Mostrando entradas con la etiqueta Segundo Templo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Segundo Templo. Mostrar todas las entradas

La Fiesta de Jánuca: breve resumen del contexto histórico, bíblico y talmúdico.

Una "januquiá" en el Muro de los Lamentos,
candelabro de nueve brazos especial para Jánuca.
Un brazo por cada día de fiesta y uno adicional
que se usa para encender los otros ocho. 

Tras la muerte de Alejandro en el 323 a. C., su imperio fue dividido entre los diádocos, sus antiguos generales, entre ellos Ptolomeo y Seleuco. La Tierra de Israel quedo en manos del Imperio Griego-Ptolomeico, con base en Egipto. En el año 198 a. C. hubo una gran batalla en la zona que hoy llamamos Banias o Cesarea de Filipo, la Batalla de Panio, tras la cual el control pasó al Imperio Griego-Seléucida, con base en Siria.

En el año 168 a. C., el emperador seléucida Antíoco IV Epifanes, prohibió a los judíos practicar la circuncisión, comer kasher y descansar en shabat. Al año siguiente, Antíoco transformó el Templo de Jerusalén en un templo pagano en honor a Zeus. En la ciudad de Modiín estalló una rebelión liderada por el sacerdote Matatías, de la familia de los Hasmoneos. Matatías murió en el año 166 y fue sucedido por su hijo Judas, apodado "Macabeo", que tal vez signifique maza de guerra. A pesar de la inferioridad numérica de los rebeldes judíos, que se enfrentaban al ejército organizado y bien armado de un gran imperio, obtuvieron varias victorias aprovechando su mejor conocimiento del terreno montañoso y las astutas tácticas de Judas Macabeo. Luego de tres años de guerra, en invierno del 164, Judas tomó la ciudad de Jerusalén, purificó el Templo y volvió a inaugurarlo. Inauguración en hebreo se dice "Jánuca" y de ahí proviene el nombre de la fiesta.

Me parece interesante destacar que esa victoria militar que tanto celebramos hasta hoy, en realidad fue muy parcial. Judas Macabeo siguió luchando contra los griegos hasta que murió en batalla en el 161 a. C.  A pesar de todas sus hazañas, ni siquiera consiguió tomar toda la ciudad de Jerusalén, los griegos permanecieron pertrechados en su fortaleza militar, estratégicamente ubicada cerca del Templo, que sólo consiguió capturar Simón, hermano de Judas, casi un cuarto de siglo más tarde, en el 140 a. C.  Judea se independizó de los griegos en forma definitiva recién con la muerte de Antíoco VII Sidetes, en el 129 a. C., cuando gobernaba Juan Hircano I, hijo de Simón. Aún así, fue aquella victoria parcial de Judas Macabeo la que se convirtió en símbolo, ya que permitió la renovación del culto judío en el Templo de Jerusalén. 

Los textos más antiguos que se refieren a la fiesta son los libros 1 Macabeos y 2 Macabeos, escritos en el Siglo II a. C., pocas décadas después de los hechos. No forman parte del Tanaj o Biblia Hebrea y no son textos sagrados para los judíos. Pero sí forman parte del canon católico del Antiguo Testamento. Son dos de los siete libros que Martín Lutero quitó del canon y no aparecen en las versiones protestantes del Antiguo Testamento, los libros llamados "deuterocanónicos". ¿Quieren saber si la traducción de la Biblia que tienen en casa es católica o protestante? Miren  en el índice a ver si aparece o no Macabeos. En 1 y 2 Macabeos se relata la lucha entre Judas Macabeo y los griegos, la reinauguración del Templo y el establecimiento de la fiesta anual de ocho días. Jánuca es mencionada también en el Nuevo Testamento, en el Evangelio de Juan (10:22) como "Fiesta de la Dedicación", una de las fiestas que Jesús fue a pasar en Jerusalén.

Si preguntan a un judío por qué celebramos Jánuca precisamente ocho días, la respuesta tradicional es la leyenda del milagro del pequeño recipiente de aceite, que es posterior y aparece en el Talmud (que fue redactado en los siglos III a V d. C.). El Templo de Jerusalén era ilumiando por la Menorá, un candelabro de oro de siete brazos. Se encendía con aceite que tenía que ser puro y debía estar certificado como tal con el sello del Sumo Sacerdote. El Templo llevaba tres años de culto pagano y ya no quedaba aceite puro. Cuando los macabeos fueron a prender la Menorá, no encontraron más que una pequeña ánfora de aceite que normalmente hubiese durado un solo día, pero milagrosamente duró ocho días y por eso celebramos Jánuca encendiendo la januquiá durante ocho días.

Qué es el Muro de los Lamentos

Muro de los Lamentos o Muro Occidental. Fotógrafo: Gabriel Colodro.

Hace dos mil años, el Rey Herodes comunicó a los ancianos de la ciudad que quería agrandar el Templo de Jerusalén, pues no era tan grande ni tan magnífico como en los días del Rey Salomón. El Rey Salomón había construido el Primer Templo aproximadamente en el año 1000 A.C. El Templo de Salomón fue destruido por los babilonios en el 586 A.C. Unas décadas más tarde, cuando los judíos regresaron del exilio de Babilonia a Jerusalén, construyeron el Segundo Templo. Herodes quería ampliar el Segundo Templo, aunque su plan eran tan ambicioso, que el Monte Moriá o Monte del Templo, no era lo suficientemente grande para el Templo que pretendía construir. Herodes no era de esos que dejara que minucias como la madre naturaleza impidieran sus colosales planes arquitectónicos (véase por ejemplo: el puerto de Cesarea Marítima). Así que agrandó el monte artificialmente: lo rodeó de cuatro muros, lo aplanó donde quedaba más alto que los muros, rellenó el espacio entre el monte y los muros hasta dejar una superficie llana. Por eso cuando hoy miramos hacia el Monte del Templo desde el Monte de los Olivos, no vemos una colina sino una plataforma plana.

El Templo de Jerusalén, sobre una plataforma plana, rodeada de cuatro muros.
Maqueta de Jerusalén a fines del período del Segundo Templo, Museo de Israel.

El Muro de los Lamentos es un pequeño resto de uno de los muros que construyó Herodes, el muro que estaba al oeste del Templo, por eso se lo conoce también como Muro Occidental. El muro de Herodes era mucho más grande, cerca de 500 metros de largo y 30 de alto, la pequeña parte que hoy llamamos Muro Occidental es la mitad de alto y tiene sólo 70 metros de largo (sin contar las partes que están bajo tierra y se ven en los túneles, etc). Originalmente no era una parte integral del templo propiamente dicho, no tenía una función religiosa sino de ingeniería: sostener la plataforma sobre la cual se eregía el Templo. Pero después que el Segundo Templo fue destruido por los romanos en el 70 D.C. fue una de las pocas partes que quedó en pie. No la única, pero sí la más cercana al Lugar Santísimo o Santo Santuario, la parte más sagrada del Templo, donde sólo entraba el Sumo Sacerdote una vez al año, en Yom Kipur, a pedir perdón por los pecados del Pueblo de Israel (y donde hoy en día está el Domo de la Roca con su cúpula dorada). Por eso, con el tiempo, el Muro de los Lamentos se fue transformando en lugar de oración, hasta convertirse en el principal sitio de culto del mundo para el pueblo judío. Aunque el lugar más sagrado sigue sin ser el muro en sí mismo, sino el Lugar Santísimo que está detrás.

El Domo de la Roca, construido en el 691 D.C.
Donde antes estaba el Santo Santuario.

¿De qué nos lamentamos en el Muro de los Lamentos? De la destrucción del Templo, la destrucción de Jerusalén y la expulsión de los judíos. Los judíos mantenemos hasta la actualidad costumbres de luto para lamentar la destrucción de Jerusalén. Un día al año de ayuno, Tishá Beav, para recordar la caida de los dos templos, el primero y el segundo, y otras desgracias acontecidas a nuestro pueblo casi en la misma fecha (no confundir con Yom Kipur o Día del Perdón, otra fecha en la que también se ayuna). Cuando una pareja judía se casa, la ceremonia termina con el novio pisando y rompiendo una copa, simbolizando la destrucción de Jerusalén. Antes de pisar la copa el novio recita el Salmo 137: "Si me olvidare de ti Jerusalén, se olvide mi mano derecha, se pegue mi lengua al paladar, si no recordare, si no pusiere a Jerusalén por encima de mi propia alegría" (traducción propia). Tan central es el recuerdo de la destrucción de Jerusalén, que incluso lo ponemos por encima de nuestra alegía (על ראש שמחתי), incluso en el día más alegre de nuestras vidas (bueno... depende... con quién se case uno, pero supongamos que es el día más alegre). El mismo salmo también se recita antes de la circunsición, cuando se celebra el nacimiento de un hijo varón.

Se acostumbra dejar papelitos con peticiones en los orificios del muro. No sólo los judíos, también gente de otras naciones y creencias. Cuando Salomón construyó el Primer Templo, pidió a Dios que cupliera allí todas las peticiones, incluyendo las de los extranjeros. "Asimismo el extranjero, que no es de tu pueblo Israel, que viniere de lejanas tierras a causa de tu nombre (pues oirán de tu gran nombre, de tu mano fuerte y de tu brazo extendido), y viniere a orar a esta casa, tú oirás en los cielos, en el lugar de tu morada, y harás conforme a todo aquello por lo cual el extranjero hubiere clamado a ti, para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre y te teman, como tu pueblo Israel, y entiendan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo edifiqué." 1 Reyes 8:41-43 (RV 1960).

Dejando una petición en el Muro.

La Maqueta de Jerusalén


Hans Kroch vivía con su familia en la ciudad de Leipzig, Alemania, cuando el partido Nazi subió al poder. En 1938, antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, huyó con su familia a Holanda y más tarde a Argentina. En Argentina, su hijo Yaakov Kroch se unió al movimiento juvenil sionista Hanoar Hatzioní. En 1945 hizó aliá al Kibutz Nitzanim en el Desierto del Neguev. Allí murió en 1948, durante la Guerra de Independencia de Israel. Nitzanim fue uno de los kibutzim del Neguev ubicados en la línea de avance egipcio en dirección a Tel Aviv, que le hicieron frente al ejercito de Egipto a pesar de la inferioridad numerica y de armamento (artículo relacionado: El Puente de Ad Alom).

Después de la guerra, Hans Krosch recibió indemnización por las propiedades que le fueron expropiadas por los nazis en Alemania, compró un terreno en Jerusalén y construyó el famoso hotel Holyland. En 1962, encargó al más eminente estudioso del período clásico en la Universidad Hebrea, el Profesor Michael Avi-Yonah, la construcción de un modelo de Jerusalén en tiempos del Segundo Templo, en honor a su hijo muerto en combate. La construcción llevó 4 años, el modelo fue inaugurado en 1966, representando a Jerusalén exactamente 1900 años antes, en el año 66 d.c., en vísperas de la Gran Rebelión de los judíos contra Roma.

Avi-Yonah se basó en las descripciones del historiador Flavio Josefo, de Jaza"l y otras fuentes históricas. Cabe destacar que el modelo fue construido durante el período en que Jerusalén Este estaba en manos de Jordania (1948-1967), cundo los israelíes no tenían acceso a la Ciudad Antigua y no les era posible realizar allí estudios arqueológicos. Al año siguiente de la inauguración del modelo, Israel conquistó Jerusalén Este en la Guerra de los Seis Días. Desde entonces, arqueologos israelíes han conducido numerosas excavaciones arqueológicas que arrojan mayor luz sobre la historia de la ciudad. Cada tanto, el modelo es actualizado para reflejar los nuevos hallazgos, a raíz de las continuas investigaciones.

El modelo ocupa 2000 metros cuadrados. La escala es de 1:50, es decir que dos centímetros en el modelo representan un metro en la realidad. En el año 2006 fue cortado en mil piezas para poder ser trasladado a su ubicación actual en el Museo de Israel, junto al Santuario del Libro, el lugar donde se conservan los Rollos del Mar Muerto, las copias más antiguas de las Sagradas Escrituras. El Museo de Israel con su Maqueta de Jerusalén, es una parada casi obligatoria para todo aquel que se interese en la historia de Jerusalén en general, y en particular en el Siglo I, un período clave de la historia del Pueblo Judío y de los inicios del cristianismo. Jerusalén en tiempos del Rey Herodes y Jesús de Nazaret, Jerusalén en su máximo esplendor, a punto de ser destruida.


Enlaces de interés:

El Monte del Templo: breve resumen

Si la ciudad de Jerusalén es el núcleo histórico y religioso de la Tierra Santa, el Monte del Templo es el epicentro de Jerusalén. Según algunas tradiciones es el mismísimo centro del universo, debajo de donde hoy se ubica el Domo de la Roca está la Piedra Fundacional (אבן השתייה), a partir de la cual fue construido el mundo.

Según la tradición judía, sobre esa piedra Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo Isaac (1800 A.C. aprox). Más adelante el Rey Salomón (1000 A.C. aprox.) construyó el Primer Templo y en su centro el Santo Santuario, donde se guardaba el Arca de la Alianza que contenía las Tablas de la Ley. Solamente el Sumo Sacerdote tenía permitido entrar al santuario, una vez al año, en el Día del Perdón, para pedir perdón por los pecados del pueblo. El Primer Templo fue destruido por los babilonios (586 A.C.) y desde entonces el Arca se ha perdido, aunque existen todo tipo de leyendas acerca de su paradero.

Los judíos que retornaron del exilio de Babilonia (536 A.C.), bajo el liderazgo de Zorobabel, comenzaron a construir el Segundo Templo. Los griegos-seleucidas, durante el reinado de Antioco Epifanes profanaron el Templo, pero fueron derrotados por la Revuelta Macabea y el Templo fue reinagurado en el 164 A.C. dando origen a la festividad de Jánuca. Se suele atribuir la gran ampliación del Segundo Templo al Rey Herodes el Grande, aunque si bien los trabajos se iniciaron durante su reinado (20 A.C.), no acabaron hasta los tiempos de su biznieto, Agripa II (64 D.C.). Cuando Jesús visitó Jerusalén el Templo estaba en construcción.

El Segundo Templo en su máxima extensión.
Maqueta de Jerusalén en el Museo de Israel.

Según el Nuevo Testamento, Zacarías, el padre de Juan el Bautista, se encontraba en el Santo Santuario cuando se le apareció un ángel a anunciar que su mujer Isabel estaba embarazada. Jesús de Nazaret estuvo en el Templo al menos varias veces. La primera vez fue presentado en el Templo cuando era un niño recién nacido y fue reconocido por Simón. A los doce años discutió allí con los doctores de la ley. A los treinta y tres, desde el Monte de los Olivos profetizó la destrucción del Templo. Luego expulsó de allí a los mercaderes. En el primer juicio el Sumo Sacerdorte Caifás le preguntó si era cierto que decía que destruiría el Templo y volvería a construirlo en tres días. Caifás sin entender que Jesús se refería a su cuerpo y no al Templo de Jerusalén, lo condenó y lo envió a Poncio Pilatos. En el momento que Jesús murió en la cruz, el velo del Santo Santuario se rasgó.

Para cuando las ampliaciones iniciadas por Herodes fueron terminadas, el Templo se transformó en el recinto sagrado más grande del mundo. Pero sólo dos años más tarde (66 D.C.) estalló la Gran Rebelión de los judíos contra Roma, que concluyó con la destrucción de Jerusalén, la destrucción del Segundo Templo y la segunda expulsión de los judíos (70 D.C.). Los romanos se llevaron a Roma la Menorá, el candelabro de siete brazos que iluminaba el Templo, y otros tesoros. El botín sirvió para financiar la construcción del Coliseo. Eventualmente, el Muro de los Lamentos, uno de los pocos restos del Templo que quedaron en pie, se convirtió en el principal sitio de culto judío en el mundo. Los judíos guardamos luto hasta el día de hoy por la destrucción del Templo: tenemos en el calendario un día de ayuno (Tishá Be-Av), la ceremonia de casamiento termina con el novio rompiendo una copa, las plegarias diarias acaban con la frase "el año próximo en Jerusalén reconstruida", etc. Para el judaísmo la futura llegada del Mesías y la construcción del Tercer Templo están vinculadas.

Soldados romanos cargando la Menorá.
Relieve sobre el Arco de Tito en el Foro de Roma.


Según el Corán, Mahoma (a comienzos del Siglo VII) viajó en el caballo alado Al-Burak hasta la mezquita más lejana (en árabe: Al Aqsa) y subió al cielo para recibir las plegarias de Alá. En el año 691, donde siglos antes había estado el Santo Santuario, el califa Abd al-Malik ibn-Marwan construyó el Domo de la Roca (cúpula dorada), que marca el lugar donde Mahoma ascendió al cielo. Su hijo, El-Walid, construyó la Mezquita de Al-Aqsa (cúpula plateada) en el 715. Los mamelucos (1291-1517) y otomanos (1517-1917) llamaron al Monte del Templo Haram al-Sharif, que significa el noble santuario.

El Domo de la Roca

El Monte del Templo, también conocido como Explanada de las Mezquitas, lugar sagrado tanto para los judíos como para los musulmanes, es uno de los principales focos del actual conflicto árabe-israelí. Uno de los primeros estallidos de violencia del conflicto, los Disturbios de 1929, comenzaron luego del sermón que pronunció allí el Mufti de Jerusalén, Aj Amin Al-Husseini. El Monte del Templo quedó bajo dominio jordano luego de la Guerra de 1948, hasta que fue conquistado por Israel en 1967 durante la Guerra de los Seis Días. Según el acuerdo del Status Quo, Jordania sigue administrando los asuntos civiles y religiosos, mientras que Israel mantiene el control policial. En el año 2000, luego de que el entonces líder de la oposición parlamentaria israelí, Ariel Sharon, visitara el Monte del Templo, estalló la Segunda Intifada o Intifada de Al-Aqsa.

Métodos de sepultura en el judaísmo (II): la época del Segundo Templo

Cementerio judío en el Monte de los Olivos
(imagen extraída del documental El Segundo Templo)

Si durante la época del Primer Templo las cuevas mortuorias familiares estaban relacionadas con la creencia judía en la resurrección colectiva, a partir de la época del Segundo Templo comienza a desarrollarse una concepción diferente que viene acompañada por un cambio radical en el método de sepultura. La creencia primitiva de una resurrección colectiva da paso a una creencia más evolucionada según la cual la resurrección, al llegar la era mesiánica, sería una resurrección individual.

Esta transformación en la teología judía se fundamenta en la idea de la recompensa y el castigo divinos tras la muerte. Dice el Libro de Daniel: "Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua" (Daniel 12:2). De este versículo se desprende la idea de que las recompensas, o castigos, serán diferentes para cada persona. Al morir, cada uno se presenta ante Dios en un juicio celestial y, según sus acciones en la vida, es bendecido con el cielo o castigado con el infierno. El Libro de Daniel es uno de los libros más tardíos del Tanaj. Fue escrito en algún momento entre el periodo persa (siglos V-IV a. C.) y la Revuelta de los Macabeos (siglo II a. C.). Es decir, fue escrito durante la época del Segundo Templo, probablemente por los sabios de la Gran Asamblea, institución antecesora del Sanedrín.

Por tanto, si ahora la resurrección es individual y el juicio celestial es personal, la sepultura también tiene que ser individual. Y a partir de la época del Segundo Templo el pueblo judío comienza a enterrar a sus muertos de manera particular, cada uno por separado. Se excavaban cuevas en estructuras de roca. Pero, a diferencia de la técnica utilizada durante la época de los reyes de Judá, en estas cuevas no había plataformas de piedra donde apoyar los cuerpos, sino que se realizaban pequeños nichos en la pared (kujim, en hebreo) dentro de los cuales se depositaban los cadáveres. Cada nicho tenía una piedra giratoria en la entrada que le otorgaba al difunto cierta privacidad.

Nichos de la época del Segundo Templo con piedras
giratorias en la entrada (Horvat Burgin)
 
Mediante este nuevo sistema de enterramiento tampoco se esperaba, como ocurría en la época del Primer Templo, a que se llenaran las tumbas para vaciarlas. En el periodo del Segundo Templo se colocaba el cuerpo en el interior del nicho y se cerraba con la piedra giratoria, de tal modo que el nicho quedara totalmente sellado. Al cabo de 12 meses regresaban los familiares a la tumba, recolectaban con cuidado los huesos y los colocaban en un pequeño recipiente de piedra caliza llamado osario. El tamaño de los osarios varía dependiendo de la longitud del fémur, que es el hueso más largo del cuerpo humano. Conociendo este detalle es posible intuir la edad aproximada del difunto a través del tamaño del osario. Hoy en día, cuando los arqueólogos abren un osario lo que normalmente encuentran es una calavera (es lo último que se colocaba) y debajo los fémures cruzados. Los huesos más pequeños, normalmente reducidos a polvo por el paso del tiempo, permanecen en el fondo.
 
 Osarios de la época del Segundo Templo
(imagen extraída del documental El Segundo Templo)
 
¿Por qué regresaban los familiares al cabo de 12 meses para recoger los huesos y colocarlos en un osario? Según una creencia judía que se desarrolla precisamente durante la época del Segundo Templo, el infierno no es una condena eterna sino una especie de castigo temporal en donde cada uno paga por sus pecados antes de llegar al cielo. Y el tiempo máximo que una persona puede pasar en el infierno, después de ser juzgado por el tribunal celestial, es de 12 meses. Por eso, el día en el que se recolectaban los huesos para colocarlos en el osario (yom likut atzamot) era para los familiares un día de júbilo y alegría. Ese día se celebraba un banquete festivo en honor al difunto. Porque incluso si la persona había recibido tras su muerte el peor de los castigos posibles, 12 meses en el infierno, a partir de ese momento su alma ya se encontraba en el cielo.
 
Y mientras, en el plano terrenal, sus huesos eran preservados dentro del osario a la espera de la resurrección que tendría lugar en la era mesiánica. Una resurrección que, en la época del Segundo Templo, ya no es colectiva sino individual.
 
Posts relacionados:

El Segundo Templo (2/2)


(Se recomienda reproducir a 720p)

Documental relacionado:
El Segundo Templo (primera parte)

El Segundo Templo (1/2)


(Se recomienda reproducir a 720p)

Documental relacionado:
El Segundo Templo (segunda parte)

¿Una columna del Templo de Jerusalén?

La Plaza de Batéi Majasé (Casas de Refugio) fue uno de los últimos lugares en resistir el asedio jordano al Barrio Judío de la Ciudad Vieja de Jerusalén durante la Guerra de la Independencia. Decenas de sus habitantes se agruparon en esas casas en vísperas de la caída de Jerusalén hasta la rendición, el 28 de mayo de 1948. Los últimos combatientes judíos fueron llevados a Jordania como prisioneros de guerra, mientras que los civiles (mujeres y niños) fueron trasladados por la Puerta de Sion a las afueras de la Ciudad Vieja. Tras la Guerra de los Seis Días (1967) el edificio principal de la plaza, donado en sus orígenes por la familia Rothschild, fue restaurado en su totalidad, y las casas de alrededor fueron tansformadas en un colegio público para los niños del Barrio Judío.

Durante las excavaciones que llevó a cabo Nahman Avigad fueron hallados varios restos arqueológicos que datan de la época del Segundo Templo, uno de los cuales puede verse hoy en día en uno de los extremos de la plaza. Se trata de una espléndida columna coronada por un capitel jónico:

 
Hay investigadores que opinan que la columna corresponde a la época hasmonea, pero el arqueólogo Nahman Avigad tiene una teoría mucho más atractiva e interesante. Según su opinión, la conjunción de los elementos hallados en la columna con ciertos datos históricos permite formular la hipótesis de que se trata de una columna perteneciente al Segundo Templo de Jerusalén.
 
1. El anillo superior de la columna tiene la inscripción "9" en números romanos de una manera especial: VIIII en vez de IX. Esta curiosa manera romana de numerar era habitual únicamente entre los siglos I a. C. y I d. C.
 
2. A ambos lados de las volutas del capitel hay varios ornamentos florales tallados directamente en la piedra, así como cornucopias (cuernos de la abudancia) y ovas y dardos, típicos de los capiteles jónicos de los templos de arquitectura helénica.
 
3. En el siglo I a. C. Herodes el Grande comenzó una masiva renovación y expansión del Templo de Jerusalén. Herodes fue famoso por su crueldad contra aquellos que se le oponían, pero también adquirió fama como gran constructor, a tal grado que el Talmud declara que "quien no haya visto el edificio de Herodes no ha visto un edificio hermoso en sus días".
 
4. Al sur del recinto del Templo edificó Herodes un ostentoso pórtico real para deleitar a sus invitados. Al respecto escribe el historiador Flavio Josefo en Antigüedades judías que se trataba de "una estructura más digna de mención que cualquier otra bajo el sol". Según Josefo, desde el pórtico real "la altura del precipicio era enorme" hasta tal punto que "si alguien miraba desde la azotea se mareaba y su vista quedaba incapacitada para llegar al fondo de una profundidad tan insoldable".
 
¿Y cómo llegó la columna a la Plaza de Batéi Majasé (hallada in situ)? En el siglo VI d. C. el emperador Justiniano edificó la Iglesia Nea y amplió el cardo principal de Jerusalén para conectarla con la Iglesia del Santo Sepulcro y realizar procesiones religiosas entre ambas. En la construcción de la Nea se utilizaron piedras de edificios públicos antiguos. En esa época -época bizantina- el Monte del Templo permanecía desolado y destruido, y el Imperio bizantino no tenía ningún interés en construir sobre el monte para mantener vigente la profecía de Jesús: "No dejarán de ti piedra sobre piedra" (Lucas 19:44). Por tanto, cinco siglos después de la destrucción del Templo de Jerusalén, todavía quedaban restos antiguos de valor que podían reutilizarse en nuevos proyectos (en arqueología esta práctica se conoce como "spolia").
 
Es probable que el anillo superior de la columna haya sido el anillo nº 9 de una serie de anillos que formaban una de las tantas columnas del pórtico real de Herodes. Y el hecho de que la columna estuviese formada por un mínimo de nueve anillos es una clara evidencia de la magnificencia y la gran altura de dicho pórtico, tal como relata Flavio Josefo. Si a eso le sumamos que este tipo de capitel jónico solamente se colocaba en templos de la antigüedad y que la arqueología data el hallazgo entre los siglos I a. C. y I d. C., tal vez nos encontremos ante el único testimonio extraído directamente de la explanada del Templo de Jerusalén.
 
La Plaza de Batéi Majasé, con el edificio donado por la familia Rothschild y la columna hallada por Nahman Avigad durante las excavaciones arqueológicas

La Rebelión de Bar Kojba y el Templo de Jerusalén


A lo largo de la historia una de las características de la independencia de un país ha sido la acuñación de monedas. Porque la soberanía de un país reside en su moneda. Así lo hizo Juan Hircano para reforzar la independencia de Judea tras la revuelta macabea (167-160 a. C.) frente al Imperio Seleúcida. Así lo hizo el gobierno provisional durante la Gran Revuelta Judía contra Roma (66-73). Y así lo hizo también Bar Kojba, comandante de la rebelión que durante 4 años (132-136) consiguió devolverle a los judíos la independencia en la tierra de Israel.

Varias fuentes históricas - más o menos objetivas, más o menos rigurosas - narran al detalle los acontecimientos de la revuelta macabea y de la Gran Revuelta Judía (o Primera Guerra Judeo-Romana). Pero poco sabemos acerca de la Rebelión de Bar Kojba. Y cuando las fuentes escritas escasean la única solución se halla en la arqueología.

Se deduce a partir de los hallazgos arqueológicos (y de la interpretación de los mismos) que la rebelión liderada por Simeón Bar Kojba tuvo un éxito abrumador durante los primeros años. Los judíos lograron eliminar a toda una legión romana entera - la Legio XXII Deiotariana - y recuperaron el control de su país.

Una de las evidencias que afirman el hecho de que los judíos proclamaron la independencia es la acuñación de monedas. Sin embargo, existe un punto de la investigación en el que los expertos no se ponen de acuerdo. ¿Llegó Bar Kojba a Jerusalén? ¿Consiguió la rebelión reconquistar la capital?

Moneda de la época de Bar Kojba. En el lado izquierdo: relieve del Templo de Jerusalén, y la inscripción "Shimón". En el lado derecho: etrog y lulav y la inscripción "año primero de la liberación de Jerusalén"


Algunos investigadores sostienen que las monedas con el relieve del Beit Hamikdash reflejan solamente el anhelo de los judíos de recuperar el control de Jerusalén. Otros opinan, en cambio, que el hallazgo de dichas monedas, precisamente en Jerusalén, representa una prueba fehaciente de que la rebelión de Bar Kojba consiguió llegar a la ciudad santa e, incluso, reanudar los sacrificios y demás servicios del Templo.

A esta evidencia arqueológica se suma un versículo del Talmud que relata la entrada de Rabí Ismael ben Elisha (alumno de Rabí Akiva, líder religioso que apoyó a Bar Kojba en su rebelión) al Sancta Sactorum en el día de Yom Kipur.

"Rabí Ismael ben Elisha dijo: Yo entré una vez a la parte más íntima del Santuario (Kodesh Hakodashim) para ofrecer incienso, y vi [...] al Señor de los Ejércitos, que estaba sentado sobre un exaltado y elevado trono. Él me dijo: Ismael, hijo mío, ¡bendíceme! Yo le dije: Que sea tu voluntad que tu misericordia suprima tu enojo. Y que tu misericordia prevalezca por sobre tus otros atributos. Y que trates a tus hijos con el atributo de la misericordia, y que te comportes con ellos mejor de lo que la ley requiere. Y Él asintió con su cabeza" (Brajot 7a).

Rabí Ismael ben Elisha, que vivó entre los años 90-135, pudo entrar a la parte más sagrada del Templo cuando teóricamente no había Templo. Pero es posible, sin embargo, que estemos ante otro relato talmúdico que cobra vida en un hallagazgo arqueológico. En ese caso el relieve del Templo en las monedas de Bar Kojba puede no haber sido una mera ilusión.

¿Llegó Bar Kojba a Jerusalén? ¿Se reanudaron las labores del Templo? ¿Entró Rabí Ismael ben Elisha al Sancta Sanctorum? Tal vez el tiempo (y la arqueología) nos aclaren las respuestas.

P.D. El relato del Talmud se ha convertido, de la mano de Avraham Fried, en una famosa canción jasídica: