Bab El-Amud
Publicado por Ruben en 14:10 Etiquetas: Jerusalén, Mapa de Madaba 2 comentarios
El sospechoso de siempre
En mi último viaje (vuelo con mi hermana a Amsterdam), ya más experimentado, sabía que la clave para pasar rápido los controles es mantener la calma. Pero la chica de seguridad no estaba convencida que yo fuera el mismo personaje que aparece en la foto de mi pasaporte. Para convencerla le enseñé mi teudat zeut israelí, mi cédula de identidad uruguaya, mi carnet de estudiante, mi tarjeta magnética para viajar en tren (viene con foto) y hasta mi identificación como soldado retirado. En ese orden. No sabía que llevaba tantas identificaciones en la billetera. Y aún así la chica de seguridad - que sospecho era nueva - no terminaba de convencerse. Mi hermana se reía de mí. Llegó a las preguntas típicas, si tengo familiares en Israel, cómo se llaman, etc. Respondí que tengo un primo en Haifa pero no me acordaba el nombre. Mi hermana que seguía muy entretenida le dijo el nombre. Yo la desafié a ver si se acordaba del nombre de la nueva esposa de nuestro primo. Vamos, si ya estamos jugando al quiz, pongamos preguntas más difíciles. Al final llegó el supervisor y nos dejó pasar al instante.
Publicado por Ruben en 19:50 Etiquetas: Aeropuerto Ben Gurión, otros países 27 comentarios
La Mona Lisa de Galilea
En el Museo del Louvre de París hay un cuadro muy especial con el retratro de una mujer. Una de las tantas peculiaridades de ese cuadro es que, no importa desde qué ángulo uno mire a la mujer retratada, siempre ella devuelve la mirada. O al menos eso parece. Ese cuadro se llama La Mona Lisa, y su autor es Leonardo Da Vinci.
Esa extraña sensación se debe a una avanzada técnica pictórica que, según casi todas las enciclopedias de arte, tiene su origen en el Renacimiento. Pero hay algo que muchas de esas enciclopedias ignoran. En 1986 una delegación arqueológica de la Universidad Hebrea de Jerusalén descubrió en una de las casas de la antigua ciudad de Séforis (Tzipori), en Galilea, el siguiente mosaico que data del siglo III d. C:

La mujer que aparece en el mosaico de Séforis está hecha exactamente con la misma técnica empleada por Da Vinci. Por ese motivo los expertos la bautizaron con el nombre de la Mona Lisa de Galilea. Actualmente este mosaico es una de las grandes atracciones de interés con los que se encuentra el turista que visita Galilea, en el norte de Israel.
Séforis fue durante los siglos II y III d. C. la principal ciudad judía de Israel, que en esa época todavía se encontraba bajo dominación romana. Destacados tanaím -Rabí Yosi, Rabán Shimón ben Gamaliel y Rabí Yehuda Hanasí, entre ellos- vivieron en Séforis. Fue también la sede del Sanedrín durante la primera mitad del siglo III.
La relación entre la arqueología y las fuentes escritas no suele ser un acontecimiento frecuente. Dice la Torá: "Cara a cara habló el Eterno con vosotros en el monte, en medio del fuego" (Deuteronomio 5:4). Este versículo fue cuestionado por los alumnos de Rabí Yojanán, un importante taná, quienes se preguntaron cómo es posible que Dios hable con cada uno "cara a cara", es decir, por separado. La asombrosa respuesta de Rabí Yojanán cobra relevancia en el hallazgo arqueológico: "Así como el icono de esa mujer mira a todos y a cada uno, incluso si la miran mil personas a la vez, y cada uno siente que ella le devuelve la mirada, del mismo modo Dios habló con todos en el monte" (Pesikta Rabati, Éxodo).
Rabí Yojanán vivió en el siglo III d. C. en la ciudad de Séforis. La casa en la que se encuentra el mosaico de la mujer data del siglo III d. C. Significa esto que existe la posibilidad de que Rabí Yojanán se encontrara frente a la Mona Lisa de Galilea en el momento en que daba la respuesta a sus discípulos. O como mímino conocía ese mosaico.
El mosaico -hecho con más de un millón de piedras de 28 colores- se encuentra en el triclinium de una enorme casa de dos pisos con jardín frente al teatro de la ciudad. Debido a que se trata de la casa más grande y lujosa hallada en Séforis se sospecha que pudo haber sido la casa de recepción del gobernador romano o de un gentil acomodado.
¿Quién era esa mujer? ¿A quién pertenecía realmente la casa? ¿Por qué un importante rabino del siglo III d. C. hace una analogía entre el mosaico de la casa de un gentil y el mismísimo Dios? El innegable hecho de que Rabí Yojanán conocía el icono es motivo suficiente para plantearse esos y otros muchos interrogantes. Pero eso es tema para otro post.

Publicado por Ariel Kanievsky en 14:30 Etiquetas: arqueología, arte, Galilea, judaísmo, Talmud 1 comentarios
Ana Frank en la ciudad de las bicicletas
"Después de 1940 terminaron los buenos tiempos. Primero vino la guerra, luego la rendición, enseguida la entrada de los alemanes a Holanda. Y así comenzó la miseria. Un decreto dictatorial siguió a otro y los judíos se vieron especialmente afectados. Tuvieron que llevar una estrella amarilla en su vestimenta, entregar sus bicicletas y ya no podían viajar en tranvía, para no hablar de automóviles."
Publicado por Ruben en 18:22 Etiquetas: Holocausto, literatura, museos, otros países 6 comentarios
Cuerpo y alma
Publicado por Ruben en 12:28 Etiquetas: Abu Gosh, Bajos de Judea, Colinas de Judea, cristianismo, Emaus, humor, Latrún, Nuevo Testamento, Valle de Ayalón 1 comentarios
Montigue Parker y los tesoros del Templo de Salomón
Publicado por Ruben en 14:14 Etiquetas: arqueología, Jerusalén 0 comentarios
El puerto sumergido
Cesarea Marítima fue construida por el Rey Herodes entre los años 22 al 10 a.c. Como toda ciudad romana que se preciara de tal, tenía su teatros, hipódromos, baños públicos y templos. Pero sin duda el edificio más asombroso era el puerto. Con un muelle que se adentraba ochocientos metros hacia el mar, era el puerto más grande de la época en todo el este del Mediterráneo. Pero lo sorprendente no era sólo su tamaño sino el hecho de no estar basado en una bahía natural, sino en la construcción artificial. ¿Por qué no construyó su puerto en la Bahía de Haifa, poco más al norte, donde hoy se encuentra el principal puerto de Israel? Por un motivo sencillo: esa zona no formaba parte de sus dominios, la Provincia de Judea, sino que pertenecía a la Provincia de Siria. Cesarea era lo más al norte que podía construir sobre la costa, y Herodes no era de esos que dejara que minucias como la madre naturaleza impidieran sus colosales planes arquitectónicos. Ordenó traer de Italia cantidades industriales de un tipo de ceniza volcánica que se vuelve sólida al sumergirse en agua salada, para construir su gran muelle.
Sobre la colina adyacente al puerto, mirando hacia el mar, construyó un gigantezco templo que los navegantes podían ver desde las lejanías, dedicado a la diosa Juno, a la gloria de la ciudad de Roma y al César Augusto. En honor a este último tambén dedicó el nombre de la ciudad. Qué nadie diga que Herodes no era agradecido con quien lo colocó en el poder. Ni que construía templos sólo a sus súbditos judíos, al parecer no tenía problema en honrar al Dios de Israel y a los dioses paganos a la vez, la política por encima de la religión. Del templo a Juno no queda más que el recuerdo, cuando el Imperio Romano se convirtió al cristianismo fue desmantelado y en su lugar se construyó una iglesia, que a su vez fue destruida siglos más tarde. Tampoco el puerto puede divisarse hoy en día casi, salvo con equipo de buceo. El muelle comenzó a fracturarse unos cien años después de la muerte de Herodes y ya no hubo quién lo reparara. En los siglos siguientes la naturaleza se cobró su venganza y las aguas acabaron por tragárselo. Nos queda la imaginación, (con un poco de ayuda de la maqueta y el video en el centro de visitantes), para ver el puerto como se veía en su momento de mayor esplendor, hace unos 2000 años.
Publicado por Ruben en 11:12 Etiquetas: Cesarea, Costa Mediterránea, Herodes 2 comentarios





