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La Fiesta de Jánuca: breve resumen del contexto histórico, bíblico y talmúdico.

Una "januquiá" en el Muro de los Lamentos,
candelabro de nueve brazos especial para Jánuca.
Un brazo por cada día de fiesta y uno adicional
que se usa para encender los otros ocho. 

Tras la muerte de Alejandro en el 323 a. C., su imperio fue dividido entre los diádocos, sus antiguos generales, entre ellos Ptolomeo y Seleuco. La Tierra de Israel quedo en manos del Imperio Griego-Ptolomeico, con base en Egipto. En el año 198 a. C. hubo una gran batalla en la zona que hoy llamamos Banias o Cesarea de Filipo, la Batalla de Panio, tras la cual el control pasó al Imperio Griego-Seléucida, con base en Siria.

En el año 168 a. C., el emperador seléucida Antíoco IV Epifanes, prohibió a los judíos practicar la circuncisión, comer kasher y descansar en shabat. Al año siguiente, Antíoco transformó el Templo de Jerusalén en un templo pagano en honor a Zeus. En la ciudad de Modiín estalló una rebelión liderada por el sacerdote Matatías, de la familia de los Hasmoneos. Matatías murió en el año 166 y fue sucedido por su hijo Judas, apodado "Macabeo", que tal vez signifique maza de guerra. A pesar de la inferioridad numérica de los rebeldes judíos, que se enfrentaban al ejército organizado y bien armado de un gran imperio, obtuvieron varias victorias aprovechando su mejor conocimiento del terreno montañoso y las astutas tácticas de Judas Macabeo. Luego de tres años de guerra, en invierno del 164, Judas tomó la ciudad de Jerusalén, purificó el Templo y volvió a inaugurarlo. Inauguración en hebreo se dice "Jánuca" y de ahí proviene el nombre de la fiesta.

Me parece interesante destacar que esa victoria militar que tanto celebramos hasta hoy, en realidad fue muy parcial. Judas Macabeo siguió luchando contra los griegos hasta que murió en batalla en el 161 a. C.  A pesar de todas sus hazañas, ni siquiera consiguió tomar toda la ciudad de Jerusalén, los griegos permanecieron pertrechados en su fortaleza militar, estratégicamente ubicada cerca del Templo, que sólo consiguió capturar Simón, hermano de Judas, casi un cuarto de siglo más tarde, en el 140 a. C.  Judea se independizó de los griegos en forma definitiva recién con la muerte de Antíoco VII Sidetes, en el 129 a. C., cuando gobernaba Juan Hircano I, hijo de Simón. Aún así, fue aquella victoria parcial de Judas Macabeo la que se convirtió en símbolo, ya que permitió la renovación del culto judío en el Templo de Jerusalén. 

Los textos más antiguos que se refieren a la fiesta son los libros 1 Macabeos y 2 Macabeos, escritos en el Siglo II a. C., pocas décadas después de los hechos. No forman parte del Tanaj o Biblia Hebrea y no son textos sagrados para los judíos. Pero sí forman parte del canon católico del Antiguo Testamento. Son dos de los siete libros que Martín Lutero quitó del canon y no aparecen en las versiones protestantes del Antiguo Testamento, los libros llamados "deuterocanónicos". ¿Quieren saber si la traducción de la Biblia que tienen en casa es católica o protestante? Miren  en el índice a ver si aparece o no Macabeos. En 1 y 2 Macabeos se relata la lucha entre Judas Macabeo y los griegos, la reinauguración del Templo y el establecimiento de la fiesta anual de ocho días. Jánuca es mencionada también en el Nuevo Testamento, en el Evangelio de Juan (10:22) como "Fiesta de la Dedicación", una de las fiestas que Jesús fue a pasar en Jerusalén.

Si preguntan a un judío por qué celebramos Jánuca precisamente ocho días, la respuesta tradicional es la leyenda del milagro del pequeño recipiente de aceite, que es posterior y aparece en el Talmud (que fue redactado en los siglos III a V d. C.). El Templo de Jerusalén era ilumiando por la Menorá, un candelabro de oro de siete brazos. Se encendía con aceite que tenía que ser puro y debía estar certificado como tal con el sello del Sumo Sacerdote. El Templo llevaba tres años de culto pagano y ya no quedaba aceite puro. Cuando los macabeos fueron a prender la Menorá, no encontraron más que una pequeña ánfora de aceite que normalmente hubiese durado un solo día, pero milagrosamente duró ocho días y por eso celebramos Jánuca encendiendo la januquiá durante ocho días.

Cesarea Marítima y los inicios del cristianismo

Una vez una pareja de peregrinos me pidió quitar la visita a Cesarea Marítima de su itinerario por Tierra Santa: "no nos interesan las ruinas arqueológicas, queremos ver los lugares santos". Yo les expliqué que justamente Cesarea es una visita casi obligatoria para el peregrino cristiano. Si bien hoy en día no tiene iglesias ni es un lugar de culto, es allí en Cesarea donde comenzó la expansión del cristianismo, el puerto donde embarcó la "Buena Noticia" (en griego: "Evangelio"), desde la Provincia de Judea al mundo.


Cesarea Marítima: mucho má que un simple montón de ruinas.

Según Hechos de los Apóstoles, en Cesarea Pedro bautizó al centurión Cornelio, el primer gentil en convertirse a la nueva fe. Cornelio tuvo una visión, un ángel se presentó y le ordenó mandar a llamar a Pedro desde Jope (actual Yaffo, al sur de Tel Aviv). Al día siguiente también Pedro tuvo una visión, vio un manto lleno de animales impuros prohibidos para comer según las leyes alimenticias judías (kashrut) y escuchó una voz que lo incitaba a comer, Pedro se negaba a comer, pero la voz insistía. Pedro se preguntaba por el significado de la visión cuando llegaron los enviados de Cornelio. Un día después se fue con ellos hasta Cesarea. Pedro contó a Cornelio, sus familiares y amigos acerca de Jesús. Cuando terminó de hablar el Espiritu Santo bajó sobre los oyentes, para sorpresa de muchos: 
"Los creyentes convertidos del judaísmo se asombraban al ver que el don del Espíritu Santo también se concedía a los paganos; ya que los oían hablar en diversas lenguas y proclamar la grandeza de Dios. Entonces intervino Pedro: ¿Puede alguien impedir que se bauticen con agua los que han recibido el Espíritu Santo igual que nosotros? Y ordenó que los bautizaran invocando el nombre de Jesucristo" (Hechos 10:45-48). 
Éste es un punto de inflección fundamental en la Historia del cristianismo. Hasta ese momento Jesús y sus discipulos predicaban solamente a los judíos. A partir de entonces se abre la puerta a las naciones, el cristianismo deja de ser una secta minoritaria dentro de judaísmo, para convertise en una religión universal.

Más adelante Pedro volvió a Cesarea Marítima, preso por orden de Herodes (¿Antipas?) con la intención de presentarlo al pueblo luego de la fiesta de Pascua (Hechos 12). La noche anterior al día en que iba a ser presentado se escapó, a pesar de estar encadenado y custodiado por varios soldados. Lo sacó de allí un ángel. Al presentarse en la puerta de la casa de la madre de Juan Marcos, donde se reunía la comunidad de cristianos de Jerusalén, lo recibió una mujer llamada Rosa. Cuando Rosa anunció que Pedro había regresado, al principio la tomaron por loca.

También Pablo de Tarso fue llevado preso a Cesarea. Primero compareció ante el procurador romano Félix (Hechos 23-24), pero Félix se abstuvo de tomar ninguna decisión, lo llamaba con frecuencia esperando que Pablo le ofreciera dinero por su liberación (la corrupción no es ningún invento moderno). Pasaron dos años hasta que Félix fue reemplazado por Porcio Festo. Festo le ofreció ser juzgado en Jerusalén pero Pablo hizo uso de su privilegio como ciudadano romano y apeló al emperador (Hechos 25). Mientras esperaba para ser llevado a juicio en Roma, pasó por Cesarea el Rey Agripas (nieto de Herodes el Grande) que se interesó por su caso, Pablo volvió a exponerlo (Hechos 25-26) y casi logró convencer al rey de hacerse cristiano. Pero ya había apelado al emperador y por lo tanto fue enviado a Roma.

Restos del Palacio de Herodes. Posible residencia de los procuradores romanos
Felix y Festo, además de Poncio Pilatos. 

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El Monte del Templo: breve resumen

Si la ciudad de Jerusalén es el núcleo histórico y religioso de la Tierra Santa, el Monte del Templo es el epicentro de Jerusalén. Según algunas tradiciones es el mismísimo centro del universo, debajo de donde hoy se ubica el Domo de la Roca está la Piedra Fundacional (אבן השתייה), a partir de la cual fue construido el mundo.

Según la tradición judía, sobre esa piedra Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo Isaac (1800 A.C. aprox). Más adelante el Rey Salomón (1000 A.C. aprox.) construyó el Primer Templo y en su centro el Santo Santuario, donde se guardaba el Arca de la Alianza que contenía las Tablas de la Ley. Solamente el Sumo Sacerdote tenía permitido entrar al santuario, una vez al año, en el Día del Perdón, para pedir perdón por los pecados del pueblo. El Primer Templo fue destruido por los babilonios (586 A.C.) y desde entonces el Arca se ha perdido, aunque existen todo tipo de leyendas acerca de su paradero.

Los judíos que retornaron del exilio de Babilonia (536 A.C.), bajo el liderazgo de Zorobabel, comenzaron a construir el Segundo Templo. Los griegos-seleucidas, durante el reinado de Antioco Epifanes profanaron el Templo, pero fueron derrotados por la Revuelta Macabea y el Templo fue reinagurado en el 164 A.C. dando origen a la festividad de Jánuca. Se suele atribuir la gran ampliación del Segundo Templo al Rey Herodes el Grande, aunque si bien los trabajos se iniciaron durante su reinado (20 A.C.), no acabaron hasta los tiempos de su biznieto, Agripa II (64 D.C.). Cuando Jesús visitó Jerusalén el Templo estaba en construcción.

El Segundo Templo en su máxima extensión.
Maqueta de Jerusalén en el Museo de Israel.

Según el Nuevo Testamento, Zacarías, el padre de Juan el Bautista, se encontraba en el Santo Santuario cuando se le apareció un ángel a anunciar que su mujer Isabel estaba embarazada. Jesús de Nazaret estuvo en el Templo al menos varias veces. La primera vez fue presentado en el Templo cuando era un niño recién nacido y fue reconocido por Simón. A los doce años discutió allí con los doctores de la ley. A los treinta y tres, desde el Monte de los Olivos profetizó la destrucción del Templo. Luego expulsó de allí a los mercaderes. En el primer juicio el Sumo Sacerdorte Caifás le preguntó si era cierto que decía que destruiría el Templo y volvería a construirlo en tres días. Caifás sin entender que Jesús se refería a su cuerpo y no al Templo de Jerusalén, lo condenó y lo envió a Poncio Pilatos. En el momento que Jesús murió en la cruz, el velo del Santo Santuario se rasgó.

Para cuando las ampliaciones iniciadas por Herodes fueron terminadas, el Templo se transformó en el recinto sagrado más grande del mundo. Pero sólo dos años más tarde (66 D.C.) estalló la Gran Rebelión de los judíos contra Roma, que concluyó con la destrucción de Jerusalén, la destrucción del Segundo Templo y la segunda expulsión de los judíos (70 D.C.). Los romanos se llevaron a Roma la Menorá, el candelabro de siete brazos que iluminaba el Templo, y otros tesoros. El botín sirvió para financiar la construcción del Coliseo. Eventualmente, el Muro de los Lamentos, uno de los pocos restos del Templo que quedaron en pie, se convirtió en el principal sitio de culto judío en el mundo. Los judíos guardamos luto hasta el día de hoy por la destrucción del Templo: tenemos en el calendario un día de ayuno (Tishá Be-Av), la ceremonia de casamiento termina con el novio rompiendo una copa, las plegarias diarias acaban con la frase "el año próximo en Jerusalén reconstruida", etc. Para el judaísmo la futura llegada del Mesías y la construcción del Tercer Templo están vinculadas.

Soldados romanos cargando la Menorá.
Relieve sobre el Arco de Tito en el Foro de Roma.


Según el Corán, Mahoma (a comienzos del Siglo VII) viajó en el caballo alado Al-Burak hasta la mezquita más lejana (en árabe: Al Aqsa) y subió al cielo para recibir las plegarias de Alá. En el año 691, donde siglos antes había estado el Santo Santuario, el califa Abd al-Malik ibn-Marwan construyó el Domo de la Roca (cúpula dorada), que marca el lugar donde Mahoma ascendió al cielo. Su hijo, El-Walid, construyó la Mezquita de Al-Aqsa (cúpula plateada) en el 715. Los mamelucos (1291-1517) y otomanos (1517-1917) llamaron al Monte del Templo Haram al-Sharif, que significa el noble santuario.

El Domo de la Roca

El Monte del Templo, también conocido como Explanada de las Mezquitas, lugar sagrado tanto para los judíos como para los musulmanes, es uno de los principales focos del actual conflicto árabe-israelí. Uno de los primeros estallidos de violencia del conflicto, los Disturbios de 1929, comenzaron luego del sermón que pronunció allí el Mufti de Jerusalén, Aj Amin Al-Husseini. El Monte del Templo quedó bajo dominio jordano luego de la Guerra de 1948, hasta que fue conquistado por Israel en 1967 durante la Guerra de los Seis Días. Según el acuerdo del Status Quo, Jordania sigue administrando los asuntos civiles y religiosos, mientras que Israel mantiene el control policial. En el año 2000, luego de que el entonces líder de la oposición parlamentaria israelí, Ariel Sharon, visitara el Monte del Templo, estalló la Segunda Intifada o Intifada de Al-Aqsa.

Ciutats maleïdes

Sinagoga de Cafarnaüm de l'època bizantina
(G. Colodro)

Seguint l'exemple de Sodoma, Jesús va maleir tres ciutats i, encara que no immediatament, aquestes tres ciutats van deixar d'existir. Són Corazín, Betsaida i Cafarnaüm.

"Ai de tu, Corazín! Ai de tu, Betsaida! Si a Tir i a Sidó s’haguessin fet els miracles que s’han fet entre vosaltres, ja fa temps que, en senyal de penediment, s’haurien posat cendra i roba de sac i s’haurien convertit. I tu, Cafarnaüm, et penses que seràs enaltida fins al cel? Al país dels morts, baixaràs! Perquè si a Sodoma s’haguessin fet els miracles que s’han fet dins teu, encara avui existiria" (Mateu 11:20-23).

Les tres ciutats maleïdes per Jesús es troben molt a prop geogràficament de la Mar de Galilea. Eren ciutats jueves a les quals Jesús constantment predicava i feia miracles. I s'enfada amb els seus habitants perquè no accepten l'Evangeli.

Durant els períodes romà i bizantí les tres ciutats van ser centres importants de la comunitat jueva, tal com s'observa en les sinagogues trobades a les excavacions arqueològiques de Cafarnaüm i Corazín. Però la maledicció de Jesús, si bé es va fer esperar diversos segles, finalment va arribar. L'any 749 d. C. un terrible terratrèmol va destruir gran part de Terra Santa. Moltes ciutats, entre elles les tres maleïdes per Jesús, van quedar sota terra i mai es van tornar a reconstruir.

Ruïnes de Cafarnaüm (G. Colodro)

Fins al dia d'avui aquestes ciutats romanen deshabitades. Únicament queden les seves ruïnes i restes arqueològiques, com a testimonis de la profecia complerta de Jesús de Natzaret. Ai de tu, Corazín! Ai de tu, Betsaida! Ai de tu, Cafarnaüm!

Beit Jamal

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Cidade de Deus

Jerusalém é uma cidade sagrada para as três grandes religiões monoteístas.

Para os judeus:
Em Jerusalém fica o Monte Moriá, o lugar onde o Pai Abraham ia sacrificar a seu filho Issac. Mil anos depois, o Rei Davi conquistou a cidade de Jerusalém e a transformou na capital do seu reino, e desde então até hoje os judeus consideram a cidade de Jerusalém como a capital do Povo de Israel. O filho do Rei Davi, o Rei Salomâo, construiu o Primeiro Templo de Jerusalém no mesmo Monte Moriá onde Abraham quase sacrificou Issac. Ali foi construído também o Segundo Templo de Jerusalém pelos judeus que voltaram do Exílio da Babilônia, que depois foi ampliado pelo Rei Herodes. Os dois templos foram destruídos, o primeiro pelos babilônios e o segundo pelos romanos, mas os judeus acreditam que também o Terceiro Templo vai ser construído no mesmo local quando o Messias chegar.

O Sacrificio de Isaac

Para os cristãos:
Em Jerusalém aconteceram muitos episódios da vida de Jesus. Jesus foi apresentado no Templo de Jerusalém quando ele era um bebe. Quando ele tinha treze anos, discutiu no templo com os dotores da lei. Em Jerusalém Jesus passou a última semana da sua vida, a semana de Páscoa. Em Jerusalém ele pregou, ele fez milagres, ele foi prezo, julgado, condenado, crucificado, morto e o mas importante: os cristiãos acreditam que em Jerusalém ele ressucitou. Depois da ressurreição, ele subiu aos ceus do Monte das Oliveiras, e os cristãos esperam que ele volte do mesmo local.

A Ressurreição

Para os musulmanos:
Jerusalém foi a primerira "Kibla", a direção para onde os musulmanos rezavam, até que Maomé mudou a direção da reza para Meca. Segundo o Corão, Maomé subiu no cavalo com alas "Al-Buraq", e voo até "a mesquita mas distante", em árabe "Al Aqsa". Perto da mesquita subiu aos ceus e recebeu as rezas de Alá. Segundo a tradição posterior, o lugar da subida de Maomé foi em Jerusalém.

Al Buraq

La Iglesia del Santo Sepulcro: breve resumen histórico

La Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén es el sitio más sagrado del mundo para todas las corrientes del cristianismo, exceptuando a las protestantes. Allí, según la creencia, se encuentra el Gólgota o Monte del Calvario, el lugar donde Jesús de Nazaret murió crucificado. A pocos metros, dentro del mismo recinto, se halla también la tumba donde Jesús fue enterrado y resucitó. La tradición católica ubica dentro de la Iglesia las últimas cinco de las catorce estaciones de la Vía Dolorosa. Junto con la Iglesia de la Natividad en Belén, es la iglesia más antigua del mundo aún en pie, con cerca de 1700 años de antigüedad. Al igual que la propia Jerusalén, ha sufrido innumerables guerras, incendios y terremotos, y fue destruida y vuelta a construir varias veces.


Actual entrada lateral.

Año 135. El Emperador Adriano sofoca la Rebelión de Bar Kojba, cambia el nombre de Jerusalén por Aelia Capitolina y la transforma en una ciudad pagana. Donde antes estaba el Templo de Jerusalén construye un templo dedicado a Jupiter. Donde hoy se encuentra la Iglesia del Santo Sepulcro construye un templo a la diosa Venus, tal vez para borrar los rastros de un lugar de culto cristiano anterior.

326. La Emperatriz Helena, madre del emperador Constantino, viaja a Tierra Santa y ordena construir cuatro iglesias, entre ellas la Iglesia de la Natividad en Belén y la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, llamada originalmente Iglesia de la Anástasis (resurrección en griego). Según la leyenda, donde hoy está la Capilla de Santa Helena, en la cripta de la actual iglesia, Helena encuentra tres cruces: la de Jesús y las del ladrón bueno y el ladrón malo que habían sido crucificados a su lado. Para poder distinguir cuál de las tres era la de Jesús, trae a un enfermo que toca cada una de las cruces hasta que al posar sus manos sobre La Cruz Verdadera se cura milagrosamente.

La Iglesia de la Resurrección en el período bizantino 326 - 614.

614. Los persas sasánidos invaden Tierra Santa, matan a miles de clérigos, destruyen decenas de monasterios e iglesias, la Iglesia del Santo Sepulcro resulta dañada y se llevan La Cruz Verdadera a Persia como botín. Catorce años más tarde, el emperador bizantino Heraclio derrota a los persas, recupera la cruz y restaura la Iglesia.

1009. El califa de la dinastía fatimí en Egipto, Al-Hakim bi Amr Allah, destruye la Iglesia.

1048. El emperador bizantino Monómaco, después de haber llegado a un acuerdo con los fatimís, reconstruye la iglesia. Pero la Iglesia ya no vuelve al tamaño colosal ni recupera el esplendor que ostentaba en tiempos de Constantino y Helena.

1099. Los cruzados, al mando de Godofredo de Bouillón, conquistan Jerusalén. Poco después comienzan obras de ensanchamiento y reconstrucción del Santo Sepulcro.

1149. Al cumplirse cincuenta años de la conquista cruzada, la reina Melisenda reinagura la Iglesia.

1187. Los cruzados llevan la Cruz Verdadera al campo de batalla para infundirse valor, imitando a los israelitas que cargaban con el Arca de la Alianza cuando luchaban contra los filisteos. Saladino derrota a los cruzados, la Cruz Verdadera se pierde y el primer Reino Cruzado de Jerusalén se desploma. La presencia cristiana en Tierra Santa disminuye y también el flujo de peregrinos cristianos que llegan al Santo Sepulcro por los siguientes ocho siglos.

1852. Transcurren siglos de disputas entre distintas comunidades cristianas por la posesión y administración de la iglesia, que fue variando según la conveniencia política y económica del gobernante de turno. Hasta que el sultán otomano decreta el Status Quo a mitad del siglo XIX. Desde entonces prevalece la división de la Iglesia del Santo Sepulcro entre seis comunidades: Griega Ortodoxa, Católica, Armenia, Siria, Copta y Etíope. El Status Quo establece qué sección corresponde a cada comunidad, qué derechos litúrgicos tiene cada una, en qué partes y en qué fechas. La división ha continuado casi intacta aún cuando Jerusalén ha cambiado de manos varias veces desde entonces. El Status Quo se ha mantenido bajo el Imperio Otomano, el Mandato Británico, el Reino de Jordania y el Estado de Israel.


La escalera de madera en la ventana de la fachada.
Sigue en el mismo sitio desde 1852.

Nota: las imágenes del artículo fueron tomadas de Wikimedia Commons.

De la Tierra de Yahvé a la Isla de Afrodita

Si uno se durmiera en Israel y por arte de magia despertara en Chipre, podría demorar en notar el cambio de latitudes: el mismo paisaje, el mismo suelo, la misma vegetación y el mismo clima. Chipre es una tierra árida pero no del todo, me recordó la salida de Jerusalén en camino al Mar Muerto, esa región incierta dónde escasea la lluvia pero aún no es desierto, ese limbo entre la ciudad y la desolación, entre la vida y la muerte. Por allí donde está Betania (actual El-Azaria), antiguo hogar de Lázaro, Marta y María. Según la leyenda, Lázaro después de la resurrección se mudó a la antigua Kition (actual Lárnaca), donde vivió otros treinta años. Imagino que se habrá sentido como en casa.

Iglesia de San Lázaro en Lárnaca, Chipre.
Se dice que allí está su segunda tumba.

Chipre e Israel tienen también mucha historia en común. Tierras pequeñas de ubicación estratégica que fueron conquistadas una y otra vez por los grandes imperios. Por ambas pasaron griegos, romanos, bizantinos, cruzados, otomanos, británicos. Hay quienes ven similitudes también entre sus conflictos actuales: chipriotas y turcos, palestinos e israelíes.

Chipre fue en algunas épocas una especie de "Tierra Santa en el exilio", Lázaro no fue el único que cambió así de domicilio. En los siglos XII y XIII muchos cruzados expulsados de tierra firme se refugiaron en la vecina isla. En el Siglo XX, acabada la Segunda Guerra Mundial, refugiados judíos que partían de Europa en dirección a Palestina eran interceptados por los británicos y enviados a campos de detención en Chipre.

Israel y Chipre son excelentes destinos turísticos para los amantes de la historia y la arqueología. Después de haber visitado tantos sitios arqueológicos en Israel no creía que los de Chipre me iban a impactar. Me llevé una grata sorpresa con Paphos y sus mosáicos romanos. Los mosaicos romanos de Galilea palidecen en comparación.

Impresionante calidad y estado de conservación.
Véase la señora en pelotas, de esas no he visto en Israel,
en Tierra Santa hasta los mosaicos son más recatados.
Estrella de David y esvástica entre otras figuras geométricas.

Pésaj y la institución de la Eucaristía


Este año la denominada Semana Santa cristiana coincide con la fiesta de Pésaj, la Pascua judía. A lo largo de dos mil años todo lo bueno de la historia de Jesús ha sido desjudaizado por la Iglesia y todo lo judío, diabolizado. Por eso, muchos cristianos no conocen la estrecha relación que guardan estas dos festividades. La institución de la Eucaristía en la Ultima Cena, así como otros muchos ritos cristianos, tiene su origen en el judaísmo.

Pésaj es la festividad en la que los judíos conmemoran la salida de Egipto que relata el libro bíblico de Éxodo. Con mano fuerte y brazo extendido el pueblo de Israel fue sacado de la esclavitud y pasó a ser un pueblo libre en su tierra. Jesús, el rabí de Nazaret, ordenó a sus discípulos hacer los preparativos para la Pascua, tal y como está escrito:

"Llegó el día de los Ácimos, cuando había que sacrificar el cordero pascual, y Jesús envió a Pedro y a Juan diciéndoles: -Id y preparad la cena de Pésaj" (Lucas 22:7-8).
Pésaj es una fiesta que requiere una preparación previa. La cena de alabanza -el Séder- está determinada por unas normas que la tradición ha reagrupado en la llamada Hagadá o Relato de Pésaj. Ese mismo orden* fue respetado por Jesús y sus apóstoles durante la celebración del Séder, que más adelante recibiría el nombre de Última Cena.
"Durante la cena Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio (a sus discípulos) diciendo: -Tomad, esto es mi cuerpo. Después tomo un cáliz, dio gracias, se lo pasó a ellos y bebieron todos de él. Y les dijo: -Ésta es mi sangre, la sangre de la alianza, que será derramada por todos. Os aseguro que ya no beberé más más de este fruto de la vid hasta que beba un vino nuevo en el Reino de Dios. Después de haber cantado los himnos, salieron hacia el Monte de los Olivos" (Marcos 14:22-26).
Leemos en el Nuevo Testamento que, tal y como estipula la tradición judía, Jesús realizó durante la cena de Pésaj las bendiciones del pan (pan ácimo o matzá) y del vino. Ese momento ha sido bautizado por el cristianismo como el momento de la institución de la Eucaristía. Jesús parte un trozo de matzá (siguiendo el orden del Séder), lo bendice, lo reparte entre los apóstoles y les ordena "hacer esto en memoria mía" (Lucas 22:19). Y del mismo modo hace con el vino, presente en todas les festividades judías. Posteriormente reza los salmos de Halel y se retira al Monte de los Olivos, donde tendrá lugar la trágica traición de Judas.

La Santa Misa de la Iglesia Católica es el ritual en el que se ofrece el sacramento eucarístico, instituido por Jesús durante la celebración de su último Pésaj. Ello explica el hecho de que en la Misa** estén presentes los mismos elementos que en la Pascua judía: el pan ácimo y el vino. La
hostia tiene su origen indudable en la matzá.

Acercándonos a un ambiente de diálogo interreligioso, podríamos considerar a la Misa como el Pésaj diario de los cristianos.

* Si bien por aquel entonces el Séder no era exactamenter igual al que celebran los judíos de hoy en día, al que se le fueron incorporando tradiciones posteriores a lo largo de los siglos, no hay duda de que la cena realizada por Jesús cumplía con todos los requisitos halájicos de su época. En un acercamiento al personaje histórico de Jesús de Nazaret, queda claro que estuvo inmerso en un contexto judío. 

** Santa Cena (o Cena del Señor) en las congregaciones protestantes.

¡Feliz Semana Santa y Jag Pésaj Sameaj!

Tras los pasos del rabino de Nazaret

 
(Se recomienda visualizar en Full HD) 
 
Cámara y edición: Gabriel Colodro.
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Rabí Yeshúa ben Yosef

El Monte de las Bienaventuranzas, situado en las proximidades del Mar de Galilea, es uno de los lugares más visitados por los cristianos durante su peregrinación por Tierra Santa. Según la tradición cristiana, es el lugar en el que Jesús predicó el llamado Sermón del Monte, que incluye sus principales enseñanzas. La misma tradición relaciona el monte con el lugar en el que Jesús escogió a los doce apóstoles.

Vista del Mar de Galilea y del Valle de Genesaret (Kinéret)
desde el Monte de las Bienaventuranzas

La sección más conocida del Sermón del Monte es la que contiene las Bienaventuranzas. Se trata de nueve oraciones que comienzan con la expresión "bienaventurados" o "dichosos" (Mateo 5:1-11):

Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Dichosos los que sufren, porque ellos serán consolados.
Dichosos los humildes, porque ellos herederán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Dichosos los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por ser justos, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Dichosos seréis cuando os injurien, os persigan y digan contra vosotros toda suerte de calumnias por causa mía.

Los recursos empleados por Jesús para predicar a sus seguidores no son novedosos en la tradición judía. En Salmos 27:10 está escrito: "Y el impío no existirá más. Mirarás al lugar donde estaba y verás que no está más. Pero los humildes heredarán la tierra". Y en Isaías 61 el profeta proclama "buenas nuevas al humilde" para "consolar a los que sufren".

Resulta evidente que Jesús estaba familiarizado con los escritos del salmista y del profeta, ya que se basa en los textos del Tanaj para predicar sus bienaventuranzas. Más adelante, también como parte del Sermón del Monte, Jesús deja clara su postura sobre el judaísmo: "No penséis que he venido a derogar la Torá y los Profetas; no he venido a derogar, sino a cumplir. Porque os aseguro que, mientras no pasen el cielo y la tierra, ni un punto ni una coma desaparecerán de la Torá hasta que todo se cumpla. Por tanto, el que quebrante una sola de estas mitzvot, por pequeña que sea, y lo enseñe así a los hombres será tenido por el menor en el Reino de los Cielos. Pero el que las cumpla y enseñe será tenido por grande en el Reino de los Cielos" (Mateo 5:17-19).

Jesús vino a cumplir la Torá. Y enseña que aquel que quebrante las mitzvot de la Torá será tenido por el menor en el Reino de los Cielos. El versículo del Evangelio de Mateo no deja lugar a dudas: Jesús no vino a abolir la Torá. De este modo Jesús cumplió el mandamiento entregado a Moisés: "No añadiréis ni quitaréis palabra de cuanto os prescribo, sino que guardaréis los mandamientos del Eterno vuestro Dios" (Deuteronomio 4:2).
 
Sermón del Monte, óleo de Carl Heinrich Bloch (siglo XIX)

El Sermón del Monte también incluye la fórmula de la regla de oro del cristianismo: "Por tanto, todo lo que queráis que hagan con vosotros los hombres hacedlo vosotros con ellos, porque en eso consisten la Torá y los Profetas" (Mateo 7:12). Esta fórmula, que resume toda la Ley, fue establecida por Hillel el Sabio varias décadas antes del nacimiento de Jesús.

Cuenta el Talmud de Babilonia que en cierta ocasión un gentil se acercó a Hillel para que le resumiese la Torá en una sola frase. Su respuesta: "No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti. Todo lo demás son comentarios." Hillel fundó en el siglo I a. C. una escuela liberal de interpretación de las escrituras, basada en el cumplimiento de las normas éticas, en la piedad personal, en la humildad y en la preocupación por el prójimo.

¿Pudo Jesús de Nazaret ser discípulo de Hillel el Sabio? Es probable. Sus enseñanzas del Sermón del Monte demuestran que Jesús tenía una importante formación rabínica, y tal vez pertenecía a la escuela de interpretación de la Torá de Hillel, opuesta a las normas rígidas y estrictas de la escuela de Shamái.

La relación entre las bienaventuranzas del cristianismo y la tradición judía también está presente en la liturgia. Existe una oración en el judaísmo compuesta por tres frases que comienzan con las expresión "ashréi", que significa, precisamente, bienaventurados. Esta oración, de acuerdo a la halajá, debe ser pronunciada dos veces en el rezo de la mañana y una vez en el rezo de la tarde, es decir, tres veces por día. Esto implica, curiosamente, que los judíos observantes pronuncian cada día nueve bienaventuranzas, el mismo número de bienaventuranzas que Jesús pronunció en el Sermón del Monte.

Ashréi yoshevéi beiteja, od yehaleluja, sela.
Ashréi haam shekaja lo, ashréi haam she Adonái elohav -
Dichosos los que moran en tu casa, siempre te alaban.
Dichoso el pueblo que está en esa situación; dichoso el pueblo cuyo Dios es Adonái (x3).

Dos mil años de tradición cristiana han conseguido desjudaizar casi por completo la figura de Jesús. Pero lo cierto es que sus enseñanzas bien podrían tener cabida en la Mishná. Y Jesús -Rabí Yeshúa ben Yosef- bien podría ser considerado un taná de renombre en el judaísmo.
 
En el monte, además de disfrutar de una excelente panorámica del Mar de Galilea y del Valle del Kinéret, se puede visitar una iglesia de la Orden Franciscana, financiada por la Italia fascista de Benito Mussolini y diseñada por el famoso arquitecto Antonio Barluzzi. Pero eso ya es tema para otro post. 

Iglesia de las Bienaventuranzas, diseñada por el arquitecto Antonio Barluzzi


Tres religiones

Luego que Saladino conquistara Jerusalén de manos de los cruzados en el 1187, la mayoría de las iglesias de la ciudad fueron destruidas, incluyendo la Iglesia de Santa María en el Monte Sión. Sin embargo, un sector de dicha iglesia se salvó de la destrucción: el edificio donde se encuentra la Tumba del Rey David (primer piso) y el Cenáculo o Sala de la Última Cena (segundo piso). Debido a que David y Jesús también son figuras importantes para el Islam, considerados como profetas que precedieron a Mahoma, conocidos por los musumanes como Nabi Daud y Nabi Isa.

En el Siglo XIV, casi cien años después de la caída final de los cruzados, la Iglesia Católica volvió a poner pie en Jerusalén. La Orden de los Franciscanos creó la Custodia de Tierra Santa, que hasta el día de hoy representa al Vaticano en los lugares sagrados. El primer sitio que recuperaron los franciscanos fue el Cenáculo. Pero surgieron disputas entre judíos y cristianos por la propiedad legal del lugar. La tensión llegó a tal grado que el Papa prohibió a los mercaderes italianos que transportaban peregrinos a Tierra Santa llevar judíos. Los judíos que eran descubiertos viajando de incógnito eran arrojados al Mediterráneo. A fines del siglo XV las autoridades mamelucas resolvieron la disputa echando a judíos y a cristianos por igual, convirtieron al edificio en mezquita, la entrada a los no musulmanes quedó prohibida hasta fines del siglo XIX.

El Cenáculo. A la derecha se puede ver el mihrab, elemento típico de una mezquita.
Indica la kibla, la dirección en la que deber rezar el musulmán: La Meca.

Los británicos conquistaron Jerusalén en 1917, por primera vez después de casi 700 años la Ciudad Santa estaba de nuevo bajo autoridad cristiana (protestante). El Váticano, que hasta el día de hoy no ha cesado de reclamar la propiedad sobre el Cenáculo, consideró que las nuevas circunstancias ameritaban intentarlo de nuevo. Benito Mussolini en persona intercedió ante los británicos, pero no hubo caso. 

Tras la Guerra del 48, Jerusalén quedó dividida en entre israelíes y jordanos. La Tumba de David cobró una renovada importancia para los judíos, quedó como el lugar más sagrado de Jerusalén en manos israelíes, puesto que la Ciudad Vieja con el Monte del Templo y el Muro de los Lamentos quedó en manos jordanas. Sin embargo era complicado para los judíos llegar a rezar al lugar sin pasar por territorio jordano. Los jordanos se oponían a que Israel construyera una vía de acceso alternativa sobre suelo israelí, alegando que eso sería una violación al acuerdo del cese del fuego. Pero lo que negaban a Israel no podían negar al Papa Pablo VI, en su honor fue pavimentada la calle "Camino del Papa", por la que el pontífice llegó al Cenáculo durante su histórica visita a Tierra Santa en 1964. Jerusalén fue reunificada bajo gobierno israelí luego de la Guerra de los Seis Días en 1967. Desde entonces volvió a ser posible llegar al Monte Sión desde el Monte de los Olivos y desde la Ciudad Vieja.

El Camino del Papa
Recién en 1995 el Vaticano reconoció oficialmente al Estado de Israel y se procedió al intercambio de embajadores. También en esta oportunidad la Santa Sede pidió que el Cenáculo le sea devuelto, a lo cual Israel se negó. A diferencia de la Tumba de David, el Cenáculo no tiene interés para los judíos, me pregunto si el edificio se podría llegar a dividir como se ha hecho con la Tumba de Samuel, donde los judíos rezan en el subsuelo mientras que los musulmanes rezan en los pisos superiores. Pero si Israel entregara el Cenáculo a la Iglesia Católica eso podría causarnos problemas diplomáticos con los países cristianos no católicos.

Hoy en día el Cenáculo está abierto a los visitantes de todas las religiones y es uno de los sitios más visitados de la ciudad. Para los peregrinos cristianos es una parada obligatoria, incluso los grupos judíos suelen visitarlo de paso cuando van a la Tumba de David. El Cenáculo está bajo la autoridad del Ministerio de Asuntos Religiosos del Estado de Israel, no funciona como iglesia y no se celebran allí misas, salvo en ocasiones excepcionales, como las visitas de los Papas. Algunos grupos católicos celebran misa en el monasterio vecino, también llamado Cenáculo, el lugar más cercano a la anhelada antigua sede de la Custodia de Tierra Santa al que han podido llegar a instalarse los franciscanos.

Artículo relacionado: Dos pisos.

Dos pisos

Sobre el que hoy llamamos Monte Sión se encuentra el edificio que a mi entender ejemplifica más que ningún otro la complejidad de una ciudad disputada por varias religiones, donde las tradiciones religiosas se superponen una sobre otra, piso sobre piso. Me refiero al edificio que en su primera planta alberga la Tumba del Rey David y en la segunda el Cenáculo (la Sala de la Última Cena).

 Arriba

Abajo

Jesús de Nazaret y el Rey David llevaban más de mil y dos mil años muertos, respectivamente, cuando fue construido por los cruzados en el siglo XII como parte de la Iglesia de Santa María en el Monte Sión (Hagia Maria). Lo cual no impide que las tradiciones acerca de estos dos personajes se arraigaran en el lugar. La tradición que ubicaba allí el lugar exacto donde tuvo lugar la Última Cena venía desde mucho antes, pero la del Rey David probablemente la comenzaron los cruzados. La yuxtaposición de ambos sitios en un mismo edificio es simbólica, según los Evangelios Jesús desciende del Rey David, por lo tanto puede ser el Mesías, es decir: el legítimo heredero al trono, el Rey de los Judíos. No es casual que los cruzados dedicaran la misma casa al fundador de la dinastía y a su sucesor final, el comienzo y el final de la Casa de David en el mismo lugar. En los cimientos David y el Reino de Israel, por encima Jesús y el Reino de los Cielos.

En el Siglo XIX arqueólogos europeos descubrieron que el Monte Sión y la Ciudad de David original están algunos cientos de metros más al este. Los hallazgos no impiden que los judíos sigamos rindiendo nuestro respeto a David en el sitio cruzado, la mayoría de los judíos que rezan allí ni saben que están continuando una tradición cristiana. Aunque las creencias cristianas surgieron a partir del judaísmo, en algunos casos sucede a la inversa.

Desde el Siglo XII en adelante el edificio pasó de manos entre cristianos, judíos y musulmanes. Continúa en disputa hasta el día de hoy. Una fascinante historia que involucra a varios imperios, a jordanos e israelíes, a Benito Mussolini y al Papa Pablo VI, entre otros. Tema del próximo post.

Continuará...

El primer cementerio (judeo) cristiano

Iglesia de Dominus Flevit, en el monte de los Olivos

Domingo, 10 de nisán, año 30. Jesús se acerca a Jerusalén desde Jericó montado sobre un asno. El pueblo, formado a ambos lados del camino, lo recibe con ramas de palma y cánticos de alabanza. Pero lo que comienza como una marcha triunfal finaliza cuando Jesús llega al monte de los Olivos y la hermosa vista del Templo de Jerusalén se extiende a sus pies. Una enorme emoción se apodera de él:

"Al acercarse y ver la ciudad lloró por ella, y dijo: -¡Ojalá en este día conocieras tú también el mensaje de paz! Pero está oculto y no puedes verlo. Porque llegará un día en que tus enemigos te roderarán con trincheras, te cercarán, te estrecharán por todas partes, te echarán al suelo, matarán a todos tus habitantes y no dejarán de ti piedra sobre piedra, porque no has conocido el tiempo en el que Dios te ha visitado"
(Lucas 19:41-44).

La Iglesia de Dominus Flevit (el Señor lloró) fue erigida en el lugar donde supuestamente Jesús lloró y profetizó la destrucción del Segundo Templo de Jerusalén, sobre el monte de los Olivos. Durante las excavaciones arqueológicas que precedieron a la construcción de la iglesia (1953-1955) fueron hallados un cementerio, que data de la época romana, y los restos de un antiguo monasterio bizantino. El arquitecto Antonio Barluzzi edificó la actual iglesia saltándose el habitual protocolo eclesial que establece que el ábside debe estar situado en el extremo oriental, es decir al este de la nave central. De este modo los fieles tienen la posibilidad de rezar exactamente en el mismo ángulo en el que Jesús se escontraba cuando se lamentó por el futuro de Jerusalén y, gracias a un enorme ventanal de cristal, contemplar la misma vista. La forma de lágrima de la capilla simboliza el llanto de Jesús por la destrucción de Jerusalén.

Vista de Jerusalén desde Dominus Flevit

En el patio de la iglesia hay un cementerio donde puede apreciarse una gran colección de osarios y sarcófagos. Algunos de esos osarios tienen signos cristianos evidentes, como la cruz o el crismón, lo que ha llevado a los franciscanos, que administran el lugar, a suponer que se trata del cementerio de la primera comunidad judeocristiana de Jerusalén.

La práctica de sepultar a los muertos en osarios comenzó aproximadamente unos treinta años antes del nacimiento de Jesús, más o menos a partir del reinado de Herodes el Grande. Los arqueólogos y teólogos sospechan que la creencia judía en la resurrección del cuerpo instigó a una acumulación y preservación de los huesos para el día del Juicio Final. La destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. puso fin a la tradición cada vez más popular de los osarios antes de que ésta se extendiera más ampliamente. Con lo cual, la existencia de un osario en una tumba es tan fiable como la prueba del carbono-14 para datarla.

Colección de osarios en el cementerio hallado en el patio de Dominus Flevit

El monasterio bizantino descubierto en las excavaciones, sobre el que se encuentra la actual iglesia de Dominus Flevit, solamente demuestra que el lugar estaba habitado por cristianos en el siglo V d.C. Pero el hallazgo de osarios con el símbolo de la cruz y el crismón es, para algunos investigadores, una prueba indiscutible de la existencia de una cultura cristiana ininterrumpida después de la muerte de Jesús.

Ascención por cuatro

El Monte de los Olivos es uno de los lugares más sagrados de Jerusalén para el cristianismo. Varios de los sucesos relatados en los evangelios tienen lugar allí, la llegada de Jesús a Jerusalén, el lugar donde se alojó la mayor parte de la Semana Santa, el sitio donde fue apresado luego de la Última Cena, donde ascendió al cielo al cumplirse los cuarenta días de su resurreción. En el mismo lugar donde ascendió, se espera que retorne y desde allí se dirija al Monte del Templo, dando inicio al final de los tiempos. No es de sorprenderse que haya tantas iglesias en el Monte de los Olivos, aunque sí me parece curioso que hayan habido nada menos que cuatro iglesisas distintas (hoy en día tres), dedicadas al mismo milagro tan cerquita unas de otras.


En el año 326 D.C. poco después de que el cristianismo dejara de ser una religión perseguida y se convirtiera en la religión preferencial del Imperio Romano, llegó de visita la madre del Emperador Constantino, Santa Helena. Construyó las primeras cuatro iglesias de Tierra Santa. Entre ellas la Eleona en el Monte de los Olivos, entre otras cosas en honor a la Ascención. Desde entonces fue destruida y vuelta construir dos veces. La Iglesia actual, conocida como Iglesia del Pater Noster, está dedicada hoy al sitio donde Jesús enseñó a sus discípulos la plegaria del Padre Nuestro, no a la Ascención. Fue eregida en 1858 por la  princesa francesa Aurelia de Bossi, quien la donó a la Orden de las Carmelitas. En los años veinte planearon ampliarla hasta alcanzar el tamaño y la forma original de la Eleona, pero el proyecto nunca fue terminado, la mayor parte de la Iglesia quedó al aire libre y sin techar. Mejor así, muy bonita:



En el año 380 D.C. una aristócrata romana llamada Pomenia, decidió construir la Iglesia de la Ascención en un lugar más alto. Al menos desde entonces, quizás aún desde antes, ese es el lugar reconocido por las diferentes corrientes cristianas como el lugar de la Ascención. Pero no solamente por los cristianos, también por los musulmanes, para quienes Jesús es uno de los importantes profetas que precedieron a Mahoma. Saladino conquistó Jerusalén de manos de los cruzados en el 1187, convirtió la Iglesia de la Ascención en mezquita. Hasta el día de hoy continúa en manos de los musulmanes, pero gracias a distintos acuerdos alcanzados entre los otomanos y las potencias europeas del Siglo XIX, se permite a los cristianos visitar el lugar. También pueden celebrar allí ceremonias religiosas una vez al año, en la fecha aniversario de la Ascención.

Capilla de la Ascención.
En su centro el punto exacto desde donde Jesús subió al cielo.

Aunque la Iglesia de la Ascención o Mezquita de la Ascención es reconocida por la mayoría como el lugar auténtico, hay otras corrientes que prefieren dedicarle una iglesia específica propia en las inmediaciones. Como la Iglesia de la Ascención Rusa (pravoslava) fundada en 1870, notoria por su campanario de 64 metros de altura, distinguible desde lejos:


Y la Iglesia de la Asención Luterana (alemana) inaugurada en 1910, más conocida como Augusta Victoria. El complejo también sirvió de hospital y de residencia oficial del Alto Comisionado del Mandato Británico de Palestina:



Nota: todas las imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La espada de Godofredo


Hace tres años y medio escribí en otro blog: "...la Iglesia del Santo Sepulcro es un lugar que puede ser visto como una alegoría de la situación en Israel. Se trata de un lugar sagrado para muchos grupos distintos que se disputan su control. Es uno de los lugares más impactantes y más visitados de Jerusalén, una parada obligatoria para todo turista que pase por el país, sea de la religión que sea. Desde su fundación en el siglo IV por los bizantinos, ha pasado por innumerables manos. Se concentran en un lugar muy pequeño obras de artes de distintos estilos que se fueron añadiendo durante las distintas épocas, cada una con un alto valor en sí misma, pero que en su conjunto - en mi opinión de ignorante en la materia - conforman un mosaico cultural carente de toda armonía, un espléndido mamarracho."

Hoy en día, un poco menos ignorante que entonces, más que la mezcla de estilos artísticos y arquitectónicos lo que me llama la atención de la Iglesia del Santo Sepulcro es la variedad de cuentos, leyendas, tradiciones e historias que esconde en cada rincón. Cada capilla, cada columna, cada pared y hasta cada escalera, tienen un cuento que contar. Se podría dedicar un blog entero únicamente al Santo Sepulcro. Por poner sólo un ejemplo de uno de esos tantos recovecos no tan conocidos aunque dignos de interés: el cuarto donde los monjes franciscanos guardan sus vestimentas rituales. A veces abren la puerta a las visitas para poder admirar dos curiosas reliquias:


Según la creencia la columna de granito, es la misma a la que Jesús fue maniatado para ser azotado por los soldados romanos, antes de obligarlo a cargar con la cruz por la Via Dolorosa. A su lado la espada que se cree perteneció a Godofredo de Bouillón, quien encabezó las tropas cruzadas que conquistaron Jerusalén en el 1099. Luego de su triunfo militar, los demás caballeros propusieron coronarlo como Rey de Jerusalén, pero Godofredo se negó con su frase inmortal: "No llevaré corona de oro donde Cristo la llevó de espinas". Incluso quien como yo no sea creyente, puede conmoverse ante semejante relato de humildad, ojalá los gobernates de hoy en día siguieran su ejemplo. En lugar del título de monarca, adoptó el nombramiento de "Protector del Santo Sepulcro". Supongo que no es casualidad que su espada sea exhibida junto a la columna de la flagelación, una reliquia que al igual que la corona de espinas resalta el sufrimiento de Jesús. Sin embargo, Godofredo de Bouillón murió al año siguiente, lo sucedió su hermano que asumió el cargo de rey sin rechistar, Balduino I de Jerusalén.

Verónica y Forrest Gump

¿Se acuerdan de la escena en que Forrest Gump se limpia la cara y accidentalmente inventa las famosa camiseta de la carita sonriente? Me pregunto si el guionista se inspiró en la historia de Jesús y Santa Verónica o es mera coincidencia.

Según la tradición, en la sexta estación de la Via Dolorosa Jesús pasó por la casa de una mujer llamada Verónica. Verónica, apidada por el sufrimiento de Jesús, le da un pañuelo para que se seque el sudor de la frente. Según otra versión ella misma le pasa el pañuelo por la cara. Milagrosamente, la imagen de Jesús queda impregnada en el pañuelo.

Santa Verónica según Hans Memling, Siglo XIII.

Los cristianos ortodoxos no comparten el culto católico a la Via Dolorosa, ni mucho menos la numeración de las estaciones. Pero sí veneran algunos de los mismos sitios a lo largo del mismo camino, especialmente el Santo Sepulcro. Otro sitio importante para los ortodoxos es la casa de Verónica, puesto que los íconos de los santos tienen un lugar muy importante en el cristianismo ortodoxo. Los íconos que se pueden ver en las iglesias ortodoxas son considerados obras de inspiración divina. No se dibujan ni se pintan sino que más bien se "escriben", en el mismo sentido que se escriben las santas escrituras, copiando fielmente del original. Para ellos el pañuelo de Verónica es el primer ícono, la imagen fiel y original de la verdadera fuente, Jesús en persona, nada menos.

Íconos ortodoxos.

Algunos explican el nombre Verónica como la combinación de la palabra latina "Vera" (verdad) y la palabra griega "Ikona". Verónica significa "el ícono verdadero". Otra posible explicación etimológica, Verónica es la versión latina del nombre griego Veriniki, que significa algo así como "la victoriosa".

Quinta estación de la Via Dolorosa. Una antes del encuentro entre Jesús y Verónica.

Jesús con mostaza

La Biblia contiene mensajes universales que trascienden el tiempo y el lugar en que fue escrita. Sin embargo, cada uno de los libros que conforma el compendio está profundamente arraigado en su contexto histórico y geográfico. Una de las tareas principales de un buen guía de turismo en Tierra Santa, si trabaja con un público religioso, consiste en mostrar sobre el terreno el vínculo entre las escrituras y su geografía. No me refiero solamente a identificar los sitios donde según la tradición ocurrió tal o cual episodio bíblico. Hablo de la geografía en el sentido más amplio: cómo influye en cada relato el clima, la topografía, la fauna, la flora, etc. La Biblia está repleta de metáforas, comparaciones, parábolas y otras figuras literarias sobre flores, frutos, árboles y arbustos, que se entienden más cabalmente si uno observa la flora local. Mis ejemplos favoritos: Jesús acerca de la fe y la mostaza.

Mateo 17:15-20

Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece muchísimo; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua. Y lo he traído a tus discípulos, pero no le han podido sanar. Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá. Y reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y éste quedó sano desde aquella hora. Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.
Es interesante notar que Jesús escoge para su comparación una de las plantas silvestres más comunes del país. Cuando florece, de enero a marzo más o menos, se la puede ver por todas partes tiñendo de ese típico tono de amarillo los valles y colinas, los parques y los terrenos baldíos.



Lucas 13:18-19
Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé? Es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su huerto; y creció, y se hizo árbol grande, y las aves del cielo anidaron en sus ramas.
El mencionado reino de los cielos debe ser algo muy grandioso y descomunal, si se tiene en cuenta que normalmente la mostaza mide unos 30 a 60 centímetros.



Fotos tomadas de aquí y aquí.

Pigmalión en Belén


Estamos Ariel y yo en la Gruta de la Leche, Belén. Apreciamos una hermosa capilla situada tras una vitrina, en el centro la estatua de una monja con su llamativo hábito blanco y rojo, arrodillada ante una representación del Santo Sacramento. Mirando más detenidamente me parece percibir que la estatua se mueve ligeramente, apenas unos milímetros. Ariel me convence de que me lo estoy imaginando: pasamos por la capilla quince minutos antes y la figura estaba exactamente en la misma posición, inanimada como la estatua que es, somos nosotros los que nos movemos y mirando a través del vidrio nos engaña el efecto óptico. De pronto la estatua gira su rostro bruscamente hacia nosotros con mirada de reprobación. ¡Qué susto!

Eso nos pasa por no prestar atención al guía, quien nos había explicado poco antes que se trata de una adoración perpetua. Desde que se restauró el sitio en el año 2007, las monjas se turnan para presentar devoción al sacramento las 24 horas del día, ocho monjas hacen turnos de tres horas cada una. Un culto que se rinde en muy pocos sitios de Tierra Santa y muy específicos. ¿Qué tiene este lugar que lo hace tan especial?

Según la tradición la Gruta de la Leche es el lugar donde se escondió la Sagrada Familia, antes de huir a Egipto de la persecución del Rey Herodes, poco después de la matanza de los inocentes. Aquí María amamantaba a Jesús, cuando una gota de su leche materna cayó al piso y la roca se volvió de color blanco. En otros tiempos se creía que tomando una pócima preparada con polvo de piedras de la gruta, las mujeres con problemas de lactancia aumentaban y enriquecían la leche para sus pequeños.

Otra particularidad del lugar: es de los pocos en Tierra Santa donde se puede ver un cuadro de María con un pecho al descubierto, alimentando al niño Jesús. Una imagen que fue tabú durante siglos, hasta algo antes del renacimiento:



Aunque la Gruta de la Leche no es tan concurrida como la Iglesia de la Natividad y el Campo de los Pastores, si están por Belén sin duda vale la pena pasar a visitarla.