Pésaj y la institución de la Eucaristía


Este año la denominada Semana Santa cristiana coincide con la fiesta de Pésaj, la Pascua judía. A lo largo de dos mil años todo lo bueno de la historia de Jesús ha sido desjudaizado por la Iglesia y todo lo judío, diabolizado. Por eso, muchos cristianos no conocen la estrecha relación que guardan estas dos festividades. La institución de la Eucaristía en la Ultima Cena, así como otros muchos ritos cristianos, tiene su origen en el judaísmo.

Pésaj es la festividad en la que los judíos conmemoran la salida de Egipto que relata el libro bíblico de Éxodo. Con mano fuerte y brazo extendido el pueblo de Israel fue sacado de la esclavitud y pasó a ser un pueblo libre en su tierra. Jesús, el rabí de Nazaret, ordenó a sus discípulos hacer los preparativos para la Pascua, tal y como está escrito:

"Llegó el día de los Ácimos, cuando había que sacrificar el cordero pascual, y Jesús envió a Pedro y a Juan diciéndoles: -Id y preparad la cena de Pésaj" (Lucas 22:7-8).
Pésaj es una fiesta que requiere una preparación previa. La cena de alabanza -el Séder- está determinada por unas normas que la tradición ha reagrupado en la llamada Hagadá o Relato de Pésaj. Ese mismo orden* fue respetado por Jesús y sus apóstoles durante la celebración del Séder, que más adelante recibiría el nombre de Última Cena.
"Durante la cena Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio (a sus discípulos) diciendo: -Tomad, esto es mi cuerpo. Después tomo un cáliz, dio gracias, se lo pasó a ellos y bebieron todos de él. Y les dijo: -Ésta es mi sangre, la sangre de la alianza, que será derramada por todos. Os aseguro que ya no beberé más más de este fruto de la vid hasta que beba un vino nuevo en el Reino de Dios. Después de haber cantado los himnos, salieron hacia el Monte de los Olivos" (Marcos 14:22-26).
Leemos en el Nuevo Testamento que, tal y como estipula la tradición judía, Jesús realizó durante la cena de Pésaj las bendiciones del pan (pan ácimo o matzá) y del vino. Ese momento ha sido bautizado por el cristianismo como el momento de la institución de la Eucaristía. Jesús parte un trozo de matzá (siguiendo el orden del Séder), lo bendice, lo reparte entre los apóstoles y les ordena "hacer esto en memoria mía" (Lucas 22:19). Y del mismo modo hace con el vino, presente en todas les festividades judías. Posteriormente reza los salmos de Halel y se retira al Monte de los Olivos, donde tendrá lugar la trágica traición de Judas.

La Santa Misa de la Iglesia Católica es el ritual en el que se ofrece el sacramento eucarístico, instituido por Jesús durante la celebración de su último Pésaj. Ello explica el hecho de que en la Misa** estén presentes los mismos elementos que en la Pascua judía: el pan ácimo y el vino. La
hostia tiene su origen indudable en la matzá.

Acercándonos a un ambiente de diálogo interreligioso, podríamos considerar a la Misa como el Pésaj diario de los cristianos.

* Si bien por aquel entonces el Séder no era exactamenter igual al que celebran los judíos de hoy en día, al que se le fueron incorporando tradiciones posteriores a lo largo de los siglos, no hay duda de que la cena realizada por Jesús cumplía con todos los requisitos halájicos de su época. En un acercamiento al personaje histórico de Jesús de Nazaret, queda claro que estuvo inmerso en un contexto judío. 

** Santa Cena (o Cena del Señor) en las congregaciones protestantes.

¡Feliz Semana Santa y Jag Pésaj Sameaj!

¿Una columna del Templo de Jerusalén?

La Plaza de Batéi Majasé (Casas de Refugio) fue uno de los últimos lugares en resistir el asedio jordano al Barrio Judío de la Ciudad Vieja de Jerusalén durante la Guerra de la Independencia. Decenas de sus habitantes se agruparon en esas casas en vísperas de la caída de Jerusalén hasta la rendición, el 28 de mayo de 1948. Los últimos combatientes judíos fueron llevados a Jordania como prisioneros de guerra, mientras que los civiles (mujeres y niños) fueron trasladados por la Puerta de Sion a las afueras de la Ciudad Vieja. Tras la Guerra de los Seis Días (1967) el edificio principal de la plaza, donado en sus orígenes por la familia Rothschild, fue restaurado en su totalidad, y las casas de alrededor fueron tansformadas en un colegio público para los niños del Barrio Judío.

Durante las excavaciones que llevó a cabo Nahman Avigad fueron hallados varios restos arqueológicos que datan de la época del Segundo Templo, uno de los cuales puede verse hoy en día en uno de los extremos de la plaza. Se trata de una espléndida columna coronada por un capitel jónico:

 
Hay investigadores que opinan que la columna corresponde a la época hasmonea, pero el arqueólogo Nahman Avigad tiene una teoría mucho más atractiva e interesante. Según su opinión, la conjunción de los elementos hallados en la columna con ciertos datos históricos permite formular la hipótesis de que se trata de una columna perteneciente al Segundo Templo de Jerusalén.
 
1. El anillo superior de la columna tiene la inscripción "9" en números romanos de una manera especial: VIIII en vez de IX. Esta curiosa manera romana de numerar era habitual únicamente entre los siglos I a. C. y I d. C.
 
2. A ambos lados de las volutas del capitel hay varios ornamentos florales tallados directamente en la piedra, así como cornucopias (cuernos de la abudancia) y ovas y dardos, típicos de los capiteles jónicos de los templos de arquitectura helénica.
 
3. En el siglo I a. C. Herodes el Grande comenzó una masiva renovación y expansión del Templo de Jerusalén. Herodes fue famoso por su crueldad contra aquellos que se le oponían, pero también adquirió fama como gran constructor, a tal grado que el Talmud declara que "quien no haya visto el edificio de Herodes no ha visto un edificio hermoso en sus días".
 
4. Al sur del recinto del Templo edificó Herodes un ostentoso pórtico real para deleitar a sus invitados. Al respecto escribe el historiador Flavio Josefo en Antigüedades judías que se trataba de "una estructura más digna de mención que cualquier otra bajo el sol". Según Josefo, desde el pórtico real "la altura del precipicio era enorme" hasta tal punto que "si alguien miraba desde la azotea se mareaba y su vista quedaba incapacitada para llegar al fondo de una profundidad tan insoldable".
 
¿Y cómo llegó la columna a la Plaza de Batéi Majasé (hallada in situ)? En el siglo VI d. C. el emperador Justiniano edificó la Iglesia Nea y amplió el cardo principal de Jerusalén para conectarla con la Iglesia del Santo Sepulcro y realizar procesiones religiosas entre ambas. En la construcción de la Nea se utilizaron piedras de edificios públicos antiguos. En esa época -época bizantina- el Monte del Templo permanecía desolado y destruido, y el Imperio bizantino no tenía ningún interés en construir sobre el monte para mantener vigente la profecía de Jesús: "No dejarán de ti piedra sobre piedra" (Lucas 19:44). Por tanto, cinco siglos después de la destrucción del Templo de Jerusalén, todavía quedaban restos antiguos de valor que podían reutilizarse en nuevos proyectos (en arqueología esta práctica se conoce como "spolia").
 
Es probable que el anillo superior de la columna haya sido el anillo nº 9 de una serie de anillos que formaban una de las tantas columnas del pórtico real de Herodes. Y el hecho de que la columna estuviese formada por un mínimo de nueve anillos es una clara evidencia de la magnificencia y la gran altura de dicho pórtico, tal como relata Flavio Josefo. Si a eso le sumamos que este tipo de capitel jónico solamente se colocaba en templos de la antigüedad y que la arqueología data el hallazgo entre los siglos I a. C. y I d. C., tal vez nos encontremos ante el único testimonio extraído directamente de la explanada del Templo de Jerusalén.
 
La Plaza de Batéi Majasé, con el edificio donado por la familia Rothschild y la columna hallada por Nahman Avigad durante las excavaciones arqueológicas

Tras los pasos del rabino de Nazaret

 
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Cámara y edición: Gabriel Colodro.
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Conquistar Gaza

Año 1917, Primera Guerra Mundial. Los contendientes: Gran Bretaña y el Imperio Turco-Otomano. El frente de batalla: Gaza.

Al comienzo de la Primera Guerra Mundial, los turcos, con ayuda de sus aliados alemanes, intentaron conquistar la península del Sinaí a Egipto, en aquel entonces un protectorado británico. El objetivo era hacerse con el Canal de Suez. Pero las ofensivas otomanas fracasaron y para 1916 eran los británicos quienes avanzaban por el Sinaí, a lo largo del Mediterráneo, para llegar a territorio otomano. Conquistaron El-Arish, donde hoy en día pasa la frontera entre Egipto y la Franja de Gaza. Pero ahí tuvieron que frenarse. Los otomanos, bien pertrechados en una poderosa línea defensiva entre Gaza y Beersheva, repelieron los intentos británicos de conquistar Gaza dos veces, en abril y mayo de 1917.

Hasta que los británicos decidieron poner al mando del frente contra los otomanos al general Edmund Allenby, con el objetivo no sólo de conquistar Gaza, sino de conseguir Jerusalén como regalo de Navidad para Gran Bretaña. Allenby no vino solo, llegó reforzado con cien mil soldados, en su mayoría australianos, neozelandeses e indios. Cuando los árabes locales escucharon por primera vez el nombre del nuevo general les temblaron las rodillas. Según el folclore del lugar, el dominio otomano acabría cuando viniera el profeta y las aguas del Nilo llegaran hasta la zona. Curiosamente Allenby suena parecido a Al-Nabi, que en árabe significa el profeta. Además, los británicos colocaron caño de agua para abastecer a sus tropas, que atravesaba el Sinaí y traía agua desde el Nilo.



Al-Nabi

Por supuesto, los aguerridos otomanos no pensaron ni por un momento bajar los brazos por un par de supersticiones locales y se preparon para resistir al tercer ataque. Esta vez la tendrían más fácil aún, conocían punto por punto los planes de la ofensiva, luego de que un oficial de inteligencia británico herido cerca de un puesto otomano perdiera su cartera con todos los mapas e indicaciones. La noche del 30 de octubre estaba claro que los británicos marcharían contra Gaza y allí concentraron los otomanos toda su fuerza. El 31 de octubre los británicos conquistaron Beersheva. Los preparativos para conquistar Gaza no habían sido más que un engaño para distraer la atención de los turcos, mientras que la caballería australiana y neozelandesa avanzaba en silencio hacia Beersheva.

Después de conquistar Beersheva, Gaza calló como un castillo de naipes. En diciembre, una semana antes de Navidad, Allenby llegó a Jerusalén. En octubre de 1918 Allenby venció de nuevo a los turcos en la última gran batalla en esta zona, al pie de Tel Meguido, que le valió el apodo Lord of Armagedon.

Cementerio Militar Británico de Beersheva.
Soldados caídos en las batallas de Gaza y Beersheva

El Arca de la Alianza y la batalla de Eben Ezer

Diseño hipotético del Arca de la Alianza
basado en las descripciones del Tanaj

Al principio del Libro de Samuel, unos años antes de la implantación de la monarquía de Israel, se narra una de las tantas batallas que tuvieron lugar entre los filisteos y los israelitas. Los filisteos, que habían llegado a la región a través del mar, buscaban expandir sus influencias tierra adentro, en tanto que los israelitas se encontraban en plena conquista de Canaán.
"Y salió Israel al encuentro de los filisteos en guerra, y acamparon en Eben Ezer. Y los filisteos acamparon en Afec" (I Samuel 4:1).
Afec es una localidad que se encuentra, geográficamente, en la frontera entre la Planicie de Sharón y las Colinas de Samaria. Desde tiempos antiguos, Afec ha funcionado como una de las principales estaciones en la ruta comercial -Vía Maris- que unía a Egipto con los grandes imperios de Siria y Mesopotamia.

En una de las colinas de Samaria, a unos 5 km al noroeste de Afec, los arqueólogos Israel Finkelstein y Moshe Kochavi, de la Universidad de Tel Aviv, excavaron los restos de un asentamiento israelita que data de la época de la conquista de Canaán. Si bien no hay ninguna inscripción que relacione el lugar con el campamento de batalla israelita, la hipótesis de que se trata del Eben Ezer bíblico es ampliamente aceptada por la mayoría de académicos.

Casa típica israelita de 4 habitaciones, en Eben Ezer
 
La primera batalla fue desastrosa. Los filisteos mataron, según el relato bíblico, a 4 mil hombres. Los israelitas, en aquella situación, hicieron lo que cualquier pueblo de la antigüedad hubiese hecho: traer la divinidad al campo de batalla. Así pues, tomaron el Arca de la Alianza del Tabernáculo de Shiló, donde se conservaban las Tablas de la Ley que Dios entregó a Moisés en el Monte Sinaí, y regresaron al combate, creyendo que el poder del Arca les ayudaría a derrotar al enemigo. Sin embargo, cuenta el Tanaj que la mala suerte continuó para el pueblo de Israel. Unos 30 mil israelitas murieron en el segundo enfrentamiento y, para mayor desgracia nacional, el Arca de la Alianza fue secuestrada por los filisteos.

Los filisteos, que conocían los milagros que el Dios de los hebreos había hecho en la tierra de Egipto, trataron al Arca con mucho respeto, e incluso miedo. Hay que remarcar que los filisteos eran un pueblo politeísta, y el Arca simplemente representaba para ellos otro dios. Por eso no es extraño que al llegar a Ashdod, antigua ciudad filistea, colocaran el Arca en el templo dedicado al dios Dagón (I Samuel 5:2). Una ola de estragos, desastres y plagas azotaron las ciudades por las que pasaba el Arca, y los filisteos comprendieron que, si querían alejar de ellos la maldición, debían devolvérsela a los israelitas.

Ruta del Arca de la Alianza. Desde Shiló, pasando por su captura en Eben Ezer y las ciudades filisteas, hasta Kiriat Yearim
 
Tras su devolución, el Arca de la Alianza fue guardada durante 20 años en Kiriat Yearim (actual Abú Gosh), hasta que el Rey David decidió llevársela a Jerusalén después de proclamarla capital de Israel. Con la inauguración del Templo, el Rey Salomón, hijo de David, colocaría finalmente el Arca en el Sancta Sanctórum.
 
¿Dónde se encuentra actualmente el Arca de la Alianza? Existen decenas de teorías, pero ninguna prueba fehaciente. Su pista se perdió tras la conquista de Jerusalén por parte de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y la destrucción del Primer Templo (586 a. C.). A lo largo de la historia, sobre todo en los siglos XIX y XX, la ubicación exacta del Arca de la Alianza, a la que se le atribuyen poderes divinos, ha acaparado la atención de varios arqueólogos y aventureros, entre ellos el inglés Montigue Parker. El misterio del Arca de la Alianza también ha sido llevado a la gran pantalla, consiguiendo enormes éxitos de taquilla.
 
Famoso arqueólogo del siglo XX buscando el Arca de la Alianza

La Sinagoga de Baram

¿Para qué van los judíos a la sinagoga? Primero que nada: a rezar.

Hoy en día las sinagogas tienen importantes funciones sociales, no solamente religiosas. Los judíos van a la sinagoga no solamente a rezar, sino a encontrarse con los parientes, amigos y otros miembros de la comunidad, por eso en hebreo se le llama "Beit Kneset", casa de encuentro. Para algunos el rol social de la sinagoga es más importante que los rezos. Pero aún así, se sobreentiende que la función primera y original de una sinagoga son los servicios litúrgicos. Muchos judíos se sorprenderían al saber que, históricamente, en las primeras sinagogas no se rezaba.

Mientras existió el Templo de Jerusalén, el culto religioso consistía en los sacrificios de animales y demás rituales que se llevaban a cabo únicamente en el templo. Hasta que el escriba Esdras estableció la lectura pública de la Torá. Esdras fue el primer gran reformista y revolucionario del judaísmo: sacó al judaísmo del dominio exclusivo de los sacerdotes y lo trasladó al pueblo. Tal vez haya sido en sus días o poco después, en el siglo V a.c., que surgieron las primeras sinagogas. Aunque las más antiguas que se han encontrado son del Siglo I d.c. Cuartos pequeños y modestos donde se estudiaban la Torá y sus preceptos. No fue hasta el Siglo II, décadas después destrucción de Jerusalén, que las sinagogas cobraron su importancia actual, reemplazando al desaparecido Templo como centro espiritual de la vida judía. Recién entonces los rabinos instauraron las plegarias como sustituto a los sacrificios. Naturalmente, las sinagogas crecieron en tamaño y esplendor.

De qué época es esta sinagoga:

Parque Nacional de Baram
 
Hasta hace 25 años todos los estudiosos coincidían que la Sinagoga de Baram, en la Alta Galilea, data del siglo II o III, guiándose por el estilo arquitectónico romano típico de entonces. Pero en las excavaciones arqueológicas a fines de los 80s se encontraron debajo del piso de la sinagoga, monedas del siglo V (período bizantino). Bah, qué minucias, dirá el lector, siglo más o siglo menos, a quién le importa. Pero los arqueólogos son gente rara, este tipo de misterios les quitan el sueño. Hoy parece una trivialidad, cualquiera puede construir un edificio que imite en su estilo la arquitectura de tiempos pasados, pero eso era inconcebible en la era clásica. Y lo que era aún más inaceptable en aquellos tiempos, era construir edificios importantes que no fueran perfectamente simétricos.
 
La explicación: en algún lugar de la Galilea de cuyo nombre no me quiero acordar, había una sinagoga muy bonita del siglo III. En el siglo V las autoridades cristianas bizantinas, prohibieron la construcción de sinagogas nuevas. Los habitantes de Baram para no quebrantar la ley, en lugar de construir una nueva, tomaron la sinagoga de hace dos siglos, la desarmaron piedra por piedra, la transportaron a Baram y allí la armaron de nuevo. Igual que hicieron sus vecinos judíos de Cafarnaúm y otras partes de la Galilea. O tal vez no fueran las prohibiciones bizantinas que impulsaron la mudanza, simplemente era más rápido y más barato comprar y trasladar una sinagoga ya hecha que construirla de cero. Sean cuales sean los motivos, al rearmarla se las tuvieron que ingeniar lo mejor posible, improvisando cuando no encontraban qué piedra iba exactamente dónde, por eso les quedó un poquitín chueca.
 
Obrero judío construyendo una sinagoga en el Siglo V.
 
¡Shaná tová umetuká!
¡Feliz 5773!