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La Fiesta de Jánuca: breve resumen del contexto histórico, bíblico y talmúdico.

Una "januquiá" en el Muro de los Lamentos,
candelabro de nueve brazos especial para Jánuca.
Un brazo por cada día de fiesta y uno adicional
que se usa para encender los otros ocho. 

Tras la muerte de Alejandro en el 323 a. C., su imperio fue dividido entre los diádocos, sus antiguos generales, entre ellos Ptolomeo y Seleuco. La Tierra de Israel quedo en manos del Imperio Griego-Ptolomeico, con base en Egipto. En el año 198 a. C. hubo una gran batalla en la zona que hoy llamamos Banias o Cesarea de Filipo, la Batalla de Panio, tras la cual el control pasó al Imperio Griego-Seléucida, con base en Siria.

En el año 168 a. C., el emperador seléucida Antíoco IV Epifanes, prohibió a los judíos practicar la circuncisión, comer kasher y descansar en shabat. Al año siguiente, Antíoco transformó el Templo de Jerusalén en un templo pagano en honor a Zeus. En la ciudad de Modiín estalló una rebelión liderada por el sacerdote Matatías, de la familia de los Hasmoneos. Matatías murió en el año 166 y fue sucedido por su hijo Judas, apodado "Macabeo", que tal vez signifique maza de guerra. A pesar de la inferioridad numérica de los rebeldes judíos, que se enfrentaban al ejército organizado y bien armado de un gran imperio, obtuvieron varias victorias aprovechando su mejor conocimiento del terreno montañoso y las astutas tácticas de Judas Macabeo. Luego de tres años de guerra, en invierno del 164, Judas tomó la ciudad de Jerusalén, purificó el Templo y volvió a inaugurarlo. Inauguración en hebreo se dice "Jánuca" y de ahí proviene el nombre de la fiesta.

Me parece interesante destacar que esa victoria militar que tanto celebramos hasta hoy, en realidad fue muy parcial. Judas Macabeo siguió luchando contra los griegos hasta que murió en batalla en el 161 a. C.  A pesar de todas sus hazañas, ni siquiera consiguió tomar toda la ciudad de Jerusalén, los griegos permanecieron pertrechados en su fortaleza militar, estratégicamente ubicada cerca del Templo, que sólo consiguió capturar Simón, hermano de Judas, casi un cuarto de siglo más tarde, en el 140 a. C.  Judea se independizó de los griegos en forma definitiva recién con la muerte de Antíoco VII Sidetes, en el 129 a. C., cuando gobernaba Juan Hircano I, hijo de Simón. Aún así, fue aquella victoria parcial de Judas Macabeo la que se convirtió en símbolo, ya que permitió la renovación del culto judío en el Templo de Jerusalén. 

Los textos más antiguos que se refieren a la fiesta son los libros 1 Macabeos y 2 Macabeos, escritos en el Siglo II a. C., pocas décadas después de los hechos. No forman parte del Tanaj o Biblia Hebrea y no son textos sagrados para los judíos. Pero sí forman parte del canon católico del Antiguo Testamento. Son dos de los siete libros que Martín Lutero quitó del canon y no aparecen en las versiones protestantes del Antiguo Testamento, los libros llamados "deuterocanónicos". ¿Quieren saber si la traducción de la Biblia que tienen en casa es católica o protestante? Miren  en el índice a ver si aparece o no Macabeos. En 1 y 2 Macabeos se relata la lucha entre Judas Macabeo y los griegos, la reinauguración del Templo y el establecimiento de la fiesta anual de ocho días. Jánuca es mencionada también en el Nuevo Testamento, en el Evangelio de Juan (10:22) como "Fiesta de la Dedicación", una de las fiestas que Jesús fue a pasar en Jerusalén.

Si preguntan a un judío por qué celebramos Jánuca precisamente ocho días, la respuesta tradicional es la leyenda del milagro del pequeño recipiente de aceite, que es posterior y aparece en el Talmud (que fue redactado en los siglos III a V d. C.). El Templo de Jerusalén era ilumiando por la Menorá, un candelabro de oro de siete brazos. Se encendía con aceite que tenía que ser puro y debía estar certificado como tal con el sello del Sumo Sacerdote. El Templo llevaba tres años de culto pagano y ya no quedaba aceite puro. Cuando los macabeos fueron a prender la Menorá, no encontraron más que una pequeña ánfora de aceite que normalmente hubiese durado un solo día, pero milagrosamente duró ocho días y por eso celebramos Jánuca encendiendo la januquiá durante ocho días.

¿A cuántos de sus propios familiares mató Herodes?

El Evangelio de Mateo cuenta que el Rey Herodes dio la orden de matar a todos los niños de Belén por temor a que allí hubiese nacido el mesías, es decir el legítimo rey de la dinastía de David. No tenemos otros registros históricos de la Masacre de los Inocentes, pero encaja con lo que sabemos a partir de otras fuentes acerca de la personalidad de Herodes el Grande y sus acciones. Herodes no dudaba en matar a cualquiera que pudiera significar una amenaza a su poder, incluidos varios miembros de su familia. Ni siquiera sus hijos estaban a salvo, el César Augusto decía que es más seguro ser el cerdo de Herodes que uno de sus hijos (al cerdo no lo mataría porque no es kasher y como judío no lo comería).

Gruta de los Santos Inocentes, debajo de la Iglesia de la Nativdidad, en Belén. Imagen de wikipedia.
Gurta de los Santos Inocentes, debajo de la Basílica de la Natividad.
Imagen de wikipedia.


Recordemos que Herodes no era descendiente del Rey David y por lo tanto no podía ser el rey legítimo. Tampoco descendía de los hasmoneos, una familia de sacerdotes judíos que lideró la rebelión contra el imperio griego-seléucida a partir del año 167 a.C. Los hasmoneos - también llamados macabeos - tampoco descendían de David y Salomón, pero contaban con prestigio y apoyo popular. Los líderes hasmoneos tardaron varias generaciones en atreverse a ostentar el título de Rey, al principio se conformaban con el cargo de Sumo Sacerdote y otros títulos honoríficos. Uno de ellos, el "Presidente" (נשיא) Juan Hircano I (134 al 104 a.C.), anexó a sus dominios el territorio de Idumea (centro-sur de Israel actual) y convirtió a sus habitantes al judaísmo por la fuerza, entre ellos a la familia de Herodes.

Herodes fue designado rey por los romanos, para la mayoría de los judíos no era más que un usurpador. Para intentar dar legitimidad a su corona, contrajo matrimonio con Miriam de la familia de los hasmoneos. Pero la unión con los hasmoneos era un arma de doble filo, Herodes temía que algún miembro de la familia intentara reemplazarlo, así que fue eliminándolos uno por uno. Aquí una lista de los familiares que Herodes mató, hasmoneos en su mayoría:

Aristóbulo III, hermano de Miriam. El pueblo apenas soportaba a Herodes como rey, no habría consentido que se apropiase también del cargo de Sumo Sacerdote, otro foco de poder, que en teoría debía ocupar un descendiente de Aharón, hermano de Moisés. Herodes tenía que conformarse con acomodar a alguien que le fuera fiel. Pero Alexandra, madre de Miriam y Aristóbulo, suegra de Herodes, insistía en que nombrara a su hijo. Acudió a su amiga Cleopatra, la legendaria reina de Egipto, para que intercediera a su favor ante el general romano Marco Antonio, amante de Cleopatra y patrón político de Herodes. En el 35 a.C. Herodes sucumbió a la presión y otorgó el cargo a su joven cuñado, que tenía sólo 17 años. Aristóbulo fue muy aclamado, el pueblo estaba feliz de ver a un hasmoneo de nuevo en el puesto. Herodes temió que la popularidad de Aristóbulo sirviera a los hasmoneos para reclamar también el trono. Al poco tiempo de su nobramiento, Aristóbulo fue ahogado mientras nadaba en la piscina del palacio de Jericó. Herodes fingió pena y le organizó un magnífico funeral.

Juan Hircano II, abuelo de Miriam. Había gobernado bajo los romanos del 63 al 40 a.C. Su sobrino Matatías Antígono lo depuso con ayuda del Imperio Parto, el gran enemigo de Roma. También le cortó la oreja, para que no pudiera volver a ocupar el cargo de Sumo Sacerdote, que según las leyes judías no podía ocupar alguien que tuviera defectos físicos. Y así Juan Hircano II se fue al exilio con una oreja menos. Herodes, por entonces gobernador de Galilea bajo Juan Hircano II, huyó a Roma. Regresó con tropas romanas, se casó con Miriam, derrotó a Matatías Antígono y accedió al trono en el 37 a. C. Herodes también negoció con los partos el regreso a Judea del desorejado. Pero años más tarde en el 31 a.C. lo mandó matar. Lo acusó de conspirar con el rey de los nabateos, contra quien Herodes estaba en guerra. Pero el verdadero motivo era el miedo a que César Augusto buscara reemplazante para Herodes. Juan Hircano II hubiera sido un buen candidato, considerando que ya había gobernado antes bajo auspicio romano. Ese mismo año, Augusto había derrotado a Marco Antonio en la Batalla de Actium. Herodes, cuyo poder había dependido hasta entonces de Marco Antonio, temía los cambios que pudiera implementar César Augusto. Al final el emperador confirmó a Herodes en el cargo e incluso le otorgó más territorios.

Miriam. A Herodes le llegaron rumores que su esposa le había sido infiel. Supuestamente, mientras Herodes viajaba a encontrarse con Augusto, para recibir el veredicto del César sobre la continuación de su reinado, su mujer se acostaba con otro. A su regreso la envió a juicio y fue condenada a muerte.

Alexandra, madre de Miriam. Era su suegra. ¿Acaso hacen falta más motivos? 

Alexander y Aristóbulo, hijos de Herodes y Miriam. Acusados de conspirar para deponer y asesinar a su padre. Difícil saber si la acusación era producto de la paranoia de Herodes o había algo de cierto en ella. No les faltaban motivos para odiarlo, considerando que para entonces Herodes ya les había matado a la madre (Miriam), la abuela (Alexandra), el bisabuelo (Juan Hircano II) y el tío (Aristóbulo III). Además Herodes había nombrado como principal heredero a Antípatro, hijo primogénito de Herodes con una mujer que tuvo antes de Miriam. Alexander y Aristóbulo consideraban que la herencia les correspondía a ellos, por ser mitad hasmoneos.

Antípatro, hijo primogénito de Herodes. Acusado de conspirar para asesinar a su padre, junto con su tío Feroras, hermano de Herodes. Herodes no pudo matar también a su hermano Feroras, porque la supuesta conspiración fue descubierta cuando Feroras ya estaba muerto.

Costóbaro, cuñado de Heródes, casado con su hermana Salomé. También de orígen idumeo como el propio Herodes, había sido desginado gobernador de Idumea. Acusado de intentar independizar Idumea del reino de Herodes. 

Esa es la lista, espero no haber dejado fuera a ninguno. De cualquier modo, queda en evidencia que estar emparentado con Herodes era muy malo para la salud.

La Torre de David

Torre de David. Imagen de Wikipedia.

La Torre de David es una de las imágenes icónicas de Jerusalén. Está ubicada dentro de los muros de la Ciudad Antigua, en el Barrio Armenio. A pesar de su nombre, no tiene absolutamente nada que ver con el Rey David. Fue construida por el Rey Herodes, una de tres torres de vigilancia en la esquina de su palacio. Entre el Rey David (Siglo X A.C.) y el Rey Herodes (Siglo I A.C.) hay casi mil años de diferencia. ¿Por qué entonces la llamamos Torre de David? Cuando los cruzados llegaron a Jerusalén en el Siglo XI vieron una gran torre a la entrada a Jerusalén y así razonaron: Jerusalén es la Ciudad del gran Rey David, una torre tan imponente tiene que ser la Torre de David. No sabían que Jerusalén en tiempos de David estaba uno cientos de metros hacia el este (donde hoy se encuentra el Parque Ciudad de David). Los cruzados llegaron a Jerusalén impulsados por un gran fervor religioso, iban identificando sobre el terreno los sitios nombrados en las escrituras, no siempre con gran acierto.

La Torre de David es mecionada en el Cantar de los Cantares, en el Antiguo Testamento. En la tradición judía, el Cantar de los Cantares suele ser interpretado como una alegoría del amor entre Dios y el Pueblo de Israel. A un nivel no tan espiritual, se puede leer como poesía erótica entre dos amantes: el Rey Salomón y la Reina de Saba. Entre otras alabanzas a la hermosura de la Reina de Saba, el Rey Salomon le dice: "tu cuello es como la Torre de David" (Cantares 4:4). Un piropo un tanto extraño, si se mira bien a lo que hoy llamamos Torre de David que es bastante ancha. Imagino que el Cantar de los Cantares se refiería a otra torre más fina y esbelta que ya no existe, a menos que la reina fuera muy gorda y así le gustaran las mujeres a Salomón. De todos modos, en Jerusalén la tradición es más fuerte que la Historia. Aunque hoy nadie duda de que la torre es de los tiempos de Herodes, igual le seguimos llamando Torre de David. Incluso el museo de historia que allí se aloja, se llama Museo de la Torre de David.

El Palacio del Rey Herodes era enorme, ocupaba todo el actual Barrio Armenio. Algunos investigadores especulan que podría ser el Pretorio, sitio nombrdo en los evangelios, donde Poncio Pilato juzgó a Jesús. Aunque según la teoría más conocida, respaldada por la tradición, el Pretorio era otro edificio en otra parte de la ciudad: la Fortaleza Antonia, en el actual Barrio Musulmán. Cuando los romanos tomaron Jerusalén en el año 70 A.D. destruyeron las tres grandes edificaciones de Herodes: el Templo de Jerusalén, el Palacio y la Antonia. Dejaron la Torre de David en pie, tal vez para que quien la viera pudiera hacerse una idea de cuán grandes y espléndidos habían sido esos edificios, cuán terrible fue la destrucción. Para que sirviera de lección y nadie osara volver a revelarse contra los romanos.

Le llamamos también Ciudadela de David (no confundir con el Parque Ciudad de David que es otro sitio). Una ciudadela es una fortificación adicional en la ciudad. Si el enemigo consigue penetrar en los muros, todavía queda otro bastión amurallado donde refugiarse. La Torre de David, reparada y ampliada, cumplió esa función durante siglos. Cuando los cruzados conquistaron Jerusalén en el 1099, masacraron a toda la población de la ciudad sin distinción: judíos, cristianos, y musulmanes. La crónicas cruzadas, algo exageradas, dicen que la sangre llegaba hasta las rodillas de los caballos. Las autoridades de la ciudad se refugiaron en la Torre de David, negociaron su rendición y salieron con vida.

Paseo por Jope


Yaffo en hebreo, Jaffa en inglés, Jope según las traducciones bíblicas al español. Hoy en día es la parte sur de Tel Aviv, como indica el nombre oficial del municipio: Tel Aviv-Yaffo. Pero Tel Aviv es una ciudad nueva, de algo más de cien años, mientras que Jope ronda los cuatro mil años de antigüedad. Desde sus comienzos fue una ciudad puerto sobre el Mar Mediterráneo. De los muchos puertos de la zona, el más cercano a Jerusalén. Por eso, durante siglos, Jope fue la puerta de entrada a la Tierra Santa. Sin duda, un buen lugar para comenzar un itinerario de viaje por Israel.

Caminando por las calles de la antigua Jope, uno se encuentra con varios personajes:


El Profeta Jonás.
El Libro de Jonás, en el Antiguo Testamento, cuenta que Jonás embarcó en Jope. Dios lo envió a Nínive (Una ciudad en la actual Siria), pero Jonás desobedeció y tomó un barco en otra dirección. En el mar se desató una tempestad que amenazaba con hundir la nave con toda su tripulación. Para que no perecieran todos por su pecado, Jonás fue lanzado al agua, donde fue devorado por un gran pez. Tres días y tres noches pasó en el vientre del animal, se arrepintió de su pecado, fue devuelto a tierra y continuó viaje hacia Nínive.

Jonás dentro de la ballena. Imagen de Wikipedia.

El Apostol Pedro.
Hoy en día, para llegar a Israel uno ya no viaja en barco al puerto de Yaffo, lo más común es volar a Ben Gurión. Aunque el tiquete diga que el vuelo es a Tel Aviv, en realidad el aeropuerto está en la ciudad de Lod (en hebreo) o Lida. El Nuevo Testamento, en Hechos de los Apóstoles (capítulos 9 y 10), cuenta que Pedro se encontraba en Lida, de Lida fue a Jope, de Jope siguió a Cesarea Marítima. Quienes aterrizan en Israel, y siguiendo un itinerario clásico continúan a Jope y Cesarea, hacen el mismo camino que hizo Pedro. En Jope Pedro resucitó a un niña llamada Tabita (o Dorcas, varía según la traducción). Se alojó en la casa de Simón el Curtidor, donde tuvo la visión de los animales impuros bajando del cielo sobre un lienzo. Según la tradición católica la casa de Simón el Curtidor estaba donde hoy está la Iglesia de San Pedro. Según la tradición armenia, la ubiación es unos metros más al sur, donde está el faro.

Iglesia de San Pedro.

Napoleón Bonaparte.
Después de que los cruzados fueran derrotados a fines del Siglo XIII, pasaron cuatrocientos años antes de que otro europeo volviera a intentar conquistar la Tierra Santa. En 1799, viniendo desde Egipto, Napoleón conquistó Jope. No consiguió conquistar todo Israel, fue derrotado más tarde en Akko, tuvo que regresarse a Egipto. Cinco años más tarde se convirtió en "Emperador de los franceses", demostrando que uno puede perder una batalla, incluso una guerra, y seguir subiendo de rango.

Napoleón dando la bienvenida a una turista.
Abdul Hamid II.
El último Sultán del Imperio Turco Otomano, cumplía 25 años de su ascenso al trono en 1901, para festejar ordenó construir cien torres de relojes a lo largo y ancho del imperio. De nada le sirvió tanta ostentación cuando fue derrocado unos años después, en 1909. El imperio acabó por desmoronarse después de la Primera Guerra Mundial, al contrario que varias de las torres, que siguen en pie hasta hoy. La más conocida de las que hay en Israel está en Jope. Hay otras en Haifa, Akko y Safed.

La Torre del Reloj en Jope. Imagen de Wikipedia.

Cesarea Marítima y los inicios del cristianismo

Una vez una pareja de peregrinos me pidió quitar la visita a Cesarea Marítima de su itinerario por Tierra Santa: "no nos interesan las ruinas arqueológicas, queremos ver los lugares santos". Yo les expliqué que justamente Cesarea es una visita casi obligatoria para el peregrino cristiano. Si bien hoy en día no tiene iglesias ni es un lugar de culto, es allí en Cesarea donde comenzó la expansión del cristianismo, el puerto donde embarcó la "Buena Noticia" (en griego: "Evangelio"), desde la Provincia de Judea al mundo.


Cesarea Marítima: mucho má que un simple montón de ruinas.

Según Hechos de los Apóstoles, en Cesarea Pedro bautizó al centurión Cornelio, el primer gentil en convertirse a la nueva fe. Cornelio tuvo una visión, un ángel se presentó y le ordenó mandar a llamar a Pedro desde Jope (actual Yaffo, al sur de Tel Aviv). Al día siguiente también Pedro tuvo una visión, vio un manto lleno de animales impuros prohibidos para comer según las leyes alimenticias judías (kashrut) y escuchó una voz que lo incitaba a comer, Pedro se negaba a comer, pero la voz insistía. Pedro se preguntaba por el significado de la visión cuando llegaron los enviados de Cornelio. Un día después se fue con ellos hasta Cesarea. Pedro contó a Cornelio, sus familiares y amigos acerca de Jesús. Cuando terminó de hablar el Espiritu Santo bajó sobre los oyentes, para sorpresa de muchos: 
"Los creyentes convertidos del judaísmo se asombraban al ver que el don del Espíritu Santo también se concedía a los paganos; ya que los oían hablar en diversas lenguas y proclamar la grandeza de Dios. Entonces intervino Pedro: ¿Puede alguien impedir que se bauticen con agua los que han recibido el Espíritu Santo igual que nosotros? Y ordenó que los bautizaran invocando el nombre de Jesucristo" (Hechos 10:45-48). 
Éste es un punto de inflección fundamental en la Historia del cristianismo. Hasta ese momento Jesús y sus discipulos predicaban solamente a los judíos. A partir de entonces se abre la puerta a las naciones, el cristianismo deja de ser una secta minoritaria dentro de judaísmo, para convertise en una religión universal.

Más adelante Pedro volvió a Cesarea Marítima, preso por orden de Herodes (¿Antipas?) con la intención de presentarlo al pueblo luego de la fiesta de Pascua (Hechos 12). La noche anterior al día en que iba a ser presentado se escapó, a pesar de estar encadenado y custodiado por varios soldados. Lo sacó de allí un ángel. Al presentarse en la puerta de la casa de la madre de Juan Marcos, donde se reunía la comunidad de cristianos de Jerusalén, lo recibió una mujer llamada Rosa. Cuando Rosa anunció que Pedro había regresado, al principio la tomaron por loca.

También Pablo de Tarso fue llevado preso a Cesarea. Primero compareció ante el procurador romano Félix (Hechos 23-24), pero Félix se abstuvo de tomar ninguna decisión, lo llamaba con frecuencia esperando que Pablo le ofreciera dinero por su liberación (la corrupción no es ningún invento moderno). Pasaron dos años hasta que Félix fue reemplazado por Porcio Festo. Festo le ofreció ser juzgado en Jerusalén pero Pablo hizo uso de su privilegio como ciudadano romano y apeló al emperador (Hechos 25). Mientras esperaba para ser llevado a juicio en Roma, pasó por Cesarea el Rey Agripas (nieto de Herodes el Grande) que se interesó por su caso, Pablo volvió a exponerlo (Hechos 25-26) y casi logró convencer al rey de hacerse cristiano. Pero ya había apelado al emperador y por lo tanto fue enviado a Roma.

Restos del Palacio de Herodes. Posible residencia de los procuradores romanos
Felix y Festo, además de Poncio Pilatos. 

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El Monte del Templo: breve resumen

Si la ciudad de Jerusalén es el núcleo histórico y religioso de la Tierra Santa, el Monte del Templo es el epicentro de Jerusalén. Según algunas tradiciones es el mismísimo centro del universo, debajo de donde hoy se ubica el Domo de la Roca está la Piedra Fundacional (אבן השתייה), a partir de la cual fue construido el mundo.

Según la tradición judía, sobre esa piedra Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo Isaac (1800 A.C. aprox). Más adelante el Rey Salomón (1000 A.C. aprox.) construyó el Primer Templo y en su centro el Santo Santuario, donde se guardaba el Arca de la Alianza que contenía las Tablas de la Ley. Solamente el Sumo Sacerdote tenía permitido entrar al santuario, una vez al año, en el Día del Perdón, para pedir perdón por los pecados del pueblo. El Primer Templo fue destruido por los babilonios (586 A.C.) y desde entonces el Arca se ha perdido, aunque existen todo tipo de leyendas acerca de su paradero.

Los judíos que retornaron del exilio de Babilonia (536 A.C.), bajo el liderazgo de Zorobabel, comenzaron a construir el Segundo Templo. Los griegos-seleucidas, durante el reinado de Antioco Epifanes profanaron el Templo, pero fueron derrotados por la Revuelta Macabea y el Templo fue reinagurado en el 164 A.C. dando origen a la festividad de Jánuca. Se suele atribuir la gran ampliación del Segundo Templo al Rey Herodes el Grande, aunque si bien los trabajos se iniciaron durante su reinado (20 A.C.), no acabaron hasta los tiempos de su biznieto, Agripa II (64 D.C.). Cuando Jesús visitó Jerusalén el Templo estaba en construcción.

El Segundo Templo en su máxima extensión.
Maqueta de Jerusalén en el Museo de Israel.

Según el Nuevo Testamento, Zacarías, el padre de Juan el Bautista, se encontraba en el Santo Santuario cuando se le apareció un ángel a anunciar que su mujer Isabel estaba embarazada. Jesús de Nazaret estuvo en el Templo al menos varias veces. La primera vez fue presentado en el Templo cuando era un niño recién nacido y fue reconocido por Simón. A los doce años discutió allí con los doctores de la ley. A los treinta y tres, desde el Monte de los Olivos profetizó la destrucción del Templo. Luego expulsó de allí a los mercaderes. En el primer juicio el Sumo Sacerdorte Caifás le preguntó si era cierto que decía que destruiría el Templo y volvería a construirlo en tres días. Caifás sin entender que Jesús se refería a su cuerpo y no al Templo de Jerusalén, lo condenó y lo envió a Poncio Pilatos. En el momento que Jesús murió en la cruz, el velo del Santo Santuario se rasgó.

Para cuando las ampliaciones iniciadas por Herodes fueron terminadas, el Templo se transformó en el recinto sagrado más grande del mundo. Pero sólo dos años más tarde (66 D.C.) estalló la Gran Rebelión de los judíos contra Roma, que concluyó con la destrucción de Jerusalén, la destrucción del Segundo Templo y la segunda expulsión de los judíos (70 D.C.). Los romanos se llevaron a Roma la Menorá, el candelabro de siete brazos que iluminaba el Templo, y otros tesoros. El botín sirvió para financiar la construcción del Coliseo. Eventualmente, el Muro de los Lamentos, uno de los pocos restos del Templo que quedaron en pie, se convirtió en el principal sitio de culto judío en el mundo. Los judíos guardamos luto hasta el día de hoy por la destrucción del Templo: tenemos en el calendario un día de ayuno (Tishá Be-Av), la ceremonia de casamiento termina con el novio rompiendo una copa, las plegarias diarias acaban con la frase "el año próximo en Jerusalén reconstruida", etc. Para el judaísmo la futura llegada del Mesías y la construcción del Tercer Templo están vinculadas.

Soldados romanos cargando la Menorá.
Relieve sobre el Arco de Tito en el Foro de Roma.


Según el Corán, Mahoma (a comienzos del Siglo VII) viajó en el caballo alado Al-Burak hasta la mezquita más lejana (en árabe: Al Aqsa) y subió al cielo para recibir las plegarias de Alá. En el año 691, donde siglos antes había estado el Santo Santuario, el califa Abd al-Malik ibn-Marwan construyó el Domo de la Roca (cúpula dorada), que marca el lugar donde Mahoma ascendió al cielo. Su hijo, El-Walid, construyó la Mezquita de Al-Aqsa (cúpula plateada) en el 715. Los mamelucos (1291-1517) y otomanos (1517-1917) llamaron al Monte del Templo Haram al-Sharif, que significa el noble santuario.

El Domo de la Roca

El Monte del Templo, también conocido como Explanada de las Mezquitas, lugar sagrado tanto para los judíos como para los musulmanes, es uno de los principales focos del actual conflicto árabe-israelí. Uno de los primeros estallidos de violencia del conflicto, los Disturbios de 1929, comenzaron luego del sermón que pronunció allí el Mufti de Jerusalén, Aj Amin Al-Husseini. El Monte del Templo quedó bajo dominio jordano luego de la Guerra de 1948, hasta que fue conquistado por Israel en 1967 durante la Guerra de los Seis Días. Según el acuerdo del Status Quo, Jordania sigue administrando los asuntos civiles y religiosos, mientras que Israel mantiene el control policial. En el año 2000, luego de que el entonces líder de la oposición parlamentaria israelí, Ariel Sharon, visitara el Monte del Templo, estalló la Segunda Intifada o Intifada de Al-Aqsa.

Ciutats maleïdes

Sinagoga de Cafarnaüm de l'època bizantina
(G. Colodro)

Seguint l'exemple de Sodoma, Jesús va maleir tres ciutats i, encara que no immediatament, aquestes tres ciutats van deixar d'existir. Són Corazín, Betsaida i Cafarnaüm.

"Ai de tu, Corazín! Ai de tu, Betsaida! Si a Tir i a Sidó s’haguessin fet els miracles que s’han fet entre vosaltres, ja fa temps que, en senyal de penediment, s’haurien posat cendra i roba de sac i s’haurien convertit. I tu, Cafarnaüm, et penses que seràs enaltida fins al cel? Al país dels morts, baixaràs! Perquè si a Sodoma s’haguessin fet els miracles que s’han fet dins teu, encara avui existiria" (Mateu 11:20-23).

Les tres ciutats maleïdes per Jesús es troben molt a prop geogràficament de la Mar de Galilea. Eren ciutats jueves a les quals Jesús constantment predicava i feia miracles. I s'enfada amb els seus habitants perquè no accepten l'Evangeli.

Durant els períodes romà i bizantí les tres ciutats van ser centres importants de la comunitat jueva, tal com s'observa en les sinagogues trobades a les excavacions arqueològiques de Cafarnaüm i Corazín. Però la maledicció de Jesús, si bé es va fer esperar diversos segles, finalment va arribar. L'any 749 d. C. un terrible terratrèmol va destruir gran part de Terra Santa. Moltes ciutats, entre elles les tres maleïdes per Jesús, van quedar sota terra i mai es van tornar a reconstruir.

Ruïnes de Cafarnaüm (G. Colodro)

Fins al dia d'avui aquestes ciutats romanen deshabitades. Únicament queden les seves ruïnes i restes arqueològiques, com a testimonis de la profecia complerta de Jesús de Natzaret. Ai de tu, Corazín! Ai de tu, Betsaida! Ai de tu, Cafarnaüm!

Beit Jamal

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Pésaj y la institución de la Eucaristía


Este año la denominada Semana Santa cristiana coincide con la fiesta de Pésaj, la Pascua judía. A lo largo de dos mil años todo lo bueno de la historia de Jesús ha sido desjudaizado por la Iglesia y todo lo judío, diabolizado. Por eso, muchos cristianos no conocen la estrecha relación que guardan estas dos festividades. La institución de la Eucaristía en la Ultima Cena, así como otros muchos ritos cristianos, tiene su origen en el judaísmo.

Pésaj es la festividad en la que los judíos conmemoran la salida de Egipto que relata el libro bíblico de Éxodo. Con mano fuerte y brazo extendido el pueblo de Israel fue sacado de la esclavitud y pasó a ser un pueblo libre en su tierra. Jesús, el rabí de Nazaret, ordenó a sus discípulos hacer los preparativos para la Pascua, tal y como está escrito:

"Llegó el día de los Ácimos, cuando había que sacrificar el cordero pascual, y Jesús envió a Pedro y a Juan diciéndoles: -Id y preparad la cena de Pésaj" (Lucas 22:7-8).
Pésaj es una fiesta que requiere una preparación previa. La cena de alabanza -el Séder- está determinada por unas normas que la tradición ha reagrupado en la llamada Hagadá o Relato de Pésaj. Ese mismo orden* fue respetado por Jesús y sus apóstoles durante la celebración del Séder, que más adelante recibiría el nombre de Última Cena.
"Durante la cena Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio (a sus discípulos) diciendo: -Tomad, esto es mi cuerpo. Después tomo un cáliz, dio gracias, se lo pasó a ellos y bebieron todos de él. Y les dijo: -Ésta es mi sangre, la sangre de la alianza, que será derramada por todos. Os aseguro que ya no beberé más más de este fruto de la vid hasta que beba un vino nuevo en el Reino de Dios. Después de haber cantado los himnos, salieron hacia el Monte de los Olivos" (Marcos 14:22-26).
Leemos en el Nuevo Testamento que, tal y como estipula la tradición judía, Jesús realizó durante la cena de Pésaj las bendiciones del pan (pan ácimo o matzá) y del vino. Ese momento ha sido bautizado por el cristianismo como el momento de la institución de la Eucaristía. Jesús parte un trozo de matzá (siguiendo el orden del Séder), lo bendice, lo reparte entre los apóstoles y les ordena "hacer esto en memoria mía" (Lucas 22:19). Y del mismo modo hace con el vino, presente en todas les festividades judías. Posteriormente reza los salmos de Halel y se retira al Monte de los Olivos, donde tendrá lugar la trágica traición de Judas.

La Santa Misa de la Iglesia Católica es el ritual en el que se ofrece el sacramento eucarístico, instituido por Jesús durante la celebración de su último Pésaj. Ello explica el hecho de que en la Misa** estén presentes los mismos elementos que en la Pascua judía: el pan ácimo y el vino. La
hostia tiene su origen indudable en la matzá.

Acercándonos a un ambiente de diálogo interreligioso, podríamos considerar a la Misa como el Pésaj diario de los cristianos.

* Si bien por aquel entonces el Séder no era exactamenter igual al que celebran los judíos de hoy en día, al que se le fueron incorporando tradiciones posteriores a lo largo de los siglos, no hay duda de que la cena realizada por Jesús cumplía con todos los requisitos halájicos de su época. En un acercamiento al personaje histórico de Jesús de Nazaret, queda claro que estuvo inmerso en un contexto judío. 

** Santa Cena (o Cena del Señor) en las congregaciones protestantes.

¡Feliz Semana Santa y Jag Pésaj Sameaj!

Tras los pasos del rabino de Nazaret

 
(Se recomienda visualizar en Full HD) 
 
Cámara y edición: Gabriel Colodro.
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Rabí Yeshúa ben Yosef

El Monte de las Bienaventuranzas, situado en las proximidades del Mar de Galilea, es uno de los lugares más visitados por los cristianos durante su peregrinación por Tierra Santa. Según la tradición cristiana, es el lugar en el que Jesús predicó el llamado Sermón del Monte, que incluye sus principales enseñanzas. La misma tradición relaciona el monte con el lugar en el que Jesús escogió a los doce apóstoles.

Vista del Mar de Galilea y del Valle de Genesaret (Kinéret)
desde el Monte de las Bienaventuranzas

La sección más conocida del Sermón del Monte es la que contiene las Bienaventuranzas. Se trata de nueve oraciones que comienzan con la expresión "bienaventurados" o "dichosos" (Mateo 5:1-11):

Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Dichosos los que sufren, porque ellos serán consolados.
Dichosos los humildes, porque ellos herederán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Dichosos los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por ser justos, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Dichosos seréis cuando os injurien, os persigan y digan contra vosotros toda suerte de calumnias por causa mía.

Los recursos empleados por Jesús para predicar a sus seguidores no son novedosos en la tradición judía. En Salmos 27:10 está escrito: "Y el impío no existirá más. Mirarás al lugar donde estaba y verás que no está más. Pero los humildes heredarán la tierra". Y en Isaías 61 el profeta proclama "buenas nuevas al humilde" para "consolar a los que sufren".

Resulta evidente que Jesús estaba familiarizado con los escritos del salmista y del profeta, ya que se basa en los textos del Tanaj para predicar sus bienaventuranzas. Más adelante, también como parte del Sermón del Monte, Jesús deja clara su postura sobre el judaísmo: "No penséis que he venido a derogar la Torá y los Profetas; no he venido a derogar, sino a cumplir. Porque os aseguro que, mientras no pasen el cielo y la tierra, ni un punto ni una coma desaparecerán de la Torá hasta que todo se cumpla. Por tanto, el que quebrante una sola de estas mitzvot, por pequeña que sea, y lo enseñe así a los hombres será tenido por el menor en el Reino de los Cielos. Pero el que las cumpla y enseñe será tenido por grande en el Reino de los Cielos" (Mateo 5:17-19).

Jesús vino a cumplir la Torá. Y enseña que aquel que quebrante las mitzvot de la Torá será tenido por el menor en el Reino de los Cielos. El versículo del Evangelio de Mateo no deja lugar a dudas: Jesús no vino a abolir la Torá. De este modo Jesús cumplió el mandamiento entregado a Moisés: "No añadiréis ni quitaréis palabra de cuanto os prescribo, sino que guardaréis los mandamientos del Eterno vuestro Dios" (Deuteronomio 4:2).
 
Sermón del Monte, óleo de Carl Heinrich Bloch (siglo XIX)

El Sermón del Monte también incluye la fórmula de la regla de oro del cristianismo: "Por tanto, todo lo que queráis que hagan con vosotros los hombres hacedlo vosotros con ellos, porque en eso consisten la Torá y los Profetas" (Mateo 7:12). Esta fórmula, que resume toda la Ley, fue establecida por Hillel el Sabio varias décadas antes del nacimiento de Jesús.

Cuenta el Talmud de Babilonia que en cierta ocasión un gentil se acercó a Hillel para que le resumiese la Torá en una sola frase. Su respuesta: "No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti. Todo lo demás son comentarios." Hillel fundó en el siglo I a. C. una escuela liberal de interpretación de las escrituras, basada en el cumplimiento de las normas éticas, en la piedad personal, en la humildad y en la preocupación por el prójimo.

¿Pudo Jesús de Nazaret ser discípulo de Hillel el Sabio? Es probable. Sus enseñanzas del Sermón del Monte demuestran que Jesús tenía una importante formación rabínica, y tal vez pertenecía a la escuela de interpretación de la Torá de Hillel, opuesta a las normas rígidas y estrictas de la escuela de Shamái.

La relación entre las bienaventuranzas del cristianismo y la tradición judía también está presente en la liturgia. Existe una oración en el judaísmo compuesta por tres frases que comienzan con las expresión "ashréi", que significa, precisamente, bienaventurados. Esta oración, de acuerdo a la halajá, debe ser pronunciada dos veces en el rezo de la mañana y una vez en el rezo de la tarde, es decir, tres veces por día. Esto implica, curiosamente, que los judíos observantes pronuncian cada día nueve bienaventuranzas, el mismo número de bienaventuranzas que Jesús pronunció en el Sermón del Monte.

Ashréi yoshevéi beiteja, od yehaleluja, sela.
Ashréi haam shekaja lo, ashréi haam she Adonái elohav -
Dichosos los que moran en tu casa, siempre te alaban.
Dichoso el pueblo que está en esa situación; dichoso el pueblo cuyo Dios es Adonái (x3).

Dos mil años de tradición cristiana han conseguido desjudaizar casi por completo la figura de Jesús. Pero lo cierto es que sus enseñanzas bien podrían tener cabida en la Mishná. Y Jesús -Rabí Yeshúa ben Yosef- bien podría ser considerado un taná de renombre en el judaísmo.
 
En el monte, además de disfrutar de una excelente panorámica del Mar de Galilea y del Valle del Kinéret, se puede visitar una iglesia de la Orden Franciscana, financiada por la Italia fascista de Benito Mussolini y diseñada por el famoso arquitecto Antonio Barluzzi. Pero eso ya es tema para otro post. 

Iglesia de las Bienaventuranzas, diseñada por el arquitecto Antonio Barluzzi


El primer cementerio (judeo) cristiano

Iglesia de Dominus Flevit, en el monte de los Olivos

Domingo, 10 de nisán, año 30. Jesús se acerca a Jerusalén desde Jericó montado sobre un asno. El pueblo, formado a ambos lados del camino, lo recibe con ramas de palma y cánticos de alabanza. Pero lo que comienza como una marcha triunfal finaliza cuando Jesús llega al monte de los Olivos y la hermosa vista del Templo de Jerusalén se extiende a sus pies. Una enorme emoción se apodera de él:

"Al acercarse y ver la ciudad lloró por ella, y dijo: -¡Ojalá en este día conocieras tú también el mensaje de paz! Pero está oculto y no puedes verlo. Porque llegará un día en que tus enemigos te roderarán con trincheras, te cercarán, te estrecharán por todas partes, te echarán al suelo, matarán a todos tus habitantes y no dejarán de ti piedra sobre piedra, porque no has conocido el tiempo en el que Dios te ha visitado"
(Lucas 19:41-44).

La Iglesia de Dominus Flevit (el Señor lloró) fue erigida en el lugar donde supuestamente Jesús lloró y profetizó la destrucción del Segundo Templo de Jerusalén, sobre el monte de los Olivos. Durante las excavaciones arqueológicas que precedieron a la construcción de la iglesia (1953-1955) fueron hallados un cementerio, que data de la época romana, y los restos de un antiguo monasterio bizantino. El arquitecto Antonio Barluzzi edificó la actual iglesia saltándose el habitual protocolo eclesial que establece que el ábside debe estar situado en el extremo oriental, es decir al este de la nave central. De este modo los fieles tienen la posibilidad de rezar exactamente en el mismo ángulo en el que Jesús se escontraba cuando se lamentó por el futuro de Jerusalén y, gracias a un enorme ventanal de cristal, contemplar la misma vista. La forma de lágrima de la capilla simboliza el llanto de Jesús por la destrucción de Jerusalén.

Vista de Jerusalén desde Dominus Flevit

En el patio de la iglesia hay un cementerio donde puede apreciarse una gran colección de osarios y sarcófagos. Algunos de esos osarios tienen signos cristianos evidentes, como la cruz o el crismón, lo que ha llevado a los franciscanos, que administran el lugar, a suponer que se trata del cementerio de la primera comunidad judeocristiana de Jerusalén.

La práctica de sepultar a los muertos en osarios comenzó aproximadamente unos treinta años antes del nacimiento de Jesús, más o menos a partir del reinado de Herodes el Grande. Los arqueólogos y teólogos sospechan que la creencia judía en la resurrección del cuerpo instigó a una acumulación y preservación de los huesos para el día del Juicio Final. La destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. puso fin a la tradición cada vez más popular de los osarios antes de que ésta se extendiera más ampliamente. Con lo cual, la existencia de un osario en una tumba es tan fiable como la prueba del carbono-14 para datarla.

Colección de osarios en el cementerio hallado en el patio de Dominus Flevit

El monasterio bizantino descubierto en las excavaciones, sobre el que se encuentra la actual iglesia de Dominus Flevit, solamente demuestra que el lugar estaba habitado por cristianos en el siglo V d.C. Pero el hallazgo de osarios con el símbolo de la cruz y el crismón es, para algunos investigadores, una prueba indiscutible de la existencia de una cultura cristiana ininterrumpida después de la muerte de Jesús.

Jesús con mostaza

La Biblia contiene mensajes universales que trascienden el tiempo y el lugar en que fue escrita. Sin embargo, cada uno de los libros que conforma el compendio está profundamente arraigado en su contexto histórico y geográfico. Una de las tareas principales de un buen guía de turismo en Tierra Santa, si trabaja con un público religioso, consiste en mostrar sobre el terreno el vínculo entre las escrituras y su geografía. No me refiero solamente a identificar los sitios donde según la tradición ocurrió tal o cual episodio bíblico. Hablo de la geografía en el sentido más amplio: cómo influye en cada relato el clima, la topografía, la fauna, la flora, etc. La Biblia está repleta de metáforas, comparaciones, parábolas y otras figuras literarias sobre flores, frutos, árboles y arbustos, que se entienden más cabalmente si uno observa la flora local. Mis ejemplos favoritos: Jesús acerca de la fe y la mostaza.

Mateo 17:15-20

Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece muchísimo; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua. Y lo he traído a tus discípulos, pero no le han podido sanar. Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá. Y reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y éste quedó sano desde aquella hora. Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.
Es interesante notar que Jesús escoge para su comparación una de las plantas silvestres más comunes del país. Cuando florece, de enero a marzo más o menos, se la puede ver por todas partes tiñendo de ese típico tono de amarillo los valles y colinas, los parques y los terrenos baldíos.



Lucas 13:18-19
Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé? Es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su huerto; y creció, y se hizo árbol grande, y las aves del cielo anidaron en sus ramas.
El mencionado reino de los cielos debe ser algo muy grandioso y descomunal, si se tiene en cuenta que normalmente la mostaza mide unos 30 a 60 centímetros.



Fotos tomadas de aquí y aquí.

Cuerpo y alma

Cuenta el Evangelio de Lucas, capítulo 24, que iban dos discípulos de Jesús camino de Jerusalén a Emaus. Venían de visitar la tumba del Señor crucificado tres días antes en Jerusalén, la encontraron vacía. Iban charlando sobre aquel misterio, cuando de pronto Jesús se les apareció, pero ellos no lo reconocieron. Jesús los regañó por su falta de fe, finalmente sus ojos se abrieron y admitieron el milagro. Uno de los dos, llamado Cleopas, invitó a Jesús a cenar con ellos a su casa en Emaus.

Durante siglos, generaciones de eruditos se han estrujado los sesos tratando de determinar dónde queda la dichosa Emaus, el lugar donde Jesús hizo su primer acto de presencia al resucitar, sin duda uno de los acontecimientos más significativos del Nuevo Testamento. La dificultad se debe a que distintos manuscritos de los evangelios indican dos distancias diferentes entre Jerusalén y Emaus. En algunas versiones se dice que la distancia es de 60 estadios (Un estadio = 184 metros, total 11 kilómetros aprox), en otras se dice 160 estadios (30 kilómetros aprox). Y eso sin mencionar otras fuentes fuera de los evangelios que complican la identificación aún más.

Nada menos que cuatro sitios diferentes han sido identificados como Emaus. En dos de ellos fueron erigidas iglesias que conmemoran el lugar del milagro. La primera donde se encontraba la ciudad romana Nicópolis, la segunda donde hoy se encuentra la aldea árabe Abu Gosh. Yo me quedo con la primera por una obvia razón. ¿Qué es lo primero que haría cualquier persona crucificada y sepultada, al mismo instante de verse libre luego de tres días? ¡Ir corriendo al baño! ¡Imaginen qué gran alivio debe haber sentido Jesús! O al menos eso fue lo que pensé al encontrarme allí con este cartel:

Está claro que aquí es el verdadero Emaus.

Y ahora dejando de lado el chiste, vale la pena visitar Emaus, admirar los restos de su basílica bizantina y el museo con mosaicos de la misma. La entrada cuesta sólo 5 shekels por persona. Se puede dedicar el día a un paseo temático incluyendo otros sitios cercanos, como el Monasterio de Latrún y las iglesias de Abu Gosh. Que también puede ser un paseo culinario, Abu Gosh es famosa por el humus de sus restaurantes y en Latrún los monjes venden el vino que ellos mismos producen.

Tel Aviv no es un tel

Imaginemos una ciudad muy antigua que se encuentra a poca altura. Llega un invasor desde tierras lejanas y arrasa con la ciudad. Los sobrevivientes vuelven a construir la ciudad en el mismo lugar, cubren con tierra las ruinas que dejó el invasor y construyen por encima. Un siglo más tarde un terremoto destruye de nuevo la ciudad. Otra vez más, la ciudad es construida encima de las ruinas que a su vez están arriba de otras ruinas anteriores. Dos siglos más tarde ocurre un incendio y la ciudad vuelve ser destruida. De nuevo, vuelta a empezar. Cada vez que la ciudad es reconstruida sobre una nueva capa de ruinas va subiendo en altura. Así se forma lo que en arqueología se denomina tel. Una colina formada no por la naturaleza, sino por la acumulación de capas de ruinas de edificios construidos por el hombre. Los tels son un fenómeno muy raro en el mundo, los hay en el Medio Oriente aunque tampoco son muy frecuentes. Sin embargo en Israel los hay por decenas.

El ejemplo más impresionante es el de Meguido. Asentamiento destruido y vuelto a construir no menos de 25 veces. Sí, han leído bien, 25 veces. La última vez hace más de 2500 años. Quizás no sea casualidad que justamente en ese lugar, que ha visto tanta destrucción, es donde según la fe cristiana comenzará el fin del mundo, la gran batalla final entre el bien y el mal. En hebreo lo llamamos Tel Meguido o Ar Meguido, y fue traducido al griego como Armagedón en el Nuevo Testamento (Apocalipsis de San Juan). Un lugar que vale la pena visitar. Recomiendo no esperar hasta que estalle la guerra entre Gog y Magog para la visita.

Para conocer el Armagedon no hace falta un transbordador espacial,
alcanza con un avión que lo lleve a Israel.


¿Por qué construyeron la ciudad tantas veces en el mismo lugar donde fue destruida? No fue por masoquismo. La ubicación era excelente, ya que reunía las cuatro condiciones: su altura en medio de un valle le otorgaba una importante ventaja estratégica para su defensa militar (1); contaba con su propia fuente de agua potable (2); con buenas tierras para la agricultura (3); sobre el camino (4) internacional que une a Egipto con Mesopotamia. A modo de comparación, Jerusalén en la antigüedad sólo cumplía con una de esas condiciones: el agua (gracias al manantial Guijón). En la Tierra de Israel eran pocos los sitios que reunían las condiciones, no había mucho de donde elegir. Por eso la gente volvía a instalarse en los mismos lugares cuando eran arrasados y por eso se formaron tantos tels. Pero no es el caso de Tel Aviv, que fue construida por primera vez en 1909 al nivel del mar. ¿Por qué se llama Tel Aviv entonces? Eso es tema para otro post.

Esto no es una pipa un tel


Aunque Meguido sea quizás el tel más importante por la asombrosa cantidad de capas y su significado religioso, a mí personalmente los que más me gustan son Tel Dan y Tel Banias (Cesaria de Filipo). Me encanta cómo las ruinas de distintos períodos se mezclan con la tupida vegetación que las cubre casi por completo. Como si las ruinas se asomaran de entre las entrañas de la tierra para enviarnos saludos desde tiempos remotos. Los arqueólogos no han destapado más que un porcentaje diminuto, ¡quién sabe cuántos tesoros queden escondidos bajo las raíces de esos arboles!

Esto sí es un tel: Tel Dan.

En la foto se ve parte de un altar del siglo VIII a. C.
construido según el modelo del Templo de Salomón.