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Armon Hanatziv

Tayelet Armón Hanatziv

La Tayelet (rambla o paseo) de Armón Hanatziv, es uno de los mejores sitios para disfrutar de una vista panorámica de Jerusalén. Una buena panorámica desde el sur, a diferencia del más frecuentado mirador del Monte de los Olivos que apunta a Jerusalén Antigua desde el este. Desde Armón Hanatiziv se puede ver la Ciudad Antigua, la Ciudad de David, el Monte de los Olivos, el Monte Sion, el Monte Scopus y demás. No hay otro punto de observación que abarque tanto.

Vista hacia la Ciudad Antigua desde el sur.

Armón Hanatziv es el nombre hebreo del barrio y también de la montaña, significa "Palacio del Comisionado", en referencia a la residencia del Alto Comisionado para Palestina, la más alta autoridad durante el Mandato Británico. Cerca de la tayelet se puede ver el edificio que le da el nombre. Fue inaugurado en 1933 y allí vivieron los gobernantes británicos hasta 1948. Después de la Guerra de Independencia de Israel, pasó a manos de la Naciones Unidas, pero el nombre Armón Hanatziv perduró. En árabe la montaña es conocida como Jabel Mukaber, nombre también de otro barrio en la zona, significa simplemente "Montaña Grande". Según una tradición musulmana, desde allí vio a lo lejos la ciudad de Jerusalén el Califa Omar (año 637) y exclamó "Dios es Grande" (Allahu Akbar). En cambio, una tradición cristiana llama al lugar "Colina del Mal Consejo". Según esa versión, allí es donde fue llevado Jesús ante el Sanedrín, el consejo o asamblea liderada por el Sumo Sacerdote Caifás. La ubicación allí de ese episodio me parece poco probable, está relativamente lejos de Getsemaní (donde Jesús fue apresado) y de los límites de la ciudad de Jerusalén de aquel entoces.

Aparte de la vista panorámica, lo más impresionate del Monte Armón Hanatziv es el túnel subterráneo que lo atraviesa. Parte de un acueducto que estuvo en funcionamiendo durante aproximadamente dos mil años. Me pregunto cuántos otros acueductos hay en el mundo que hayan funcionado por tanto tiempo. Fue construido por alguno de los reyes Hasmoneos, dinastía judía que gobernó la región del Siglo II al I A.C. El acueducto serpenteaba entre las montañas por un trecho de 23 kilómetros, traía agua a Jerusalén desde cerca de Belén, que en línea recta está a unos 10 kilómetros. En aquel entonces, antes del uso de la electricidad, los acueductos llevaban agua por gravitación, el agua fluía siempre de arriba hacia abajo. Si en el camino se interponía una montaña, no era posible pasarla por arriba. La solución de los Hasmoneos ante el gran obstaculo que es el Monte Armon Hanatziv, fue atravesarlo de un lado a otro con un túnel de unos 423 de longitud, a casi 60 metros bajo tierra. Los otomanos y los británicos, en los siglos XIX y XX, colocaron cañerías de metal a través del mismo túnel. Dejó de usarse recién en los años 30. Se puede atravesar como visita turística desde el 2005, aunque no es tan concurrido como los túneles del Muro de los Lamentos o los de la Ciudad de David.

Mapa del tortuso recorrido del acueducto desde cerca de Belén hasta Armón Hanatziv.

Continuación del acueducto desde Armón Hanatziv hasta el Templo de Jerusalén.

La Torre de David

Torre de David. Imagen de Wikipedia.

La Torre de David es una de las imágenes icónicas de Jerusalén. Está ubicada dentro de los muros de la Ciudad Antigua, en el Barrio Armenio. A pesar de su nombre, no tiene absolutamente nada que ver con el Rey David. Fue construida por el Rey Herodes, una de tres torres de vigilancia en la esquina de su palacio. Entre el Rey David (Siglo X A.C.) y el Rey Herodes (Siglo I A.C.) hay casi mil años de diferencia. ¿Por qué entonces la llamamos Torre de David? Cuando los cruzados llegaron a Jerusalén en el Siglo XI vieron una gran torre a la entrada a Jerusalén y así razonaron: Jerusalén es la Ciudad del gran Rey David, una torre tan imponente tiene que ser la Torre de David. No sabían que Jerusalén en tiempos de David estaba uno cientos de metros hacia el este (donde hoy se encuentra el Parque Ciudad de David). Los cruzados llegaron a Jerusalén impulsados por un gran fervor religioso, iban identificando sobre el terreno los sitios nombrados en las escrituras, no siempre con gran acierto.

La Torre de David es mecionada en el Cantar de los Cantares, en el Antiguo Testamento. En la tradición judía, el Cantar de los Cantares suele ser interpretado como una alegoría del amor entre Dios y el Pueblo de Israel. A un nivel no tan espiritual, se puede leer como poesía erótica entre dos amantes: el Rey Salomón y la Reina de Saba. Entre otras alabanzas a la hermosura de la Reina de Saba, el Rey Salomon le dice: "tu cuello es como la Torre de David" (Cantares 4:4). Un piropo un tanto extraño, si se mira bien a lo que hoy llamamos Torre de David que es bastante ancha. Imagino que el Cantar de los Cantares se refiería a otra torre más fina y esbelta que ya no existe, a menos que la reina fuera muy gorda y así le gustaran las mujeres a Salomón. De todos modos, en Jerusalén la tradición es más fuerte que la Historia. Aunque hoy nadie duda de que la torre es de los tiempos de Herodes, igual le seguimos llamando Torre de David. Incluso el museo de historia que allí se aloja, se llama Museo de la Torre de David.

El Palacio del Rey Herodes era enorme, ocupaba todo el actual Barrio Armenio. Algunos investigadores especulan que podría ser el Pretorio, sitio nombrdo en los evangelios, donde Poncio Pilato juzgó a Jesús. Aunque según la teoría más conocida, respaldada por la tradición, el Pretorio era otro edificio en otra parte de la ciudad: la Fortaleza Antonia, en el actual Barrio Musulmán. Cuando los romanos tomaron Jerusalén en el año 70 A.D. destruyeron las tres grandes edificaciones de Herodes: el Templo de Jerusalén, el Palacio y la Antonia. Dejaron la Torre de David en pie, tal vez para que quien la viera pudiera hacerse una idea de cuán grandes y espléndidos habían sido esos edificios, cuán terrible fue la destrucción. Para que sirviera de lección y nadie osara volver a revelarse contra los romanos.

Le llamamos también Ciudadela de David (no confundir con el Parque Ciudad de David que es otro sitio). Una ciudadela es una fortificación adicional en la ciudad. Si el enemigo consigue penetrar en los muros, todavía queda otro bastión amurallado donde refugiarse. La Torre de David, reparada y ampliada, cumplió esa función durante siglos. Cuando los cruzados conquistaron Jerusalén en el 1099, masacraron a toda la población de la ciudad sin distinción: judíos, cristianos, y musulmanes. La crónicas cruzadas, algo exageradas, dicen que la sangre llegaba hasta las rodillas de los caballos. Las autoridades de la ciudad se refugiaron en la Torre de David, negociaron su rendición y salieron con vida.

Qué es el Muro de los Lamentos

Muro de los Lamentos o Muro Occidental. Fotógrafo: Gabriel Colodro.

Hace dos mil años, el Rey Herodes comunicó a los ancianos de la ciudad que quería agrandar el Templo de Jerusalén, pues no era tan grande ni tan magnífico como en los días del Rey Salomón. El Rey Salomón había construido el Primer Templo aproximadamente en el año 1000 A.C. El Templo de Salomón fue destruido por los babilonios en el 586 A.C. Unas décadas más tarde, cuando los judíos regresaron del exilio de Babilonia a Jerusalén, construyeron el Segundo Templo. Herodes quería ampliar el Segundo Templo, aunque su plan eran tan ambicioso, que el Monte Moriá o Monte del Templo, no era lo suficientemente grande para el Templo que pretendía construir. Herodes no era de esos que dejara que minucias como la madre naturaleza impidieran sus colosales planes arquitectónicos (véase por ejemplo: el puerto de Cesarea Marítima). Así que agrandó el monte artificialmente: lo rodeó de cuatro muros, lo aplanó donde quedaba más alto que los muros, rellenó el espacio entre el monte y los muros hasta dejar una superficie llana. Por eso cuando hoy miramos hacia el Monte del Templo desde el Monte de los Olivos, no vemos una colina sino una plataforma plana.

El Templo de Jerusalén, sobre una plataforma plana, rodeada de cuatro muros.
Maqueta de Jerusalén a fines del período del Segundo Templo, Museo de Israel.

El Muro de los Lamentos es un pequeño resto de uno de los muros que construyó Herodes, el muro que estaba al oeste del Templo, por eso se lo conoce también como Muro Occidental. El muro de Herodes era mucho más grande, cerca de 500 metros de largo y 30 de alto, la pequeña parte que hoy llamamos Muro Occidental es la mitad de alto y tiene sólo 70 metros de largo (sin contar las partes que están bajo tierra y se ven en los túneles, etc). Originalmente no era una parte integral del templo propiamente dicho, no tenía una función religiosa sino de ingeniería: sostener la plataforma sobre la cual se eregía el Templo. Pero después que el Segundo Templo fue destruido por los romanos en el 70 D.C. fue una de las pocas partes que quedó en pie. No la única, pero sí la más cercana al Lugar Santísimo o Santo Santuario, la parte más sagrada del Templo, donde sólo entraba el Sumo Sacerdote una vez al año, en Yom Kipur, a pedir perdón por los pecados del Pueblo de Israel (y donde hoy en día está el Domo de la Roca con su cúpula dorada). Por eso, con el tiempo, el Muro de los Lamentos se fue transformando en lugar de oración, hasta convertirse en el principal sitio de culto del mundo para el pueblo judío. Aunque el lugar más sagrado sigue sin ser el muro en sí mismo, sino el Lugar Santísimo que está detrás.

El Domo de la Roca, construido en el 691 D.C.
Donde antes estaba el Santo Santuario.

¿De qué nos lamentamos en el Muro de los Lamentos? De la destrucción del Templo, la destrucción de Jerusalén y la expulsión de los judíos. Los judíos mantenemos hasta la actualidad costumbres de luto para lamentar la destrucción de Jerusalén. Un día al año de ayuno, Tishá Beav, para recordar la caida de los dos templos, el primero y el segundo, y otras desgracias acontecidas a nuestro pueblo casi en la misma fecha (no confundir con Yom Kipur o Día del Perdón, otra fecha en la que también se ayuna). Cuando una pareja judía se casa, la ceremonia termina con el novio pisando y rompiendo una copa, simbolizando la destrucción de Jerusalén. Antes de pisar la copa el novio recita el Salmo 137: "Si me olvidare de ti Jerusalén, se olvide mi mano derecha, se pegue mi lengua al paladar, si no recordare, si no pusiere a Jerusalén por encima de mi propia alegría" (traducción propia). Tan central es el recuerdo de la destrucción de Jerusalén, que incluso lo ponemos por encima de nuestra alegía (על ראש שמחתי), incluso en el día más alegre de nuestras vidas (bueno... depende... con quién se case uno, pero supongamos que es el día más alegre). El mismo salmo también se recita antes de la circunsición, cuando se celebra el nacimiento de un hijo varón.

Se acostumbra dejar papelitos con peticiones en los orificios del muro. No sólo los judíos, también gente de otras naciones y creencias. Cuando Salomón construyó el Primer Templo, pidió a Dios que cupliera allí todas las peticiones, incluyendo las de los extranjeros. "Asimismo el extranjero, que no es de tu pueblo Israel, que viniere de lejanas tierras a causa de tu nombre (pues oirán de tu gran nombre, de tu mano fuerte y de tu brazo extendido), y viniere a orar a esta casa, tú oirás en los cielos, en el lugar de tu morada, y harás conforme a todo aquello por lo cual el extranjero hubiere clamado a ti, para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre y te teman, como tu pueblo Israel, y entiendan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo edifiqué." 1 Reyes 8:41-43 (RV 1960).

Dejando una petición en el Muro.

Jerusalén y las embajadas

Para los judíos, Jerusalén es nuestra capital, desde que el Rey David la conquistó hace tres mil años y la convirtió en capital de su reino. Jerusalén es, de facto, la capital del moderno Estado de Israel. Allí se encuentran las sedes de los ministerios, la Knéset o parlamento, la Suprema Corte de Justicia, la Residencia del Primer Ministro y la del Presidente, etc. Sin embargo, la mayoría de los países del mundo no reconocen a Jerusalén como capital de Israel, casi todas las embajadas están entre Tel Aviv y Herzlia. Israel es el único país del mundo al que se le niega el derecho a determinar cuál es su capital. ¿Cómo llegamos a esta situación?

La actual knéset (parlamento) en Jerusalén. Foto tomada de Wikipedia.

En noviembre del 1947, las Naciones Unidas aprobaron el Plan de Partición de Palestina. Según dicha resolución, el territorio entonces conocido como Palestina Británica sería dividido en dos, un estado judío y un estado árabe. Jerusalén y Belén quedarían como un enclave internacional gobernado directamente por las Naciones Unidas. Los judíos aceptaron, los árabes no, estalló la guerra y el plan nunca llegó a aplicarse. Durante la Guerra de 1948, era dificil acceder a Jerusalén, por la duras batallas en el camino que conduce desde la costa mediterranea a la Ciudad Santa. En la práctica, el gobierno judío comenzó operando desde Tel Aviv. Fue en Tel Aviv donde David Ben Gurión declaró la Indepencia de Israel, el 14 de mayo de 1948. En Tel Aviv se reunió al principio la knéset, aunque por pocos meses.

Como concecuencia de la guerra, Jerusalén quedó dividida en dos. Jerusalén Oriental, incluyendo la Ciudad Antigua y el Monte de los Olivos, en manos de Jordania. Jerusalén Occidental, incluyendo el Monte Sión, en manos de Israel. En diciembre de 1949, David Ben Gurión declaró a Jerusalén como capital de Israel. El gobierno y la kneset se mudaron a la parte occidental de Jerusalén. Algunos países fueron instalando sus embajadas en Jerusalén Occidental. Es importante resaltar que al principio había embajadas en Jerusalén, la soberanía israelí sobre la parte oeste de Jerusalén no estaba en tela de juicio.

En 1967, durante la Guerra de los Seis Días, Israel conquistó de Jordania la parte este de Jerusalén. Toda Jerusalén quedó bajo control israelí. Ningún otro país del mundo, ni siquiera el gran aliado Estados Unidos, ha reconocido jamás la soberanía israelí sobre Jerusalén Oriental. La situación diplomática se complicó en 1980, cuando bajo el liderazgo de Menajem Beguin, la knéset emitió una nueva ley declarando explícitamente a TODA Jerusalén, "entera y unificada", como capital de Israel. A modo de protesta, los países que tenían sus embajadas en Jerusalén las fueron mudando paulatinamente a Tel Aviv y alrededores. En el 2006, Jerusalén quedó vacía de embajadas cuando se fueron las dos últimas: Costa Rica y El Salvador. Del 2007 al 2017 no hubo ninguna embajada en Jerusalén.

En 1995, durante la administación de Bill Clinton, el Congreso de Estados Unidos aprobó una ley, por la cual la Embajada de Estados Unidos en Israel debía mudarse de Tel Aviv a Jerusalén. Pero según la misma ley, el Presidente de Estados Unidos podía firmar un documento que postergara su implementación por seis meses. Así lo hicieron cada seis meses todos los presidentes: Bill Clinton, George W. Bush, Barack Obama y también Donald Trump al principio. Donald Trump firmó el documento dos veces, luego decidió no firmarlo una tercera vez, dejando que la ley de tiempos de Clinton entrara en vigencia. La "mudanza" de la Embajada de Estados Unidos fue muy simple, porque en realidad no fue necesario trasladar nada. A lo que era el edificio del Consulado de Estados Unidos en Jerusalén le cambiaron el cartel en la entrada, donde decía "consulado" ahora dice "embajada". La "nueva" embajada fue inaugurada simbólicamente, el 14 de mayo del 2018, al cumplirse 70 años de la creación de Israel. Mientras tanto, en el edificio de la embajada en Tel Aviv añadieron al cartel de entrada la palabra "branch" (sucursal), y el embajador sigue trabajando cómodamente desde allí.

Siguiendo el ejemplo de Estados Unidos, Paraguay y Guatemala mudaron también sus embajadas a Jerusalén en el 2018. La de Paraguay duró pocos meses, hubo elecciones y el nuevo gobierno electo retiró la embajada paraguaya de Jerusalén. Brasil y República Checa han expresado sus intenciones de trasladar sus embajadas a la Ciudad Santa, pero hasta el momento no lo han hecho. Al día de hoy (enero 2019), hay en Jerusalén sólo dos embajadas: Estados Unidos y Guatemala.

Foto con el Embajador de Guatemala en Israel.

Introducción a Jerusalén

Jerusalén es la Ciudad Santa para las tres grandes religiones monoteistas. Para los judíos: Jerusalén es la capital del Reino de David, donde su hijo Salomón construyó el Primer Templo, donde fue eregido también el Segundo Templo, y se espera que algún día se constuya el tercero. Para los cristianos en Jerusalén acontecieron varios episodios de la vida de Jesús, principalmente: Jerusalén es donde Jesús fue crucificado, enterrado y donde resucitó. Para los musulmanes: desde Jerusalén el profeta Mahoma subió al cielo a recibir las plegarias de Alá.

Jerusalén es también la capital del Estado de Israel. Más allá de la discusión política, cuántos países la reconocen como tal y dónde están las embajadas, es la capital de facto. En Jerusalén está el asiento de los tres poderes del estado: la Residencia del Primer Ministro y las sedes de los ministerios (poder ejecutivo), la Kneset o Parlamento (poder legislativo), la Suprema Corte de Justicia (poder judicial). Es la ciudad más grande del país con cerca de 900 mil habitantes, un 10% de la población de Israel. Entre ellos, aproximadamente un tercio son árabes, un tercio judíos ultra-ortodoxos y un tercio "otros judíos" (entre quienes me incluyo).

Vista panorámica de Jerusalén Antigua desde el Monte de los Olivos.

Para entender mejor la ciudad podemos clasificar las distintas partes según dos criterios. El primer criterio: Jerusalén Antigua versus Jerusalén Moderna. Llamamos a Jerusalén Antigua a todo lo que está dentro de las Murallas de Jerusalén, cuatro muros de un kilómetro de largo cada uno. Los muros no son tan antiguos, tienen 500 años solamente, construidos en el Siglo XVI por Suleimán el Magnífico, Sultán del Imperio Otomano. No es mucho, si tenemos en cuenta que Jerusalén ya era una ciudad amurallada hace cerca de 4000 años. Fue destruida y vuelta a construir varias veces. Es importante recordar que los muros actuales no son los mismos que los que había en tiempos de Jesús (hace 2000 años), o en tiempos del Rey David (hace 3000). En tiempos de Jesús la ciudad amurallada era mucho más grande, en algunas partes coincidía con la actual y en otras no. En tiempos de David era mucho más pequeña y estaba más al sur (donde hoy se encuentra el Parque Ciudad de David). Resumiedo en una frase: hay partes de Jerusalén, más antiguas que Jerusalén Antigua, por fuera de Jerusalén Antigua. Desde Suleimán el Magnifico hasta 1860, Jerusalén era solamente lo que hoy es el casco antiguo. Hoy en día, Jerusalén Moderna (es decir, casi todo lo que está fuera de los muros) abarca muchísimo más territorio que Jerusalén Antigua.

El segundo criterio: Jerusalén Oriental versus Jerusalén Occidental. Durante la Guerra de Independencia de Israel, en 1948, Jerusalén quedó dividida en dos. La parte Este, incluyendo toda la Ciudad Antigua y el Monte de los Olivos, quedó del lado de Jordania. La parte Oeste, incluyendo el Monte Sión, quedó del lado de Israel. Durante 19 años, no se podía cruzar de una parte a otra, los judíos no tenían permitido acceder al Muro de los Lamentos. Hasta que en 1967, durante la Guerra de los Seis Días, la parte Este fue "liberada", "conquistada" u "ocupada" por Israel (la terminología cambia según quien narra lo hechos). Jerusalén lleva mucho más tiempo unificada que los 19 años que pasó divida. Aún así, la división de entonces se siente hasta hoy en día: en Jerusalén Oriental están los barrios árabes, en Jerusalén Occidental los barrios judíos.

Así dijo Ciro

El Cilindro de Ciro (539 A.C.): uno de los documentos más importantes de la historia del pueblo judío y de la humanidad. Otra entrega de nuestra serie "Quién ganó", esta vez directo desde el Museo Británico en Londres:




"Así dice Ciro, rey de los persas: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y él me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. Quien haya entre vosotros de todo su pueblo, sea Jehová su Dios con él, y suba." Crónicas 36:23

(VII) El periodo de entretemplos

Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos y llorábamos recordando a Sion
(Salmos 137:1).

La destrucción de Jerusalén y el asesinato de Guedalia (año 586 a. C.) marcaron el fin de la autonomía judía en la tierra de Israel. Terminaba de este modo el periodo del Primer Templo y comenzaba el exilio en Babilonia.  

¿Cómo vivían los judíos en Babilonia? ¿Cuáles fueron sus elementos de identidad? ¿Qué los distinguía como judíos y los diferenciaba de la población local? El Tanaj no ofrece muchos detalles sobre la vida de los exiliados -se limita a decir que lloraban junto a los ríos de Babilonia "recordando a Sion"- y las fuentes extrabíblicas sobre esta época escasean. 

Existe, sin embargo, un archivo compuesto por más de 100 tablillas de escritura cuneiforme que datan de los siglos VI-V a. C. Se trata de una colección de documentos legales que reflejan las transacciones comerciales, casas y campos de arrendamiento, direcciones y herencias de los exiliados de Judá que se habían establecido en varios asentamientos entre los ríos Tigris y Éufrates. El archivo se llama Al Yahudu en referencia al nombre que las fuentes babilónicas utilizaban para describir Jerusalén. Al Yahudu era la nueva Jerusalén de Babilonia, la principal ciudad judía en el exilio.

En el archivo de Al Yahudu, que contiene decenas de nombres propios, la identidad judía de los exiliados se manifiesta en el uso de los elementos teofóricos Yahu o El en los nombres. De este modo, aparecen con bastante frecuencia nombres como Shemayahu, Netanyahu o Shaaltiel. Estos mismos documentos demuestran, sin embargo, que a partir de la segunda generación de exiliados -aquellos que nacieron ya en Babilonia-, comenzó a producirse una combinación teofórica judeo-babilónica en los nombres (Nabu Utzur ben Delayahu, Nabu Sar Utzur ben Shaaltiel).

Este fenómeno refleja claramente la tensión entre, por un lado, el intento de preservar la cultura judía en el exilio y, por otro, la necesidad -en ocasiones también la voluntad- de integración en la sociedad babilónica. En este sentido, la vida judía en Babilonia parece haberse visto fuertemente influenciada por la carta que envío el profeta Jeremías a los exiliados a principios del siglo VI a. C.:

Construid casas y vivid en ellas, plantad huertos y comed el fruto de ellos. Tomad mujeres y engendrad hijos e hijas, y tomad mujeres para vuestros hijos y dad vuestras hijas a maridos, para que críen hijos e hijas, y multiplicaos ahí, y no os dejéis disminuir (Jeremías 29:5-6).

(VI) La conquista de Nabucodonosor y el asesinato de Guedalia

El rey Sedequías, hijo del reformador Josías, forjó una alianza con Egipto y se rebeló en contra de Babilonia en el año 589 a. C., negándose a pagar tributo al rey Nabucodonosor. Se desconoce el verdadero alcance de esta rebelión, pero Sedequías y sus asesores nunca se hubiesen atrevido a declararle la guerra a Babilonia, que ya había vencido a Judá con anterioridad, sin el apoyo de una gran coalición formada por otros reinos de la región, como Tiro, Sidón, Amón o Moab. Nabucodonosor tomó represalias militares para sofocar la rebelión, y el 10 de tevet del año 588 a. C. sitió la capital del reino de Judá. 

Y ocurrió en el mes décimo, el día diez del mes, que vino Nabucodonosor rey de Babilonia, él y todo su ejército, contra Jerusalén, y acamparon frente a la ciudad y construyeron torres a su alrededor, de modo que la ciudad fue sitiada en el año onceno del rey Sedequías (Jeremías 52:4-5).

Un año y medio después, el 9 de av del año 586 a. C., habiendo derribado las murallas de Jerusalén, quemó el ejército de Nabucodonosor el Templo de Salomón.


Torre de vigilancia israelita destruida durante la conquista de Babilonia alrededor de la cual se han encontrado restos de flechas del ejército de Nabucodonosor (586 a. C.)

Al terminar la guerra, y como castigo por haberse sublevado, los líderes judíos fueron deportados a Babilonia. En Judá, ya sin Templo, Nabucodonosor escogió a un antiguo asesor de Sedequías llamado Guedalia ben Ajikam -que al parecer se había opuesto a la rebelión desde el principio- para gobernar a la población rural que no había sido exiliada. Pero Guedalia no era miembro de la dinastía davídica y el pueblo no aceptó su nombramiento. El 3 de tishrei del 586 a. C., dos meses después de la destrucción del Templo, Guedalia fue asesinado por un grupo de judíos opositores.

Tras el asesinato de Guedalia, la mitad de los campesinos de Judá huyeron a Egipto llevándose consigo al profeta Jeremías en contra de su propia voluntad. La otra mitad, para demostrarle lealtad al rey Nabucodonosor, decidió trasladarse a Babilonia. De este modo quedó la tierra de Judá desolada* durante un periodo de 70 años, sin judíos y sin Templo.

* El ayuno de Guedalia, instituido por los sabios de la siguiente generación, no conmemora el asesinato de Guedalia, sino la pérdida de la autonomía judía en Israel y la desolación de la tierra que duró 70 años.

(V) ¿Existió el Primer Templo de Jerusalén?

El Templo de Salomón siempre ha cautivado la imaginación de arqueólogos e historiadores. La Biblia es su única fuente, y los restos arqueológicos que atestiguan su existencia son escasos y tardíos. Una de las mayores controversias en el campo de la arqueología bíblica es la que genera el estudio de la monarquía unificada en cuyo periodo, según la tradición, fue construido el Primer Templo de Jerusalén.

En Israel, la disputa académica gira en torno a dos objetos de investigación principales: la existencia de una casa real davídica y, por otro lado, la existencia del reino de David. Y hacer esta distinción es importante. Porque es posible que haya existido un líder llamado David, pero que su reino, sin embargo, no alcanzara la extensión y el esplendor descritos en los libros de la Biblia. Una inscripción del siglo IX a. C. hallada en el yacimiento de Tel Dan confirma que ya existía una casa real vinculada al nombre de David cien años después de la muerte de Salomón.


La Estela de Dan descubierta en 1993
en la que se lee la inscripción "casa de David"

Los arqueólogos de la Universidad Hebrea de Jerusalén tienden a ser favorables a la existencia del reino de David de acuerdo a las descripciones del Tanaj. Por el contrario, los arqueólogos de la Universidad de Tel Aviv muestran al respecto una postura minimalista: no niegan la existencia de David y Salomón, pero postulan que en esa época Jerusalén era una pequeña aldea rural de las colinas de Judá, sin el poder y la riqueza pretendidos en el relato bíblico. 

No hay consenso en el mundo académico sobre si Jerusalén ya era una ciudad densamente poblada antes del siglo VII a. C., momento en que llegan los refugiados del reino del norte. Tampoco hay restos arqueológicos que corroboren la existencia de un templo en el monte Moriá antes del siglo VIII a. C., cuando comienzan las reformas de Ezequías.

¿Existió el Primer Templo de Jerusalén? Sí, y fue destruido por Babilonia en el año 586 a. C. Se han encontrado pruebas relacionadas con el trabajo cotidiano en el Templo durante los siglos octavo y sexto antes de la era común: restos de huesos de animales, jarras de aceite, sellos con nombres de funcionarios reales, un ostracón en hebreo con referencias a la "Casa de Yahvé en Jerusalén", etc. Nada indica, sin embargo, que este templo haya sido necesariamente construido por el rey Salomón.


Maximalismo vs. minimalismo bíblicos: 
Eilat Mazar (Universidad Hebrea de Jerusalén) 
e Israel Finkelstein (Universidad de Tel Aviv)

(IV) Las reformas de Josías y la centralización del culto a Yahvé

A pesar de la existencia del Templo de Jerusalén, construido por Salomón, la idolatría continuaba siendo una práctica común en el reino de Judá. En varios yacimientos arqueológicos judaítas, como Tel Arad o Tel Beersheva, se han encontrado restos de templos y altares destinados al culto religioso.

En el año 622 a. C., el rey Josías, descendiente directo de David, decidió erradicar los santuarios de culto extranjero o sincretista de la periferia del reino. Pero la reforma de Josías no se limitó a la destrucción de los templos rurales. Sus medidas generaron la primera gran revolución en la historia del judaísmo: la adoración exclusiva a Yahvé en un único lugar (Jerusalén), la observancia centralizada y nacional de las principales fiestas judías (Pésaj, Shavuot y Sucot) y la aprobación de un conjunto de leyes sobre la justicia social y el bienestar personal.

Templo rural judaíta hallado en las excavaciones
de Tel Arad (siglo VIII a. C.)

La centralización del culto a Dios en Jerusalén se vio también influenciada por un repentino e inesperado descubrimiento. Durante la remodelación del Templo, ordenada por Josías al sumo sacerdote a finales del siglo VII a. C., fue hallado un libro de leyes que la tradición atribuye al propio Moisés: el Libro del Deuteronomio o segunda ley,

Esta segunda ley, que da origen a la tradición deuteronómica de la Biblia, enfatiza la importancia de Jerusalén como capital nacional y religiosa del pueblo judío. El Deuteronomio fue hallado -o escrito- precisamente en un periodo de crisis de unidad de Israel.

Y subió el rey al Templo de Dios con todos los hombre de Judá y todos los moradores de Jerusalén, y los sacerdotes y los profetas y todo el pueblo, y leyó ante ellos todas las palabras del Libro del Pacto que había sido hallado en el Templo de Dios. Y el rey, de pie sobre una plataforma, hizo un pacto ante Dios para guardar sus mandamientos, testimonios y estatutos con todo su corazón y toda su alma en confirmación de las palabras del pacto escrito en el libro. Y todo el pueblo se adhirió a la alianza (2 Reyes 23:2-3).

Como parte de sus reformas, ordenó Josías que todos los sacerdotes y levitas se trasladaran a Jerusalén para dedicarse plenamente al trabajo sagrado en el Templo. Según el arqueólogo Israel Finkelstein y el historiador Neil Silberman, las reformas llevadas a cabo por el rey Josías establecieron los cimientos del judaísmo y el cristianismo del futuro.

(III) Los refugiados del reino del norte y la Pascua en Jerusalén

Mapa del reino de Israel (norte) y del reino de Judá (sur)
hacia finales del siglo VIII a. C.

Tras la caída del reino de Israel en la guerra contra Asiria (722 a. C.), el rey Ezequías de Judá hizo un llamamiento invitando a todos los supervivientes del norte a refugiarse en sus fronteras. La rivalidad histórica entre los dos reinos hebreos, originada tras la muerte de Salomón, había quedado en el pasado y era el momento perfecto para la reconciliación.

Y envió Ezequías cartas a todo Israel para que vinieran a la Casa de Dios en Jerusalén para celebrar la Pascua al Eterno, el Dios de Israel (2 Crónicas 30:1).

Muchos refugiados se trasladaron a Jerusalén para ofrecer en el Templo el sacrificio pascual y luego se asentaron en la ciudad de forma permanente. Los hallazgos arqueológicos demuestran que en el período que siguió a la destrucción de Israel la población de Jerusalén se quintuplicó. El arqueólogo Nahman Avigad, en su excavación de 1970, descubrió un espeso muro datado en la época de Ezequías que da fe de la expansión hacia el oeste de la ciudad. Dan Bahat, uno de los más prestigiosos investigadores de la historia de Jerusalén, está convencido de que el objetivo de la muralla era acomodar a los refugiados provenientes del reino del norte, además de reforzar la ciudad ante el avance de las tropas asirias.

La muralla de Ezequías descubierta en Jerusalén por Nahman Avigad
en las excavaciones arqueológicas de 1970

La llegada masiva de refugiados del norte fue el detonante de un proceso de reformas políticas y religiosas iniciado por Ezequías durante su reinado y culminado por su bisnieto, el rey Josías, un siglo después con la destrucción de todos los templos de culto pagano. La principal finalidad de las reformas era apuntalar las pretensiones del reino de Judá (sur) como único legitimado para liderar al pueblo judío tras la debacle del reino de Israel (norte).

Por primera vez en trescientos años, desde la división de la monarquía unificada, todo el pueblo de Israel celebró la Pascua en el monte del Templo de Jerusalén, el lugar escogido por Dios.

Y toda la congregación de Judá, con los sacerdotes y los levitas, y toda la congregación que vino de Israel, junto con los extranjeros que vinieron de la tierra de Israel y los que vivían en Judá, estaban jubilosos de tal manera que había un gran regocijo en Jerusalén, porque desde tiempos del rey Salomón hijo de David no hubo nada parecido en Jerusalén (2 Crónicas 30:25-26).

(II) La decisión del rey David

No adoraréis al Eterno vuestro Dios sino en el lugar que Él escogerá 
(Deuteronomio 22:4-5).

En el desierto, antes de entrar a la tierra de Canaán, los israelitas construyeron un santuario temporal e itinerante -el Tabernáculo- para guardar el Arca de la Alianza. Al cruzar el río Jordán lo colocaron en una ciudad llamada Shiló, y allí permaneció durante 369 años hasta que fue destruido en la guerra contra los filisteos.

El Arca de la Alianza migró por todo el país, pasando por ciudades filisteas e israelitas. Finalmente el rey David la colocó en Jerusalén y santificó la ciudad. También levantó un altar para ofrecer sacrificios en el lugar escogido por Dios y preparó el proyecto para construir el Templo que más tarde finalizaría su hijo Salomón. 

¿Por qué escogió David el monte Moriá? La investigación histórica no ofrece una respuesta específica a este interrogante. Según una explicación, el monte ya era utilizado por los jebuseos en sus ceremonias paganas y esa tradición, con el tiempo, fue adoptada -y modificada- por el pueblo de Israel. La cercanía del monte con la Ciudad de David y la antigua costumbre de levantar centros rituales en lugares elevados también pudieron ser factores importantes. 

Desde el punto de vista rabínico, la decisión de David fue religiosa: el propio Dios escogió ese lugar. Además, la tradición judía relaciona ese monte con varios de los acontecimientos más importantes de la historia: la creación del mundo, la creación de Adán, el sacrificio de Isaac, el sueño de Jacob... Todo estos sucesos, según la interpretación rabínica, tuvieron lugar en la roca que se encuentra en la cima del monte Moriá, llamada la Roca de la Fundación.

Sobre esa roca erigió el rey Salomón el Templo de Jerusalén, en cuyo interior estaba, entre otros objetos importantes, el Arca de la Alianza. Durante el reinado de Salomón, caracterizado por ser una época de paz, la ciudad creció y se expandió hacia el norte, incluyendo el monte del Templo dentro de sus murallas.

Y me harán un santuario y moraré en medio de ellos (Éxodo 25:8).

Expansión de Jerusalén en la época del Primer Templo
En rosa: la Ciudad de David
En naranja: el monte de Templo (expansión realizada por Salomón)
En amarillo: expansión de la ciudad en el siglo VI a. C.)
En azul: la actual ciudad amurallada

(I) De la tierra de Moriá al monte Sion

Y aconteció después de estos sucesos que Dios puso a prueba a Abraham, dicéndole: "¡Abraham!". Y éste le contestó: "Heme aquí". Y le dijo: "Toma a tu hijo, a tu unigénito a quien amas, a Isaac, y vete a la tierra de Moriá y ofrécelo allí en sacrificio sobre uno de los montes que te indicaré" (Génesis 22:1-2).

Hace unos 4 mil años, el patriarca Abraham, obedeciendo el mandato divino, caminó durante tres días junto con su hijo desde la ciudad de Beersheva hasta la tierra de Moriá. Sin embargo, el sacrificio de Isaac nunca tuvo lugar ya que, según la tradición judía, un ángel de Dios lo detuvo in extremis. La prueba de fe había sido superada. 

Siglos más tarde, según la Biblia, el rey David conquistó "la fortaleza de Sion" (2 Samuel 5:7) de mano de los jebuseos y la convirtió en la capital del reino bajo el nombre de Jerusalén. En uno de sus montes, llamado el monte Sion, construyó David un altar para ofrecer sacrificios. En ese mismo monte, tras su muerte, su hijo Salomón completó la construcción del Templo de Jerusalén. 

Según la tradición, también bíblica, Moriá y Sion son dos nombres diferentes que describen el mismo punto geográfico. El lugar en el que Salomón edificó el Templo de Jerusalén es exactamente el mismo lugar en el que, mil años atrás, Abraham había atado a su hijo Isaac con la intención de sacrificarlo. 

El Eterno de los ejércitos, que vive en el monte Sion (Isaías 8:18).

Sobre el monte Sion, que está desolado, caminan los zorros (Lamentaciones 5:18).

Con el devenir de los años el monte Moriá empezó a ser conocido también con otro nombre: el monte del Templo. ¿Y el monte Sion? El nombre Sion, que originalmente hacía referencia al mismo monte Moriá (es decir, al monte del Templo) se trasladó hacia una colina ubicada al oeste de la Jerusalén bíblica, actualmente fuera de las murallas de la ciudad.

El monte Moriá, el monte Sion y el monte del Templo son, históricamente, el mismo monte. Pero el término Moriá está ya en desuso y el monte Sion, a partir de la época bizantina, se identifica erróneamente con otra colina.

Mapa topográfico de Jerusalén
En rosa: la ciudad amurallada
En amarillo: el monte Sion
En rojo: el monte del Templo

La Maqueta de Jerusalén


Hans Kroch vivía con su familia en la ciudad de Leipzig, Alemania, cuando el partido Nazi subió al poder. En 1938, antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, huyó con su familia a Holanda y más tarde a Argentina. En Argentina, su hijo Yaakov Kroch se unió al movimiento juvenil sionista Hanoar Hatzioní. En 1945 hizó aliá al Kibutz Nitzanim en el Desierto del Neguev. Allí murió en 1948, durante la Guerra de Independencia de Israel. Nitzanim fue uno de los kibutzim del Neguev ubicados en la línea de avance egipcio en dirección a Tel Aviv, que le hicieron frente al ejercito de Egipto a pesar de la inferioridad numerica y de armamento (artículo relacionado: El Puente de Ad Alom).

Después de la guerra, Hans Krosch recibió indemnización por las propiedades que le fueron expropiadas por los nazis en Alemania, compró un terreno en Jerusalén y construyó el famoso hotel Holyland. En 1962, encargó al más eminente estudioso del período clásico en la Universidad Hebrea, el Profesor Michael Avi-Yonah, la construcción de un modelo de Jerusalén en tiempos del Segundo Templo, en honor a su hijo muerto en combate. La construcción llevó 4 años, el modelo fue inaugurado en 1966, representando a Jerusalén exactamente 1900 años antes, en el año 66 d.c., en vísperas de la Gran Rebelión de los judíos contra Roma.

Avi-Yonah se basó en las descripciones del historiador Flavio Josefo, de Jaza"l y otras fuentes históricas. Cabe destacar que el modelo fue construido durante el período en que Jerusalén Este estaba en manos de Jordania (1948-1967), cundo los israelíes no tenían acceso a la Ciudad Antigua y no les era posible realizar allí estudios arqueológicos. Al año siguiente de la inauguración del modelo, Israel conquistó Jerusalén Este en la Guerra de los Seis Días. Desde entonces, arqueologos israelíes han conducido numerosas excavaciones arqueológicas que arrojan mayor luz sobre la historia de la ciudad. Cada tanto, el modelo es actualizado para reflejar los nuevos hallazgos, a raíz de las continuas investigaciones.

El modelo ocupa 2000 metros cuadrados. La escala es de 1:50, es decir que dos centímetros en el modelo representan un metro en la realidad. En el año 2006 fue cortado en mil piezas para poder ser trasladado a su ubicación actual en el Museo de Israel, junto al Santuario del Libro, el lugar donde se conservan los Rollos del Mar Muerto, las copias más antiguas de las Sagradas Escrituras. El Museo de Israel con su Maqueta de Jerusalén, es una parada casi obligatoria para todo aquel que se interese en la historia de Jerusalén en general, y en particular en el Siglo I, un período clave de la historia del Pueblo Judío y de los inicios del cristianismo. Jerusalén en tiempos del Rey Herodes y Jesús de Nazaret, Jerusalén en su máximo esplendor, a punto de ser destruida.


Enlaces de interés:

Documental / City Tour por Jerusalén (Puerta de Sion, el Cardo y mirador de los 4 barrios)