hablar en diversas lenguas y proclamar la grandeza de Dios. Entonces intervino Pedro: ¿Puede alguien impedir que se bauticen con agua los que han recibido el Espíritu Santo igual que nosotros? Y ordenó que los bautizaran invocando el nombre de Jesucristo" (Hechos 10:45-48). 
Éste es un punto de inflección fundamental en la Historia del cristianismo. Hasta ese momento Jesús y sus discipulos predicaban solamente a los judíos. A partir de entonces se abre la puerta a las naciones, el cristianismo deja de ser una secta minoritaria dentro de judaísmo, para convertise en una religión universal.

Más adelante Pedro volvió a Cesarea Marítima, preso por orden de Herodes (¿Antipas?) con la intención de presentarlo al pueblo luego de la fiesta de Pascua (Hechos 12). La noche anterior al día en que iba a ser presentado se escapó, a pesar de estar encadenado y custodiado por varios soldados. Lo sacó de allí un ángel. Al presentarse en la puerta de la casa de la madre de Juan Marcos, donde se reunía la comunidad de cristianos de Jerusalén, lo recibió una mujer llamada Rosa. Cuando Rosa anunció que Pedro había regresado, al principio la tomaron por loca.

También Pablo de Tarso fue llevado preso a Cesarea. Primero compareció ante el procurador romano Félix (Hechos 23-24), pero Félix se abstuvo de tomar ninguna decisión, lo llamaba con frecuencia esperando que Pablo le ofreciera dinero por su liberación (la corrupción no es ningún invento moderno). Pasaron dos años hasta que Félix fue reemplazado por Porcio Festo. Festo le ofreció ser juzgado en Jerusalén pero Pablo hizo uso de su privilegio como ciudadano romano y apeló al emperador (Hechos 25). Mientras esperaba para ser llevado a juicio en Roma, pasó por Cesarea el Rey Agripas (nieto de Herodes el Grande) que se interesó por su caso, Pablo volvió a exponerlo (Hechos 25-26) y casi logró convencer al rey de hacerse cristiano. Pero ya había apelado al emperador y por lo tanto fue enviado a Roma.

Restos del Palacio de Herodes. Posible residencia de los procuradores romanos
Felix y Festo, además de Poncio Pilatos. 

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Cesarea Marítima: breve resumen histórico

Cuenta el historiador Flavio Josefo que en el lugar había un pequeño puerto fenicio, hasta que el Rey Herodes el Grande construyó la ciudad de Cesarea del 22 al 10 a. C. Llamada así en honor a su patrón político, el Cesar Octavio Augusto. La máxima obra de Herodes en Cesarea fue la construcción del gran puerto artificial. En el año 6 d. C. el hijo de Herodes, Arquelao, fue despojado del poder por los romanos y enviado al exilio en Galia, a partir de entonces gobernaron los procuradores romanos, asentados en Cesarea, entre ellos Poncio Pilatos.

Restos del Palacio de Herodes. ¿Habitado luego por Poncio Pilatos?
Las trifulcas entre los habitantes judíos y paganos de Cesarea en el año 66 d. C., fueron uno de los detonantes de la Gran Rebelión de los judíos contra Roma. En el año 70 d. C., luego que los romanos aplastaran la rebelión y destruyeran Jerusalén, Cesarea pasó a ser la capital de la provincia. En el Siglo IV el Imperio Romano se convirtió al cristianismo (período bizantino), Cesarea también: los templos paganos fueron sustituidos por iglesias, cesaron las luchas de gladiadores en el anfiteatro, etc. Durante el período bizantino el obispado de Cesarea rivalizaba en su estatus político con el de Jerusalén. La ciudad continuó creciendo hasta alcanzar su máxima extensión.

El hipódromo, originalmente para carreras de caballos.
Convertido luego en anfiteatro para luchas de gladiadores.

Cesarea fue una de las ciudades que duró más tiempo como capital en Tierra Santa, perdió su posición luego de casi seis siglos, con la primera conquista árabe en el 640 d. C. Sin llegar a recuperar el esplendor ni la centralidad que tuvo en los tiempos romanos y bizantinos, Cesarea volvió a ser una ciudad importante tras ser conquistada por los cruzados en el año 1101. Pasó de manos entre cristianos y musulmanes un par de veces más, hasta que fue conquistada en el año 1265 por el Sultán mameluco Baibars. Temiendo que los cruzados pudieran volver a invadir por mar, Baibars destruyó hasta los cimientos las antiguas fortalezas cruzadas sobre la costa del Mediterráneo, entre ellas Cesarea. Desde entonces Cesarea permaneció en ruinas y despoblada por más de 600 años. En 1872 se estableció allí una aldea de musulmanes provenientes de Bosnia, que fue evacuada durante la Guerra de 1948.

Minarete de la mezquita bosnia.

Hoy en día Cesarea es una de las ciudades de más alto nivel socio-económico de Israel, entre los adinerados que la habitan, se cuenta el actual Primer Ministro, Benjamín Netanyahu. El Parque Nacional de Cesarea, con sus ruinas romanas, bizantinas y cruzadas, es uno de los más visitados del país. Parada obligatoria si salen desde Tel Aviv hacia la Galilea por el Camino de la Costa. También se recomienda visitar el acueducto en la playa apenas al sur del parque arqueológico.


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Nota: fotos tomadas de Wikimedia Commons.

El puerto sumergido


Cesarea Marítima fue construida por el Rey Herodes entre los años 22 al 10 a.c. Como toda ciudad romana que se preciara de tal, tenía su teatros, hipódromos, baños públicos y templos. Pero sin duda el edificio más asombroso era el puerto. Con un muelle que se adentraba ochocientos metros hacia el mar, era el puerto más grande de la época en todo el este del Mediterráneo. Pero lo sorprendente no era sólo su tamaño sino el hecho de no estar basado en una bahía natural, sino en la construcción artificial. ¿Por qué no construyó su puerto en la Bahía de Haifa, poco más al norte, donde hoy se encuentra el principal puerto de Israel? Por un motivo sencillo: esa zona no formaba parte de sus dominios, la Provincia de Judea, sino que pertenecía a la Provincia de Siria. Cesarea era lo más al norte que podía construir sobre la costa, y Herodes no era de esos que dejara que minucias como la madre naturaleza impidieran sus colosales planes arquitectónicos. Ordenó traer de Italia cantidades industriales de un tipo de ceniza volcánica que se vuelve sólida al sumergirse en agua salada, para construir su gran muelle.

Sobre la colina adyacente al puerto, mirando hacia el mar, construyó un gigantezco templo que los navegantes podían ver desde las lejanías, dedicado a la diosa Juno, a la gloria de la ciudad de Roma y al César Augusto. En honor a este último tambén dedicó el nombre de la ciudad. Qué nadie diga que Herodes no era agradecido con quien lo colocó en el poder. Ni que construía templos sólo a sus súbditos judíos, al parecer no tenía problema en honrar al Dios de Israel y a los dioses paganos a la vez, la política por encima de la religión. Del templo a Juno no queda más que el recuerdo, cuando el Imperio Romano se convirtió al cristianismo fue desmantelado y en su lugar se construyó una iglesia, que a su vez fue destruida siglos más tarde. Tampoco el puerto puede divisarse hoy en día casi, salvo con equipo de buceo. El muelle comenzó a fracturarse unos cien años después de la muerte de Herodes y ya no hubo quién lo reparara. En los siglos siguientes la naturaleza se cobró su venganza y las aguas acabaron por tragárselo. Nos queda la imaginación, (con un poco de ayuda de la maqueta y el video en el centro de visitantes), para ver el puerto como se veía en su momento de mayor esplendor, hace unos 2000 años.