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Paseo por Tel Aviv

El puerto de Jaffa, fue la principal puerta de entrada a la Tierra Santa, también para los judíos que llegaron en la "Primera Aliá", la ola inmigratoria de judíos de fines del Siglo XIX. Así surgieron los primeros barios judíos al norte de Jaffa, que hoy son parte de Tel Aviv. El primero, fundado en 1887, se llama Neve Tzedek, que significa "oasis de justicia", uno de los nombres de Dios, según Jeremías 50:7. Hoy en día es una de las zonas más pintorescas de la ciudad.

Mural junto al centro de danza Suzanne Dellal en Neve Tzedek.

Junto al nuevo barrio, está la antigua estación (HaTachana) de la primera línea de tren del Medio Oriente, que en 1892, conectó Jaffa con Jerusalén. El tren a vapor serpenteaba lentamente entre la montañas, demorando seis horas en llegar a la Ciudad Santa. Era tan, pero tan lento, que se cuenta que un día una persona se quiso suicidar, se ató a las vías del tren... y murió de hambre. El nuevo tren eléctrico inaugurado en 2018, se espera que complete el trayecto en 28 minutos, sin duda un gran avance. 

Antigua estación del tren.

En los años siguientes surgieron más barrios. Pero un grupo de vecinos decidió que con barrios no bastaba, se organizaron para crear "la primer ciudad hebrea" en tiempos modernos: Tel Aviv fue fundada en 1909. El nombre de la ciudad, viene de un libro escrito por Theodor Herzl, fundador del Movimiento Sionista. Una novela que podría clasificarse de ciencia ficción, donde Herzl imaginaba como sería el futuro país. Imaginaba una relación armoniosa entre judíos y árabes, que lamentablemete no se ha concretado. El libro, publicado en 1902, fue escrito en alemán y se titula "Alteneuland", que significa "nueva-vieja tierra". Fue traducido más libremente al hebreo como Tel Aviv. "Tel" se le llama a cierto tipo de sitio arqueológico y "Aviv" significa primavera, yuxtaponiendo las dos palabras se representa la idea de la renovación de lo antiguo, expresada en el título original.

Tel Aviv empezó con algunas decenas de parcelas de tierra arenosa, que fueron sorteadas entre los vecinos, para que cada cuál se construyera su hogar. Entre ellos: Meir Dizengoff, el primer alcalde. Más adelante, Dizengoff convirtió su casa en museo de arte y la donó a la ciudad. Allí fue donde el 14 de mayo de 1948, David Ben-Gurión, declaró la Independencia del Estado de Israel. Se puede revivir la histórica ceremonia, visitando el Salón de la Independencia (temporalmente cerrado por renovaciones desde septiembre 2018). Está ubicada en el Boulevard Rotchild, una de las zonas chic de la ciudad, muy apropiada para salir a caminar o ir a tomar una cerveza.

David Ben-Gurión leyendo la Declaración de Independencia.
Por encima de Ben-Gurión, una foto de Theodor Herzel.
Imagen tomada de Wikipedia.

Para muchos, el momento histórico más importante acontecido en Tel Aviv desde la creación del Estado de Israel, fue el asesinato del Primer Ministro Isaac Rabin, el 4 de noviembre de 1995, en la Plaza Reyes de Israel. Al finalizar una multitudinaria manifestación a favor del Proceso de Paz, un israelí de extrema derecha, opuesto a los acuerdos alcanzados entre el gobierno de Rabin y el líder palestino Yasser Arafat, le pegó dos tiros. Desde entonces la plaza es conocida como Plaza Rabin. Se puede ver el monumento que marca el punto donde Rabin cayó abatido. También es interesante visitar el museo Centro Isaac Rabin, dedicado a la vida y obra del mandatario y a la historia reciente del Estado de Israel.

Plaza Rabin. Imagen tomada de wikipedia.

Otros sitios que recomendamos visitar en Tel Aviv: Puerto de Jaffa, Puerto de Tel Aviv, Mercado Carmel, Mercado Sarona, Museo de la Diáspora, Museo del Palmaj. Y por supuesto: la playa.

Paseo por Jope


Yaffo en hebreo, Jaffa en inglés, Jope según las traducciones bíblicas al español. Hoy en día es la parte sur de Tel Aviv, como indica el nombre oficial del municipio: Tel Aviv-Yaffo. Pero Tel Aviv es una ciudad nueva, de algo más de cien años, mientras que Jope ronda los cuatro mil años de antigüedad. Desde sus comienzos fue una ciudad puerto sobre el Mar Mediterráneo. De los muchos puertos de la zona, el más cercano a Jerusalén. Por eso, durante siglos, Jope fue la puerta de entrada a la Tierra Santa. Sin duda, un buen lugar para comenzar un itinerario de viaje por Israel.

Caminando por las calles de la antigua Jope, uno se encuentra con varios personajes:


El Profeta Jonás.
El Libro de Jonás, en el Antiguo Testamento, cuenta que Jonás embarcó en Jope. Dios lo envió a Nínive (Una ciudad en la actual Siria), pero Jonás desobedeció y tomó un barco en otra dirección. En el mar se desató una tempestad que amenazaba con hundir la nave con toda su tripulación. Para que no perecieran todos por su pecado, Jonás fue lanzado al agua, donde fue devorado por un gran pez. Tres días y tres noches pasó en el vientre del animal, se arrepintió de su pecado, fue devuelto a tierra y continuó viaje hacia Nínive.

Jonás dentro de la ballena. Imagen de Wikipedia.

El Apostol Pedro.
Hoy en día, para llegar a Israel uno ya no viaja en barco al puerto de Yaffo, lo más común es volar a Ben Gurión. Aunque el tiquete diga que el vuelo es a Tel Aviv, en realidad el aeropuerto está en la ciudad de Lod (en hebreo) o Lida. El Nuevo Testamento, en Hechos de los Apóstoles (capítulos 9 y 10), cuenta que Pedro se encontraba en Lida, de Lida fue a Jope, de Jope siguió a Cesarea Marítima. Quienes aterrizan en Israel, y siguiendo un itinerario clásico continúan a Jope y Cesarea, hacen el mismo camino que hizo Pedro. En Jope Pedro resucitó a un niña llamada Tabita (o Dorcas, varía según la traducción). Se alojó en la casa de Simón el Curtidor, donde tuvo la visión de los animales impuros bajando del cielo sobre un lienzo. Según la tradición católica la casa de Simón el Curtidor estaba donde hoy está la Iglesia de San Pedro. Según la tradición armenia, la ubiación es unos metros más al sur, donde está el faro.

Iglesia de San Pedro.

Napoleón Bonaparte.
Después de que los cruzados fueran derrotados a fines del Siglo XIII, pasaron cuatrocientos años antes de que otro europeo volviera a intentar conquistar la Tierra Santa. En 1799, viniendo desde Egipto, Napoleón conquistó Jope. No consiguió conquistar todo Israel, fue derrotado más tarde en Akko, tuvo que regresarse a Egipto. Cinco años más tarde se convirtió en "Emperador de los franceses", demostrando que uno puede perder una batalla, incluso una guerra, y seguir subiendo de rango.

Napoleón dando la bienvenida a una turista.
Abdul Hamid II.
El último Sultán del Imperio Turco Otomano, cumplía 25 años de su ascenso al trono en 1901, para festejar ordenó construir cien torres de relojes a lo largo y ancho del imperio. De nada le sirvió tanta ostentación cuando fue derrocado unos años después, en 1909. El imperio acabó por desmoronarse después de la Primera Guerra Mundial, al contrario que varias de las torres, que siguen en pie hasta hoy. La más conocida de las que hay en Israel está en Jope. Hay otras en Haifa, Akko y Safed.

La Torre del Reloj en Jope. Imagen de Wikipedia.

Tel Aviv no es un tel

Imaginemos una ciudad muy antigua que se encuentra a poca altura. Llega un invasor desde tierras lejanas y arrasa con la ciudad. Los sobrevivientes vuelven a construir la ciudad en el mismo lugar, cubren con tierra las ruinas que dejó el invasor y construyen por encima. Un siglo más tarde un terremoto destruye de nuevo la ciudad. Otra vez más, la ciudad es construida encima de las ruinas que a su vez están arriba de otras ruinas anteriores. Dos siglos más tarde ocurre un incendio y la ciudad vuelve ser destruida. De nuevo, vuelta a empezar. Cada vez que la ciudad es reconstruida sobre una nueva capa de ruinas va subiendo en altura. Así se forma lo que en arqueología se denomina tel. Una colina formada no por la naturaleza, sino por la acumulación de capas de ruinas de edificios construidos por el hombre. Los tels son un fenómeno muy raro en el mundo, los hay en el Medio Oriente aunque tampoco son muy frecuentes. Sin embargo en Israel los hay por decenas.

El ejemplo más impresionante es el de Meguido. Asentamiento destruido y vuelto a construir no menos de 25 veces. Sí, han leído bien, 25 veces. La última vez hace más de 2500 años. Quizás no sea casualidad que justamente en ese lugar, que ha visto tanta destrucción, es donde según la fe cristiana comenzará el fin del mundo, la gran batalla final entre el bien y el mal. En hebreo lo llamamos Tel Meguido o Ar Meguido, y fue traducido al griego como Armagedón en el Nuevo Testamento (Apocalipsis de San Juan). Un lugar que vale la pena visitar. Recomiendo no esperar hasta que estalle la guerra entre Gog y Magog para la visita.

Para conocer el Armagedon no hace falta un transbordador espacial,
alcanza con un avión que lo lleve a Israel.


¿Por qué construyeron la ciudad tantas veces en el mismo lugar donde fue destruida? No fue por masoquismo. La ubicación era excelente, ya que reunía las cuatro condiciones: su altura en medio de un valle le otorgaba una importante ventaja estratégica para su defensa militar (1); contaba con su propia fuente de agua potable (2); con buenas tierras para la agricultura (3); sobre el camino (4) internacional que une a Egipto con Mesopotamia. A modo de comparación, Jerusalén en la antigüedad sólo cumplía con una de esas condiciones: el agua (gracias al manantial Guijón). En la Tierra de Israel eran pocos los sitios que reunían las condiciones, no había mucho de donde elegir. Por eso la gente volvía a instalarse en los mismos lugares cuando eran arrasados y por eso se formaron tantos tels. Pero no es el caso de Tel Aviv, que fue construida por primera vez en 1909 al nivel del mar. ¿Por qué se llama Tel Aviv entonces? Eso es tema para otro post.

Esto no es una pipa un tel


Aunque Meguido sea quizás el tel más importante por la asombrosa cantidad de capas y su significado religioso, a mí personalmente los que más me gustan son Tel Dan y Tel Banias (Cesaria de Filipo). Me encanta cómo las ruinas de distintos períodos se mezclan con la tupida vegetación que las cubre casi por completo. Como si las ruinas se asomaran de entre las entrañas de la tierra para enviarnos saludos desde tiempos remotos. Los arqueólogos no han destapado más que un porcentaje diminuto, ¡quién sabe cuántos tesoros queden escondidos bajo las raíces de esos arboles!

Esto sí es un tel: Tel Dan.

En la foto se ve parte de un altar del siglo VIII a. C.
construido según el modelo del Templo de Salomón.