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La Torre de David

Torre de David. Imagen de Wikipedia.

La Torre de David es una de las imágenes icónicas de Jerusalén. Está ubicada dentro de los muros de la Ciudad Antigua, en el Barrio Armenio. A pesar de su nombre, no tiene absolutamente nada que ver con el Rey David. Fue construida por el Rey Herodes, una de tres torres de vigilancia en la esquina de su palacio. Entre el Rey David (Siglo X A.C.) y el Rey Herodes (Siglo I A.C.) hay casi mil años de diferencia. ¿Por qué entonces la llamamos Torre de David? Cuando los cruzados llegaron a Jerusalén en el Siglo XI vieron una gran torre a la entrada a Jerusalén y así razonaron: Jerusalén es la Ciudad del gran Rey David, una torre tan imponente tiene que ser la Torre de David. No sabían que Jerusalén en tiempos de David estaba uno cientos de metros hacia el este (donde hoy se encuentra el Parque Ciudad de David). Los cruzados llegaron a Jerusalén impulsados por un gran fervor religioso, iban identificando sobre el terreno los sitios nombrados en las escrituras, no siempre con gran acierto.

La Torre de David es mecionada en el Cantar de los Cantares, en el Antiguo Testamento. En la tradición judía, el Cantar de los Cantares suele ser interpretado como una alegoría del amor entre Dios y el Pueblo de Israel. A un nivel no tan espiritual, se puede leer como poesía erótica entre dos amantes: el Rey Salomón y la Reina de Saba. Entre otras alabanzas a la hermosura de la Reina de Saba, el Rey Salomon le dice: "tu cuello es como la Torre de David" (Cantares 4:4). Un piropo un tanto extraño, si se mira bien a lo que hoy llamamos Torre de David que es bastante ancha. Imagino que el Cantar de los Cantares se refiería a otra torre más fina y esbelta que ya no existe, a menos que la reina fuera muy gorda y así le gustaran las mujeres a Salomón. De todos modos, en Jerusalén la tradición es más fuerte que la Historia. Aunque hoy nadie duda de que la torre es de los tiempos de Herodes, igual le seguimos llamando Torre de David. Incluso el museo de historia que allí se aloja, se llama Museo de la Torre de David.

El Palacio del Rey Herodes era enorme, ocupaba todo el actual Barrio Armenio. Algunos investigadores especulan que podría ser el Pretorio, sitio nombrdo en los evangelios, donde Poncio Pilato juzgó a Jesús. Aunque según la teoría más conocida, respaldada por la tradición, el Pretorio era otro edificio en otra parte de la ciudad: la Fortaleza Antonia, en el actual Barrio Musulmán. Cuando los romanos tomaron Jerusalén en el año 70 A.D. destruyeron las tres grandes edificaciones de Herodes: el Templo de Jerusalén, el Palacio y la Antonia. Dejaron la Torre de David en pie, tal vez para que quien la viera pudiera hacerse una idea de cuán grandes y espléndidos habían sido esos edificios, cuán terrible fue la destrucción. Para que sirviera de lección y nadie osara volver a revelarse contra los romanos.

Le llamamos también Ciudadela de David (no confundir con el Parque Ciudad de David que es otro sitio). Una ciudadela es una fortificación adicional en la ciudad. Si el enemigo consigue penetrar en los muros, todavía queda otro bastión amurallado donde refugiarse. La Torre de David, reparada y ampliada, cumplió esa función durante siglos. Cuando los cruzados conquistaron Jerusalén en el 1099, masacraron a toda la población de la ciudad sin distinción: judíos, cristianos, y musulmanes. La crónicas cruzadas, algo exageradas, dicen que la sangre llegaba hasta las rodillas de los caballos. Las autoridades de la ciudad se refugiaron en la Torre de David, negociaron su rendición y salieron con vida.

Dónde queda la Cueva de Elías

En la ciudad de Haifa, sobre el Monte Carmelo, hay dos sitios distintos y cercanos entre sí, ambos conocidos como "La Cueva de Elías". Una de las cuevas está dentro de una antigua sinagoga, la otra dentro de la Iglesia Carmelita Stella Maris. Ninguno de los dos sitios encaja claramente con lo que dice la Biblia.

Cueva de Elías. Versión Judía. Imagen de Wikipedia.

Cueva de Elías. Versión Católica. Imagen de Wikipedia.

Si no me equivoco, la única vez que se menciona a Elías entrando a una cueva es en 1 Reyes 19:9. En la entrada a la cueva Elías habla con Dios, Elías le comunica su frustración por los pecados del pueblo de Israel que adora a dioses ajenos. Dios anuncia a Elías el castigo que recibirá Israel, guerras terribles a las que sobreviran los pocos que no pecaron. Para llegar hasta esa cueva, Elías sale desde las cercanías de Beersheva, un ángel lo alimenta antes de emprender su marcha, luego Elías camina durante cuarenta días sin comer. Tanto tiempo sin comer hace suponer que atraviesa un enorme desierto donde no es fácil encontrar comida. El camino al Monte Carmelo no es tan largo ni tan inhóspito. La cueva mencionada en este pasaje no puede estar en el Monte Carmelo. Está escrito explícitamente que llega a "Horeb, el Monte de Dios" (1 Reyes 19:8). Horeb es probablemente otro nombre del Monte Sinaí. Habría que buscar dicha cueva en el desierto del Sinaí, en Egipto, no en la ciudad de Haifa, Israel.

Otra interpretación que he escuchado de boca de colegas, a la que me suelo limitar para simplificar el tema: la Cueva de Elías sería el sitio donde el profeta se escondió del Rey Acab (1 Reyes 17). Elías había anunciado que no llovería hasta que él lo dijera, como castigo al pueblo por su idolatría. El Rey Acab muy enojado lo quiere matar, Elías huye a un lugar tan aislado, que su único alimento es la comida que le llevan cuervos enviados por Dios. No está escrito explicitamente que Elías recibiera a los cuervos en una cueva, pero podría ser, una cueva sería un buen lugar para un fugitivo oculto. El problema es que está escrito que Elías bebía de un arroyo de agua llamado Querit, ubicado al este del Río Jordán. La ciudad de Haifa está junto al Mediterráneo, al occidente del Jordán, y no hay arroyo junto a ninguna de las dos cuevas.

Una tercera interpretación: no son cuevas de Elías sino las Cuevas de los Profetas. Abdías, criado del rey Acab, había escondido a cien profetas de Jehová en dos cuevas, de cincuenta en cincuenta (1 Reyes 18). En ese caso la ubicación geográfica me parece más razonable, Abdías podría haber escondido a los profetas en el Monte Carmelo, apartados de la ciudad de Samaria, capital del Reino de Israel en tiempos de Acab. Cuando Elías y Abdías se encuentran, Elías ordena congregar a todo el pueblo en el Monte Carmelo para su contienda contra los Profetas del Baal. Pero los dos lugares llamados Cueva de Elías son demasiado pequeños, dudo que se pudieran alojar cincuenta personas en cada uno.

Si descartamos las tradiciones judía y católica en la ciudad de Haifa, hay una tercera opción siguiendo la tradición griega ortodoxa: El Monasterio de San Jorge de Coziba en el arroyo Quelt (Wadi Qelt), cerca de la ciudad de Jericó, en la zona del Desierto de Judea. La tradición dice que el arroyo Quelt es el arroyo Querit del que bebía el profeta Elías. La similitud entre los nombres puede hacer creer que el arroyo Quelt preserva el nombre bíblico y se trata de una variación del mismo nombre. Una bonita teoría, pero la ubicación sigue sin encajar, Wadi Qelt está al occidente del Río Jordán, mientras que el arroyo Querit hay que buscarlo al este del Jordán, en el actual Reino de Jordania. Según otra versión, Elías pasó por donde está el monasterio cuando iba de camino a la Península del Sinaí. Pero el monasterio no queda de paso de Beersheva al Sinaí (al sur), está en dirección casi diametralmente opuesta (noreste). Supongo que cuarenta días le alcanzarían para tomar un rodeo.

Monasterio de San Jorge de Coziba. Imagen de Wikipedia.

Resumiendo: ninguna de las tradiciones concuerda con las escrituras. La cueva junto a la cual Elías habla con Dios hay que buscarla en Egipto. El lugar donde Elías es alimentado por los cuervos habría que buscarlo en Jordania. Las cuevas donde se esconden los otros cien profetas de Jehová, podrían estar en el Monte Carmelo o en otra parte, habría que buscar dos cuevas de mayor tamaño.

Los nombres del Mar Muerto


Mar Muerto (del latín Mare Mortum), es el nombre más común en idiomas occidentales, como el español o el inglés (Dead Sea). Se debe a que no tiene peces, ninguna forma de vida puede sobrevivir a su alto nivel de salinidad (34%), diez veces superior al del oceano. Fuentes griegas como Aristóteles y Jerónimo de Cardia, mencionaban un lago con cualidades extraordinarias ya en el Siglo IV A.C.

Otro nombre que aparece en fuentes greco-romanas: Mar de Asflato (del latín Asphaltites). Distintos geógrafos e historiadoes griegos y romanos, cuentan que grandes bloques de asfalto solían flotar en el Mar Muerto. Los pobladores de la zona los construían balsas para llevarlos a la orillas y vender el material. El asfalto tenía varios usos, por ejemplo: servía para reparar e impermeabilizar barcos, se vendía a Egipto donde se usaba para la momificación de cadavares. Galeno, uno de los más influyents médicos de la antigüedad, mencionaba sus cualidades curativas. El famoso historiador Flavio Josefo, cuenta que era uno de los ingredientes para la fabricación del misterioso perfume de Ein Guedi.

Por supuesto, antes de los escritos en griego y latín, aparece en la Biblia con otros nombres en hebreo. Por primera vez en Génesis 14, como Valle de Sidim (Emek Sidim) o Mar de la Sal (Yam Hamelaj), el lugar donde lucharon varios reyes y donde cayó prisionero Lot, el sobrino de Abraham.
Curiosamente, también este capítulo menciona el asfalto: "Y el valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto; y cuando huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, algunos cayeron allí" (Génesis 14:10, RV1960). Yam Hamelaj (Mar Salado o Mar de la Sal), es el nombre que se sigue usando hoy en día en hebreo moderno.

Los otros nombres del hebreo bíblico, Mar del Aravá (Yam HaAravá) y Mar Oriental (HaYam HaKadmoní), tienen que ver con su ubicación geográfica. Hoy en día decimos que el Mar Muerto está en el Desierto de Judea, Aravá le llamamos a otra zona desértica de Israel que está al sur del Mar Muerto. Pero supongo (no estoy seguro) que en tiempos bíblicos el término Aravá incluía tambien la zona del Mar Muerto. El nombre Mar Oriental parece más claro, el Mar Muerto y el Río Jordán marcan el límite este de la Tierra Prometida, así como el Mar Mediterráneo marca el límite occidental. Yam HaKadmoní, podría traducirse también más literalmente como "Mar de Adelante". En la antigüedad se consideraba que el oriente está adelante, de ahí viene la palabra orientación. Orientarse es entender dónde uno está ubicado, entender dónde es "adelante" y por lo tanto dónde es "atrás". En contraste al "Mar de Adelante", el Mar Mediterráneo es llamado Yam HaAjarón (Deuteronomo 11:24), que significa "Mar de Atrás", "Mar Último" o Mar Occidental.

En árabe, al igual que en otras lenguas, el nombre más común es Mar Muerto (al-Bahr al-Mayyit). Pero también tiene otros nombres relacionados con los pasajes del Corán (Sura 26) y la Biblia (Génesis 19), que relatan la destrucción de Sodoma y Gomorra. Para los musulmanes, Lot fue un profeta enviado para advertir a los habitantes de Sodoma que obedecieran a Alá y dejaran el pecado. Pero sus vecinos no creyeron y Sodoma fue destruida. Antes de la destrucción, Lot huyó a la ciudad de Zoar. De ahí provienen los nombres Mar de Lot (Baḥr Luṭ) y Mar de Zoar.

En el post anterior comentaba que el Mar Muerto se está secando. ¿Que pasará con el Mar Muerto, Mar de Asfalto, Mar de la Sal, Mar del Aravá, Mar Oriental, Mar de Lot o Mar de Zoar? El profeta Ezequiel, pronostica que en el fin de los tiempos un río saldrá desde el Templo de Jerusalén, fluirá hacia el oriente, llegará al mar y lo volverá dulce. Tendrá tantos peces como el "Mar Grande" (Mar Mediterráneo), aunque también quedarán pozos salados (Ezequiel 47:1-12).

Qué es el Muro de los Lamentos

Muro de los Lamentos o Muro Occidental. Fotógrafo: Gabriel Colodro.

Hace dos mil años, el Rey Herodes comunicó a los ancianos de la ciudad que quería agrandar el Templo de Jerusalén, pues no era tan grande ni tan magnífico como en los días del Rey Salomón. El Rey Salomón había construido el Primer Templo aproximadamente en el año 1000 A.C. El Templo de Salomón fue destruido por los babilonios en el 586 A.C. Unas décadas más tarde, cuando los judíos regresaron del exilio de Babilonia a Jerusalén, construyeron el Segundo Templo. Herodes quería ampliar el Segundo Templo, aunque su plan eran tan ambicioso, que el Monte Moriá o Monte del Templo, no era lo suficientemente grande para el Templo que pretendía construir. Herodes no era de esos que dejara que minucias como la madre naturaleza impidieran sus colosales planes arquitectónicos (véase por ejemplo: el puerto de Cesarea Marítima). Así que agrandó el monte artificialmente: lo rodeó de cuatro muros, lo aplanó donde quedaba más alto que los muros, rellenó el espacio entre el monte y los muros hasta dejar una superficie llana. Por eso cuando hoy miramos hacia el Monte del Templo desde el Monte de los Olivos, no vemos una colina sino una plataforma plana.

El Templo de Jerusalén, sobre una plataforma plana, rodeada de cuatro muros.
Maqueta de Jerusalén a fines del período del Segundo Templo, Museo de Israel.

El Muro de los Lamentos es un pequeño resto de uno de los muros que construyó Herodes, el muro que estaba al oeste del Templo, por eso se lo conoce también como Muro Occidental. El muro de Herodes era mucho más grande, cerca de 500 metros de largo y 30 de alto, la pequeña parte que hoy llamamos Muro Occidental es la mitad de alto y tiene sólo 70 metros de largo (sin contar las partes que están bajo tierra y se ven en los túneles, etc). Originalmente no era una parte integral del templo propiamente dicho, no tenía una función religiosa sino de ingeniería: sostener la plataforma sobre la cual se eregía el Templo. Pero después que el Segundo Templo fue destruido por los romanos en el 70 D.C. fue una de las pocas partes que quedó en pie. No la única, pero sí la más cercana al Lugar Santísimo o Santo Santuario, la parte más sagrada del Templo, donde sólo entraba el Sumo Sacerdote una vez al año, en Yom Kipur, a pedir perdón por los pecados del Pueblo de Israel (y donde hoy en día está el Domo de la Roca con su cúpula dorada). Por eso, con el tiempo, el Muro de los Lamentos se fue transformando en lugar de oración, hasta convertirse en el principal sitio de culto del mundo para el pueblo judío. Aunque el lugar más sagrado sigue sin ser el muro en sí mismo, sino el Lugar Santísimo que está detrás.

El Domo de la Roca, construido en el 691 D.C.
Donde antes estaba el Santo Santuario.

¿De qué nos lamentamos en el Muro de los Lamentos? De la destrucción del Templo, la destrucción de Jerusalén y la expulsión de los judíos. Los judíos mantenemos hasta la actualidad costumbres de luto para lamentar la destrucción de Jerusalén. Un día al año de ayuno, Tishá Beav, para recordar la caida de los dos templos, el primero y el segundo, y otras desgracias acontecidas a nuestro pueblo casi en la misma fecha (no confundir con Yom Kipur o Día del Perdón, otra fecha en la que también se ayuna). Cuando una pareja judía se casa, la ceremonia termina con el novio pisando y rompiendo una copa, simbolizando la destrucción de Jerusalén. Antes de pisar la copa el novio recita el Salmo 137: "Si me olvidare de ti Jerusalén, se olvide mi mano derecha, se pegue mi lengua al paladar, si no recordare, si no pusiere a Jerusalén por encima de mi propia alegría" (traducción propia). Tan central es el recuerdo de la destrucción de Jerusalén, que incluso lo ponemos por encima de nuestra alegía (על ראש שמחתי), incluso en el día más alegre de nuestras vidas (bueno... depende... con quién se case uno, pero supongamos que es el día más alegre). El mismo salmo también se recita antes de la circunsición, cuando se celebra el nacimiento de un hijo varón.

Se acostumbra dejar papelitos con peticiones en los orificios del muro. No sólo los judíos, también gente de otras naciones y creencias. Cuando Salomón construyó el Primer Templo, pidió a Dios que cupliera allí todas las peticiones, incluyendo las de los extranjeros. "Asimismo el extranjero, que no es de tu pueblo Israel, que viniere de lejanas tierras a causa de tu nombre (pues oirán de tu gran nombre, de tu mano fuerte y de tu brazo extendido), y viniere a orar a esta casa, tú oirás en los cielos, en el lugar de tu morada, y harás conforme a todo aquello por lo cual el extranjero hubiere clamado a ti, para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre y te teman, como tu pueblo Israel, y entiendan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo edifiqué." 1 Reyes 8:41-43 (RV 1960).

Dejando una petición en el Muro.

Paseo por Jope


Yaffo en hebreo, Jaffa en inglés, Jope según las traducciones bíblicas al español. Hoy en día es la parte sur de Tel Aviv, como indica el nombre oficial del municipio: Tel Aviv-Yaffo. Pero Tel Aviv es una ciudad nueva, de algo más de cien años, mientras que Jope ronda los cuatro mil años de antigüedad. Desde sus comienzos fue una ciudad puerto sobre el Mar Mediterráneo. De los muchos puertos de la zona, el más cercano a Jerusalén. Por eso, durante siglos, Jope fue la puerta de entrada a la Tierra Santa. Sin duda, un buen lugar para comenzar un itinerario de viaje por Israel.

Caminando por las calles de la antigua Jope, uno se encuentra con varios personajes:


El Profeta Jonás.
El Libro de Jonás, en el Antiguo Testamento, cuenta que Jonás embarcó en Jope. Dios lo envió a Nínive (Una ciudad en la actual Siria), pero Jonás desobedeció y tomó un barco en otra dirección. En el mar se desató una tempestad que amenazaba con hundir la nave con toda su tripulación. Para que no perecieran todos por su pecado, Jonás fue lanzado al agua, donde fue devorado por un gran pez. Tres días y tres noches pasó en el vientre del animal, se arrepintió de su pecado, fue devuelto a tierra y continuó viaje hacia Nínive.

Jonás dentro de la ballena. Imagen de Wikipedia.

El Apostol Pedro.
Hoy en día, para llegar a Israel uno ya no viaja en barco al puerto de Yaffo, lo más común es volar a Ben Gurión. Aunque el tiquete diga que el vuelo es a Tel Aviv, en realidad el aeropuerto está en la ciudad de Lod (en hebreo) o Lida. El Nuevo Testamento, en Hechos de los Apóstoles (capítulos 9 y 10), cuenta que Pedro se encontraba en Lida, de Lida fue a Jope, de Jope siguió a Cesarea Marítima. Quienes aterrizan en Israel, y siguiendo un itinerario clásico continúan a Jope y Cesarea, hacen el mismo camino que hizo Pedro. En Jope Pedro resucitó a un niña llamada Tabita (o Dorcas, varía según la traducción). Se alojó en la casa de Simón el Curtidor, donde tuvo la visión de los animales impuros bajando del cielo sobre un lienzo. Según la tradición católica la casa de Simón el Curtidor estaba donde hoy está la Iglesia de San Pedro. Según la tradición armenia, la ubiación es unos metros más al sur, donde está el faro.

Iglesia de San Pedro.

Napoleón Bonaparte.
Después de que los cruzados fueran derrotados a fines del Siglo XIII, pasaron cuatrocientos años antes de que otro europeo volviera a intentar conquistar la Tierra Santa. En 1799, viniendo desde Egipto, Napoleón conquistó Jope. No consiguió conquistar todo Israel, fue derrotado más tarde en Akko, tuvo que regresarse a Egipto. Cinco años más tarde se convirtió en "Emperador de los franceses", demostrando que uno puede perder una batalla, incluso una guerra, y seguir subiendo de rango.

Napoleón dando la bienvenida a una turista.
Abdul Hamid II.
El último Sultán del Imperio Turco Otomano, cumplía 25 años de su ascenso al trono en 1901, para festejar ordenó construir cien torres de relojes a lo largo y ancho del imperio. De nada le sirvió tanta ostentación cuando fue derrocado unos años después, en 1909. El imperio acabó por desmoronarse después de la Primera Guerra Mundial, al contrario que varias de las torres, que siguen en pie hasta hoy. La más conocida de las que hay en Israel está en Jope. Hay otras en Haifa, Akko y Safed.

La Torre del Reloj en Jope. Imagen de Wikipedia.

Así dijo Ciro

El Cilindro de Ciro (539 A.C.): uno de los documentos más importantes de la historia del pueblo judío y de la humanidad. Otra entrega de nuestra serie "Quién ganó", esta vez directo desde el Museo Británico en Londres:




"Así dice Ciro, rey de los persas: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y él me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. Quien haya entre vosotros de todo su pueblo, sea Jehová su Dios con él, y suba." Crónicas 36:23

(VII) El periodo de entretemplos

Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos y llorábamos recordando a Sion
(Salmos 137:1).

La destrucción de Jerusalén y el asesinato de Guedalia (año 586 a. C.) marcaron el fin de la autonomía judía en la tierra de Israel. Terminaba de este modo el periodo del Primer Templo y comenzaba el exilio en Babilonia.  

¿Cómo vivían los judíos en Babilonia? ¿Cuáles fueron sus elementos de identidad? ¿Qué los distinguía como judíos y los diferenciaba de la población local? El Tanaj no ofrece muchos detalles sobre la vida de los exiliados -se limita a decir que lloraban junto a los ríos de Babilonia "recordando a Sion"- y las fuentes extrabíblicas sobre esta época escasean. 

Existe, sin embargo, un archivo compuesto por más de 100 tablillas de escritura cuneiforme que datan de los siglos VI-V a. C. Se trata de una colección de documentos legales que reflejan las transacciones comerciales, casas y campos de arrendamiento, direcciones y herencias de los exiliados de Judá que se habían establecido en varios asentamientos entre los ríos Tigris y Éufrates. El archivo se llama Al Yahudu en referencia al nombre que las fuentes babilónicas utilizaban para describir Jerusalén. Al Yahudu era la nueva Jerusalén de Babilonia, la principal ciudad judía en el exilio.

En el archivo de Al Yahudu, que contiene decenas de nombres propios, la identidad judía de los exiliados se manifiesta en el uso de los elementos teofóricos Yahu o El en los nombres. De este modo, aparecen con bastante frecuencia nombres como Shemayahu, Netanyahu o Shaaltiel. Estos mismos documentos demuestran, sin embargo, que a partir de la segunda generación de exiliados -aquellos que nacieron ya en Babilonia-, comenzó a producirse una combinación teofórica judeo-babilónica en los nombres (Nabu Utzur ben Delayahu, Nabu Sar Utzur ben Shaaltiel).

Este fenómeno refleja claramente la tensión entre, por un lado, el intento de preservar la cultura judía en el exilio y, por otro, la necesidad -en ocasiones también la voluntad- de integración en la sociedad babilónica. En este sentido, la vida judía en Babilonia parece haberse visto fuertemente influenciada por la carta que envío el profeta Jeremías a los exiliados a principios del siglo VI a. C.:

Construid casas y vivid en ellas, plantad huertos y comed el fruto de ellos. Tomad mujeres y engendrad hijos e hijas, y tomad mujeres para vuestros hijos y dad vuestras hijas a maridos, para que críen hijos e hijas, y multiplicaos ahí, y no os dejéis disminuir (Jeremías 29:5-6).

(VI) La conquista de Nabucodonosor y el asesinato de Guedalia

El rey Sedequías, hijo del reformador Josías, forjó una alianza con Egipto y se rebeló en contra de Babilonia en el año 589 a. C., negándose a pagar tributo al rey Nabucodonosor. Se desconoce el verdadero alcance de esta rebelión, pero Sedequías y sus asesores nunca se hubiesen atrevido a declararle la guerra a Babilonia, que ya había vencido a Judá con anterioridad, sin el apoyo de una gran coalición formada por otros reinos de la región, como Tiro, Sidón, Amón o Moab. Nabucodonosor tomó represalias militares para sofocar la rebelión, y el 10 de tevet del año 588 a. C. sitió la capital del reino de Judá. 

Y ocurrió en el mes décimo, el día diez del mes, que vino Nabucodonosor rey de Babilonia, él y todo su ejército, contra Jerusalén, y acamparon frente a la ciudad y construyeron torres a su alrededor, de modo que la ciudad fue sitiada en el año onceno del rey Sedequías (Jeremías 52:4-5).

Un año y medio después, el 9 de av del año 586 a. C., habiendo derribado las murallas de Jerusalén, quemó el ejército de Nabucodonosor el Templo de Salomón.


Torre de vigilancia israelita destruida durante la conquista de Babilonia alrededor de la cual se han encontrado restos de flechas del ejército de Nabucodonosor (586 a. C.)

Al terminar la guerra, y como castigo por haberse sublevado, los líderes judíos fueron deportados a Babilonia. En Judá, ya sin Templo, Nabucodonosor escogió a un antiguo asesor de Sedequías llamado Guedalia ben Ajikam -que al parecer se había opuesto a la rebelión desde el principio- para gobernar a la población rural que no había sido exiliada. Pero Guedalia no era miembro de la dinastía davídica y el pueblo no aceptó su nombramiento. El 3 de tishrei del 586 a. C., dos meses después de la destrucción del Templo, Guedalia fue asesinado por un grupo de judíos opositores.

Tras el asesinato de Guedalia, la mitad de los campesinos de Judá huyeron a Egipto llevándose consigo al profeta Jeremías en contra de su propia voluntad. La otra mitad, para demostrarle lealtad al rey Nabucodonosor, decidió trasladarse a Babilonia. De este modo quedó la tierra de Judá desolada* durante un periodo de 70 años, sin judíos y sin Templo.

* El ayuno de Guedalia, instituido por los sabios de la siguiente generación, no conmemora el asesinato de Guedalia, sino la pérdida de la autonomía judía en Israel y la desolación de la tierra que duró 70 años.

(V) ¿Existió el Primer Templo de Jerusalén?

El Templo de Salomón siempre ha cautivado la imaginación de arqueólogos e historiadores. La Biblia es su única fuente, y los restos arqueológicos que atestiguan su existencia son escasos y tardíos. Una de las mayores controversias en el campo de la arqueología bíblica es la que genera el estudio de la monarquía unificada en cuyo periodo, según la tradición, fue construido el Primer Templo de Jerusalén.

En Israel, la disputa académica gira en torno a dos objetos de investigación principales: la existencia de una casa real davídica y, por otro lado, la existencia del reino de David. Y hacer esta distinción es importante. Porque es posible que haya existido un líder llamado David, pero que su reino, sin embargo, no alcanzara la extensión y el esplendor descritos en los libros de la Biblia. Una inscripción del siglo IX a. C. hallada en el yacimiento de Tel Dan confirma que ya existía una casa real vinculada al nombre de David cien años después de la muerte de Salomón.


La Estela de Dan descubierta en 1993
en la que se lee la inscripción "casa de David"

Los arqueólogos de la Universidad Hebrea de Jerusalén tienden a ser favorables a la existencia del reino de David de acuerdo a las descripciones del Tanaj. Por el contrario, los arqueólogos de la Universidad de Tel Aviv muestran al respecto una postura minimalista: no niegan la existencia de David y Salomón, pero postulan que en esa época Jerusalén era una pequeña aldea rural de las colinas de Judá, sin el poder y la riqueza pretendidos en el relato bíblico. 

No hay consenso en el mundo académico sobre si Jerusalén ya era una ciudad densamente poblada antes del siglo VII a. C., momento en que llegan los refugiados del reino del norte. Tampoco hay restos arqueológicos que corroboren la existencia de un templo en el monte Moriá antes del siglo VIII a. C., cuando comienzan las reformas de Ezequías.

¿Existió el Primer Templo de Jerusalén? Sí, y fue destruido por Babilonia en el año 586 a. C. Se han encontrado pruebas relacionadas con el trabajo cotidiano en el Templo durante los siglos octavo y sexto antes de la era común: restos de huesos de animales, jarras de aceite, sellos con nombres de funcionarios reales, un ostracón en hebreo con referencias a la "Casa de Yahvé en Jerusalén", etc. Nada indica, sin embargo, que este templo haya sido necesariamente construido por el rey Salomón.


Maximalismo vs. minimalismo bíblicos: 
Eilat Mazar (Universidad Hebrea de Jerusalén) 
e Israel Finkelstein (Universidad de Tel Aviv)

(IV) Las reformas de Josías y la centralización del culto a Yahvé

A pesar de la existencia del Templo de Jerusalén, construido por Salomón, la idolatría continuaba siendo una práctica común en el reino de Judá. En varios yacimientos arqueológicos judaítas, como Tel Arad o Tel Beersheva, se han encontrado restos de templos y altares destinados al culto religioso.

En el año 622 a. C., el rey Josías, descendiente directo de David, decidió erradicar los santuarios de culto extranjero o sincretista de la periferia del reino. Pero la reforma de Josías no se limitó a la destrucción de los templos rurales. Sus medidas generaron la primera gran revolución en la historia del judaísmo: la adoración exclusiva a Yahvé en un único lugar (Jerusalén), la observancia centralizada y nacional de las principales fiestas judías (Pésaj, Shavuot y Sucot) y la aprobación de un conjunto de leyes sobre la justicia social y el bienestar personal.

Templo rural judaíta hallado en las excavaciones
de Tel Arad (siglo VIII a. C.)

La centralización del culto a Dios en Jerusalén se vio también influenciada por un repentino e inesperado descubrimiento. Durante la remodelación del Templo, ordenada por Josías al sumo sacerdote a finales del siglo VII a. C., fue hallado un libro de leyes que la tradición atribuye al propio Moisés: el Libro del Deuteronomio o segunda ley,

Esta segunda ley, que da origen a la tradición deuteronómica de la Biblia, enfatiza la importancia de Jerusalén como capital nacional y religiosa del pueblo judío. El Deuteronomio fue hallado -o escrito- precisamente en un periodo de crisis de unidad de Israel.

Y subió el rey al Templo de Dios con todos los hombre de Judá y todos los moradores de Jerusalén, y los sacerdotes y los profetas y todo el pueblo, y leyó ante ellos todas las palabras del Libro del Pacto que había sido hallado en el Templo de Dios. Y el rey, de pie sobre una plataforma, hizo un pacto ante Dios para guardar sus mandamientos, testimonios y estatutos con todo su corazón y toda su alma en confirmación de las palabras del pacto escrito en el libro. Y todo el pueblo se adhirió a la alianza (2 Reyes 23:2-3).

Como parte de sus reformas, ordenó Josías que todos los sacerdotes y levitas se trasladaran a Jerusalén para dedicarse plenamente al trabajo sagrado en el Templo. Según el arqueólogo Israel Finkelstein y el historiador Neil Silberman, las reformas llevadas a cabo por el rey Josías establecieron los cimientos del judaísmo y el cristianismo del futuro.

(III) Los refugiados del reino del norte y la Pascua en Jerusalén

Mapa del reino de Israel (norte) y del reino de Judá (sur)
hacia finales del siglo VIII a. C.

Tras la caída del reino de Israel en la guerra contra Asiria (722 a. C.), el rey Ezequías de Judá hizo un llamamiento invitando a todos los supervivientes del norte a refugiarse en sus fronteras. La rivalidad histórica entre los dos reinos hebreos, originada tras la muerte de Salomón, había quedado en el pasado y era el momento perfecto para la reconciliación.

Y envió Ezequías cartas a todo Israel para que vinieran a la Casa de Dios en Jerusalén para celebrar la Pascua al Eterno, el Dios de Israel (2 Crónicas 30:1).

Muchos refugiados se trasladaron a Jerusalén para ofrecer en el Templo el sacrificio pascual y luego se asentaron en la ciudad de forma permanente. Los hallazgos arqueológicos demuestran que en el período que siguió a la destrucción de Israel la población de Jerusalén se quintuplicó. El arqueólogo Nahman Avigad, en su excavación de 1970, descubrió un espeso muro datado en la época de Ezequías que da fe de la expansión hacia el oeste de la ciudad. Dan Bahat, uno de los más prestigiosos investigadores de la historia de Jerusalén, está convencido de que el objetivo de la muralla era acomodar a los refugiados provenientes del reino del norte, además de reforzar la ciudad ante el avance de las tropas asirias.

La muralla de Ezequías descubierta en Jerusalén por Nahman Avigad
en las excavaciones arqueológicas de 1970

La llegada masiva de refugiados del norte fue el detonante de un proceso de reformas políticas y religiosas iniciado por Ezequías durante su reinado y culminado por su bisnieto, el rey Josías, un siglo después con la destrucción de todos los templos de culto pagano. La principal finalidad de las reformas era apuntalar las pretensiones del reino de Judá (sur) como único legitimado para liderar al pueblo judío tras la debacle del reino de Israel (norte).

Por primera vez en trescientos años, desde la división de la monarquía unificada, todo el pueblo de Israel celebró la Pascua en el monte del Templo de Jerusalén, el lugar escogido por Dios.

Y toda la congregación de Judá, con los sacerdotes y los levitas, y toda la congregación que vino de Israel, junto con los extranjeros que vinieron de la tierra de Israel y los que vivían en Judá, estaban jubilosos de tal manera que había un gran regocijo en Jerusalén, porque desde tiempos del rey Salomón hijo de David no hubo nada parecido en Jerusalén (2 Crónicas 30:25-26).

(II) La decisión del rey David

No adoraréis al Eterno vuestro Dios sino en el lugar que Él escogerá 
(Deuteronomio 22:4-5).

En el desierto, antes de entrar a la tierra de Canaán, los israelitas construyeron un santuario temporal e itinerante -el Tabernáculo- para guardar el Arca de la Alianza. Al cruzar el río Jordán lo colocaron en una ciudad llamada Shiló, y allí permaneció durante 369 años hasta que fue destruido en la guerra contra los filisteos.

El Arca de la Alianza migró por todo el país, pasando por ciudades filisteas e israelitas. Finalmente el rey David la colocó en Jerusalén y santificó la ciudad. También levantó un altar para ofrecer sacrificios en el lugar escogido por Dios y preparó el proyecto para construir el Templo que más tarde finalizaría su hijo Salomón. 

¿Por qué escogió David el monte Moriá? La investigación histórica no ofrece una respuesta específica a este interrogante. Según una explicación, el monte ya era utilizado por los jebuseos en sus ceremonias paganas y esa tradición, con el tiempo, fue adoptada -y modificada- por el pueblo de Israel. La cercanía del monte con la Ciudad de David y la antigua costumbre de levantar centros rituales en lugares elevados también pudieron ser factores importantes. 

Desde el punto de vista rabínico, la decisión de David fue religiosa: el propio Dios escogió ese lugar. Además, la tradición judía relaciona ese monte con varios de los acontecimientos más importantes de la historia: la creación del mundo, la creación de Adán, el sacrificio de Isaac, el sueño de Jacob... Todo estos sucesos, según la interpretación rabínica, tuvieron lugar en la roca que se encuentra en la cima del monte Moriá, llamada la Roca de la Fundación.

Sobre esa roca erigió el rey Salomón el Templo de Jerusalén, en cuyo interior estaba, entre otros objetos importantes, el Arca de la Alianza. Durante el reinado de Salomón, caracterizado por ser una época de paz, la ciudad creció y se expandió hacia el norte, incluyendo el monte del Templo dentro de sus murallas.

Y me harán un santuario y moraré en medio de ellos (Éxodo 25:8).

Expansión de Jerusalén en la época del Primer Templo
En rosa: la Ciudad de David
En naranja: el monte de Templo (expansión realizada por Salomón)
En amarillo: expansión de la ciudad en el siglo VI a. C.)
En azul: la actual ciudad amurallada

(I) De la tierra de Moriá al monte Sion

Y aconteció después de estos sucesos que Dios puso a prueba a Abraham, dicéndole: "¡Abraham!". Y éste le contestó: "Heme aquí". Y le dijo: "Toma a tu hijo, a tu unigénito a quien amas, a Isaac, y vete a la tierra de Moriá y ofrécelo allí en sacrificio sobre uno de los montes que te indicaré" (Génesis 22:1-2).

Hace unos 4 mil años, el patriarca Abraham, obedeciendo el mandato divino, caminó durante tres días junto con su hijo desde la ciudad de Beersheva hasta la tierra de Moriá. Sin embargo, el sacrificio de Isaac nunca tuvo lugar ya que, según la tradición judía, un ángel de Dios lo detuvo in extremis. La prueba de fe había sido superada. 

Siglos más tarde, según la Biblia, el rey David conquistó "la fortaleza de Sion" (2 Samuel 5:7) de mano de los jebuseos y la convirtió en la capital del reino bajo el nombre de Jerusalén. En uno de sus montes, llamado el monte Sion, construyó David un altar para ofrecer sacrificios. En ese mismo monte, tras su muerte, su hijo Salomón completó la construcción del Templo de Jerusalén. 

Según la tradición, también bíblica, Moriá y Sion son dos nombres diferentes que describen el mismo punto geográfico. El lugar en el que Salomón edificó el Templo de Jerusalén es exactamente el mismo lugar en el que, mil años atrás, Abraham había atado a su hijo Isaac con la intención de sacrificarlo. 

El Eterno de los ejércitos, que vive en el monte Sion (Isaías 8:18).

Sobre el monte Sion, que está desolado, caminan los zorros (Lamentaciones 5:18).

Con el devenir de los años el monte Moriá empezó a ser conocido también con otro nombre: el monte del Templo. ¿Y el monte Sion? El nombre Sion, que originalmente hacía referencia al mismo monte Moriá (es decir, al monte del Templo) se trasladó hacia una colina ubicada al oeste de la Jerusalén bíblica, actualmente fuera de las murallas de la ciudad.

El monte Moriá, el monte Sion y el monte del Templo son, históricamente, el mismo monte. Pero el término Moriá está ya en desuso y el monte Sion, a partir de la época bizantina, se identifica erróneamente con otra colina.

Mapa topográfico de Jerusalén
En rosa: la ciudad amurallada
En amarillo: el monte Sion
En rojo: el monte del Templo

El Monte del Templo: breve resumen

Si la ciudad de Jerusalén es el núcleo histórico y religioso de la Tierra Santa, el Monte del Templo es el epicentro de Jerusalén. Según algunas tradiciones es el mismísimo centro del universo, debajo de donde hoy se ubica el Domo de la Roca está la Piedra Fundacional (אבן השתייה), a partir de la cual fue construido el mundo.

Según la tradición judía, sobre esa piedra Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo Isaac (1800 A.C. aprox). Más adelante el Rey Salomón (1000 A.C. aprox.) construyó el Primer Templo y en su centro el Santo Santuario, donde se guardaba el Arca de la Alianza que contenía las Tablas de la Ley. Solamente el Sumo Sacerdote tenía permitido entrar al santuario, una vez al año, en el Día del Perdón, para pedir perdón por los pecados del pueblo. El Primer Templo fue destruido por los babilonios (586 A.C.) y desde entonces el Arca se ha perdido, aunque existen todo tipo de leyendas acerca de su paradero.

Los judíos que retornaron del exilio de Babilonia (536 A.C.), bajo el liderazgo de Zorobabel, comenzaron a construir el Segundo Templo. Los griegos-seleucidas, durante el reinado de Antioco Epifanes profanaron el Templo, pero fueron derrotados por la Revuelta Macabea y el Templo fue reinagurado en el 164 A.C. dando origen a la festividad de Jánuca. Se suele atribuir la gran ampliación del Segundo Templo al Rey Herodes el Grande, aunque si bien los trabajos se iniciaron durante su reinado (20 A.C.), no acabaron hasta los tiempos de su biznieto, Agripa II (64 D.C.). Cuando Jesús visitó Jerusalén el Templo estaba en construcción.

El Segundo Templo en su máxima extensión.
Maqueta de Jerusalén en el Museo de Israel.

Según el Nuevo Testamento, Zacarías, el padre de Juan el Bautista, se encontraba en el Santo Santuario cuando se le apareció un ángel a anunciar que su mujer Isabel estaba embarazada. Jesús de Nazaret estuvo en el Templo al menos varias veces. La primera vez fue presentado en el Templo cuando era un niño recién nacido y fue reconocido por Simón. A los doce años discutió allí con los doctores de la ley. A los treinta y tres, desde el Monte de los Olivos profetizó la destrucción del Templo. Luego expulsó de allí a los mercaderes. En el primer juicio el Sumo Sacerdorte Caifás le preguntó si era cierto que decía que destruiría el Templo y volvería a construirlo en tres días. Caifás sin entender que Jesús se refería a su cuerpo y no al Templo de Jerusalén, lo condenó y lo envió a Poncio Pilatos. En el momento que Jesús murió en la cruz, el velo del Santo Santuario se rasgó.

Para cuando las ampliaciones iniciadas por Herodes fueron terminadas, el Templo se transformó en el recinto sagrado más grande del mundo. Pero sólo dos años más tarde (66 D.C.) estalló la Gran Rebelión de los judíos contra Roma, que concluyó con la destrucción de Jerusalén, la destrucción del Segundo Templo y la segunda expulsión de los judíos (70 D.C.). Los romanos se llevaron a Roma la Menorá, el candelabro de siete brazos que iluminaba el Templo, y otros tesoros. El botín sirvió para financiar la construcción del Coliseo. Eventualmente, el Muro de los Lamentos, uno de los pocos restos del Templo que quedaron en pie, se convirtió en el principal sitio de culto judío en el mundo. Los judíos guardamos luto hasta el día de hoy por la destrucción del Templo: tenemos en el calendario un día de ayuno (Tishá Be-Av), la ceremonia de casamiento termina con el novio rompiendo una copa, las plegarias diarias acaban con la frase "el año próximo en Jerusalén reconstruida", etc. Para el judaísmo la futura llegada del Mesías y la construcción del Tercer Templo están vinculadas.

Soldados romanos cargando la Menorá.
Relieve sobre el Arco de Tito en el Foro de Roma.


Según el Corán, Mahoma (a comienzos del Siglo VII) viajó en el caballo alado Al-Burak hasta la mezquita más lejana (en árabe: Al Aqsa) y subió al cielo para recibir las plegarias de Alá. En el año 691, donde siglos antes había estado el Santo Santuario, el califa Abd al-Malik ibn-Marwan construyó el Domo de la Roca (cúpula dorada), que marca el lugar donde Mahoma ascendió al cielo. Su hijo, El-Walid, construyó la Mezquita de Al-Aqsa (cúpula plateada) en el 715. Los mamelucos (1291-1517) y otomanos (1517-1917) llamaron al Monte del Templo Haram al-Sharif, que significa el noble santuario.

El Domo de la Roca

El Monte del Templo, también conocido como Explanada de las Mezquitas, lugar sagrado tanto para los judíos como para los musulmanes, es uno de los principales focos del actual conflicto árabe-israelí. Uno de los primeros estallidos de violencia del conflicto, los Disturbios de 1929, comenzaron luego del sermón que pronunció allí el Mufti de Jerusalén, Aj Amin Al-Husseini. El Monte del Templo quedó bajo dominio jordano luego de la Guerra de 1948, hasta que fue conquistado por Israel en 1967 durante la Guerra de los Seis Días. Según el acuerdo del Status Quo, Jordania sigue administrando los asuntos civiles y religiosos, mientras que Israel mantiene el control policial. En el año 2000, luego de que el entonces líder de la oposición parlamentaria israelí, Ariel Sharon, visitara el Monte del Templo, estalló la Segunda Intifada o Intifada de Al-Aqsa.